Unbreakable Kimmy Schmidt se convirtió en 2015 en una de las series revelaciones para el público y la crítica. Alabada por muchos y criticada por pocos, este show fue rechazado por NBC cuando ya se había producido su primera temporada, algo que aprovechó Netflix para hacerse con ella e introducirla entre su oferta de originales. La idea sobre la que pivotaba la serie era a priori interesante y original: una sitcom sobre una joven que volvía al mundo real tras pasar quince años en una secta apocalíptica encerrada en un bunker. Sugerente al menos. Que Tina Fey la crease -junto a Robert Carlock- le otorgaba el punto definitivo para darle una oportunidad. El resultado en cambio no termina de resultar convincente. Unbreakable Kimmy Schmidt se queda a medias, reducida a un producto simplón y sencillo debido a un desarrollo de la trama irregular entre otros factores, como el uso de un humor cercano al absurdo que tanto éxito ha tenido en otras producciones televisivas, pero que en esta ocasión queda a medio gas, casi fuera de lugar.

El principal problema de Unbreakable Kimmy Schmidt es que el resultado final es de ser una premisa interesante que desemboca en una trama y unos guiones simples. Protagonizada por Ellie Kemper en el papel de Kimmy Schmidt, aquí surgen los primeros problemas. Kemper es reconocida por haber dado vida a la dulce Erin Hannon de The Office. Con esto en la cabeza, en Kimmy no vemos nada más que una Erin poco evolucionada. Ambas son mujeres dulces, bastante ingenuas y algo infantiles, con una inteligencia no muy destacada, de comportamiento absurdo y muy optimistas. Uno se plantea si realmente ha salido de un búnker o ha estado encerrada trabajando todos estos años en Dunder Mifflin bajo otra identidad. ¿Y la sobreabundancia de colorines? Se entiende que Kimmy ha vivido muchos años en un ambiente gris -y no solo en lo meramente visual, también en lo vital-, pero ¿es realmente necesario? Agota.

Presentada la protagonista absoluta de la serie, queda por conocer a dónde nos llevan Fey y Carlock. Fácil. Quien más y quien menos recuerda la serie de libros infantil Teo. Teo era un niño simpático, graciosete, que está aprendiendo sobre lo que le rodea. Los títulos de cada tomo eran suficientemente descriptivos: Teo en la granja, Teo va de compras, Teo en la piscina… No hace falta un coeficiente intelectual por encima de la media para entender sus tramas. Unbreakable Kimmy Schmidt imita el desarrollo de los libros de Teo. En el primer episodio sale del búnker y descubre Nueva York, en otro va al doctor o consigue un trabajo. Para rematarlo el formato de los títulos de cada episodio parecen un homenaje claro a los libros de Teo: ‘Kimmy Goes Outside!’, ‘Kimmy Goes to the Doctor!’, etc. Y claro, todo lo que le ocurre es algo que le sucede por primera vez y eso hace que alucine. Con todo, literalmente. Uno duda de si ha fumado algo y no nos lo quieren enseñar por miedo a quitarle magia a la serie.

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Kimmy Schmidt va en metro. Kimmy Schmidt flipa.

Los personajes están llevados al extremo en todas sus aristas, algo que parece que algunos de sus actores han decidido abrazar. Junto a la protagonista encontramos a Titus Andromedon, un extravagante actor homosexual llevado a cabo por Titus Burgess. Cuando Kimmy y Titus se juntan la escena se convierte en un contínuo exceso de gestos y caras exageradas. Cuesta digerir esta orgía de histrionismo. Aunque sí cabe destacar que sus actuaciones no desentonan en absoluto, ya que pronto queda claro que esa es la intención que buscaban sus creadores. Otra cosa es que esto puedas gustar más o menos al espectador. Jane Krakowski como Jacqueline Voorhes, la mujer pija que da trabajo a Kimmy Schmidt, completa el trío protagonista. Al menos su papel no parecía requerir de las exageradas maneras de sus compañeros de reparto. Alrededor de este trío surgen muchos personajes episódicos y algunos cameos interesantes, como los de la propia Tina Fey y Jon Hamm. El del antiguo Mad Men es quizá el más interesante de todos ellos. Hamm hace el papel de líder del culto que mantiene cautivas a sus cuatro -sí, cuatro, una secta de andar por casa- seguidoras, y lo hace bien.

Los flashbacks a los recuerdos de Kimmy sobre su vida en el bunker benefician al producto final, donde aprendemos un poco sobre su vida en la secta junto a sus compañeras y algunos aspectos de la graciosa religión que siuen. Aunque no vemos a Hamm hasta el tramo final de la temporada. Ahí la serie gira un poco su arco argumental del ‘Kimmy hace algo nuevo’ centrándose en el juicio al ‘Reverendo’ que las mantenía en cautividad. Lo estupido del juicio, con el personaje de Hamm tocando la guitarra y consiguiendo que todos canten, incluidos los abogados de la acusación -una de ellos Tina Fey- no sorprende. Al fin y al cabo ese ha sido el tono de los episodios anteriores, una sucesión de aparente normalidad regada con demasiado sinsentido y estupidez. Curiosamente quizá lo que más sentido tenga de entre todo lo que rodea a la serie sea su cabecera, una especie de vídeo viral que ha calado hondo entre los seguidores de la serie. Es perfecta para una serie de su estilo y casa a la perfección con el tiempo en el que vivimos. Quizá sea un intento de cazar posibles espectadores en una era en la que Youtube empieza a tener un papel capital en el día a día de muchas personas.

El resultado general es que Unbreakable Kimmy Schmidt no convence. Sí tiene aspectos positivos, pero a grandes rasgos deja la sensación de haberse quedado a medias, en un producto de quizá largo recorrido en cuanto a temporadas desarrolladas, pero que no parece que vaya a quedar en el recuerdo colectivo como un gran show. El exceso de almíbar, el histrionismo de sus protagonistas, la simpleza de sus argumentos han sido sus señas de identidad en la primera temporada y es de esperar que corrijan alguna en su segunda, algo que no implica que deba perder lo que ha llevado a encantar a muchos de sus espectadores. Aunque aquí decepeciona un poco uno espera más de Tina Fey y por eso mismo se puede confiar en una evolución en positivo. Ahora queda ver esa segunda temporada que llega ya a Netflix y observar hacia donde van tanto los argumentos como el desarrollo de sus personajes.