Titans es uno de los nuevos fenómenos de Netflix. Una serie que originalmente no iba a formar parte de la compañía de streaming pero de la cual cogió los derechos de exportación, y hasta la presentan como propia en la cabecera de la serie. Una nueva de superhéroes pero en esta ocasión dejan Marvel -más bien Marvel les ha dejado a ellos- para empezar a apostar por DC, es lo que hay.

Y Titans comete, probablemente, los mismos errores que DC Comics ha ido ejecutando en su Universo Cinematográfico. Aquí daba para hacer unas cuantas series de superhéroes por separado antes de centrarse en unirlos a todos en una epopeya. Marvel ya lo hizo con Defenders juntando a diferentes superhéroes menores.

El error de Titans es en 11 capítulos querer ir metiéndonos nuevos personajes y situaciones que hacen que la trama principal quede reducida a cenizas, por no decir que sea inexistente. El in crescendo de la serie en los primeros capítulos tras haber presentado sus cartas es interesante, y las secuencias de peleas así como los propios personajes nos llaman la atención, punto a favor.

Sin embargo es inconcebible el parón que sufre la serie en la segunda mitad, empeñados en haber presentado una serie de situaciones y una trama “justita” para, de golpe, querer abarcar nuevos terrenos y meternos en unas tesituras que a la serie en un futuro le podrían venir bien, pero que para la primera temporada lo que produce es la sensación de aburrimiento, de plomo, de una densidad innecesaria para una serie que aparentaba ser ágil en los episodios anteriores.

Titans Netflix

Es un fallo grave que en medio de lo que podamos considerar el clímax de la serie, ésta se dedique a divagar y alejarnos de la trama, rozándola lo justo en unos últimos capítulos que se alejan de la misma para presentar mejor a otras personas que sí, serán importantes en el futuro -o eso esperemos-. El problema es que esta primera temporada de Titans es una manera de presentar personajes, fusilando por completo una trama que no llega a enganchar.

¿El futuro? No lo dudamos, puede ser realmente interesante, pero si en una primera temporada cansas al espectador con divagaciones y coitus interruptus varios, puede generar que el espectador se desenganche del Universo. Titans intenta presentarse y tras un inicio que promete se diluye cual azucarillo por el empeño en querer abarcar excesivas cosas para tan poco espacio de tiempo.

Trasladándolo a una película, si esto fuera un proyecto de dos horas y media sería impepinable que tirarse todo ese tiempo con una trama poco interesante y centrándote el 80% del tiempo en presentar socialmente a tus superhéroes lo que provocarás es que el espectador se sienta estafado con la compra de la entrada.

Titans es un proyecto interesante, que debe alzar el vuelo en un segunda temporada que promete, no vamos a negarlo. Pero se han tirado 11 capítulos con esas promesas y la paciencia puede tener límites. Y como primera temporada queda inconclusa, nada redonda y nos deja la sensación de ser un proyecto fallido. Demasiados superhéroes hay por el mundo como para pretender ahondar en la conciencia cual Batman de Nolan y, por el camino, entretenerte y no llegar a tiempo a la cita. Cumplen el expediente pero deben mejorar.

Nos quedamos, eso sí, con los dos personajes principales femeninos, los más interesantes tanto por lo que nos cuentan de ellas como por sus actrices. El problema, nuevamente, es que quien más metraje nos devora en esta temporada es un Robin que no acaba de ser todo lo interesante y conseguido como lo son las musas.