David Simon lo ha vuelto a hacer. Los ocho capítulos de la primera temporada de The Deuce colocan a su última serie como una de las mejores de 2017. Una de esas series de paladear lento, con tranquilidad, disfrutando cada diálogo y la evolución pausada y minuciosa de cada personaje y cada trama. Como The Wire. Y como esta, The Deuce toca un tema a priori incómodo, pero basado en hechos reales ocurridos en los setenta: la calle 42 de Nueva York, la prostitución, el crecimiento y legalización de la industria pornográfica y la eterna presencia de las mafias. 

Nueva York no era una ciudad sencilla en la década de los 70. La droga, el crimen y la prostitución formaban parte de la imagen de la ciudad, junto a los rascacielos y su aire de capital del mundo cosmopolita. Todo ello nos lo muestran David Simon y su inseparable George Pelecanos durante las ocho horas de The Deuce. Lo hacen con las mismas señas de identidad que hicieron de The Wire una de las mejores -sino la mejor- series de la historia. Hacen que cada plano nos cuente algo, que nos muestren algo de la ciudad para entender mejor lo que ocurre a nuestro alrededor, para hacer nuestra esa calle.

Y especialmente se toman su tiempo en los diálogos de sus personajes, sean protagonistas o secundarios. O quizá debería decir ‘menos protagonistas’, porque para Simon nadie es secundario dentro de sus universos corales. Todo personaje en pantalla cuenta con matices que se van desarrollando. Dota a sus historias de una profundidad que se bebe en pequeños sorbos, con paciencia. Cuando uno se sienta para disfrutar de The Deuce lo hace a sabiendas de quien está detrás. Lo hacemos, en definitiva, sabiendo que afrontamos un viaje pausado en el que todo, cada palabra, gesto o escena tiene un sentido.

La historia atrapa. Especialmente la que lleva sobre sus hombros una magistral Maggie Gyllenhaal. La actriz nos engancha a su trama por dos motivos: ser la más atractiva de cuantas se cuentan, y lo excelente de su trabajo, robando escenas aquí y allá, demostrando porque es una de las estrellas de la serie. Su Eileen, una prostituta que sobrevive sin chulo, para bien y para mal, es una mujer valiente y llena de fuerza que busca salir de la miseria en la que se encuentra. Lo consigue, o lo intenta, vía industria pornográfica, donde muestra un don natural para el trabajo detrás y delante de las cámaras. Su dueto con Harvey -David Krumholtz-, el aparentemente amargado director porno, nos regala una complicidad que se traslada al espectador.

El avance del metraje avanza mostrándonos como la industria pornográfica crece en la ciudad -acabamos con la premiere de Garganta Profunda-, nos lleva a querer saber más sobre las vivencias de las prostitutas que sufren en la calle, el trato de los chulos a estas y como la policía hacía y deshacía a su antojo con ellas, siempre en connivencia con los propios chulos. La corrupción de la policía de Nueva York nos va a dar grandes momentos en futuras temporadas, no cabe duda al ver la relevancia que fue cobrando con el paso de los minutos gracias a esa inquieta periodista que tan bien retrata Natalie Paul.

Nuestra crítica de The Deuce

Prostitución, corrupción policial, periodismo… ¿te suena? Es puro David Simon, ¿verdad? Añadamos al cóctel la sección mafiosa en la trama que va unida al otro gran protagonista de la serie: James Franco. El actor hace de dos gemelos, Vinnie y Frankie Martino. Y curiosamente con el primero nos convence desde el minuto uno, mientras que con el segundo nos cuesta creer en su personaje. Mejora con el paso de los minutos. A destacar su buena dirección en los capítulos tres y siete.

The Deuce es una serie que muestra la sordidez y suciedad de Nueva York con maestría. Y aunque quisiéramos librarnos de parte de la trama de la mafia, donde hay sordidez y negocio suele estar ella. Las tramas de los contrapuestos gemelos nos aportan sin embargo dos de los mejores secundarios de la serie. Chris Bauer vuelve con David Simon tras encarnar al gran Frank Lobotka de The Wire. Aquí le vemos como Bobby Dwyer, cuñado de los Martino, y que hará cualquier cosa con tal de ganar dinero y poder estar cerca de las prostitutas. Bauer está sensacional una vez más.

Lee también: ¿Te gustan los setenta y Nueva York?

No obstante es el personaje de Abby Parker la que se lleva la palma. Margarita Levieva se desata interpretando a una mujer independiente -cuando aún era difícil serlo-, atrevida, valiente, fuerte y con las ideas claras. Dueña de cada minuto de su vida. El contrapunto perfecto para las tramas unidas a los personajes de James Franco. Todo un descubrimiento en una serie en la que las actuaciones brillan por su calidad. El elenco encargado de representar chulos y putas lo borda, así como el lado mafioso o el policial. Sin peros.

En The Deuce hay violencia y sangre, lo apreciamos pero no lo vemos. Hay sexo y pornografía, pero apenas lo vemos. Hay muestras de la apertura sexual y la liberación de los derechos LGBTI, pero va al ritmo de la época. Todo al ritmo de una banda sonora excelente y unos guiones que ruedan perfecto. De aquí en adelante sabemos lo que queremos de The Deuce y es simple: cuatro o cinco temporadas más. Escúchanos, HBO. Simon y Pelecanos necesitan tiempo y paciencia para seguir desarrollando la historia a su gusto. Estamos sin duda ante una de las series del año, y veremos el paso de la temporadas donde la sitúa.