En esta época dorada para las películas y series de superhéroes no podía faltar el contrapunto ‘vigilante’. ¿Quién vigila a los superhéroes? La premisa que nos mostró uno de los mejores cómics de la historia como es ‘Watchmen’ sigue hoy tan vigente como siempre. En ese apartado se sitúa The Boys, serie de Amazon Prime Video que en su temporada 2 consigue reencontrarse con los lugares que en su primera temporada lograron dejarnos con la boca abierta. Sigue igual de gamberra, aunque quizá en esta segunda temporada a The Boys le cuesta expresar sus más feas emociones. Capitalismo, dobles caras, lucha por la verdad, información y poder vuelven a ser algunos de los principales temas que saca a la luz.

El primer punto a destacar de la temporada 2 de The Boys es el hecho de haber virado un poco su punto central, el foco donde sitúa la acción y los ojos del espectador. Si en la primera temporada parecía estar más repartido y equilibrado, con una predilección hacia esos ‘The Boys’, en esta segunda temporada el equipo ‘humano’ cede mucho protagonismo al grupo de superhéroes. The Seven ganan presencia y en especial un Patriota/Homelander que se convierte en el protagonista absoluto. Lo es tanto en la trama principal como en las secundarias, convirtiéndose en el nexo de unión de todos los demás, sean buenos, malos, estén perdidos o buscando su camino. Y no nos extraña que Patriota gane protagonismo, su magnetismo, el odio visceral que genera su simple mirada, el hecho de ser un villano perfecto, lo convierten en un personaje capital para cualquier obra que se precie.

Lee la crítica de la primera temporada de The Boys.

The Boys sigue explorando en su segunda temporada los traumas y dilemas que sufren los superhéroes por realizar ese trabajo de defensores de la sociedad. Maeve, Profundo/Deep, A-Train, todos ellos van yendo y viniendo en una lucha personal entre hacer el bien, lo que deben hacer y lo que su cuerpo, emociones y cerebro les pide. El problema de la serie en este punto radica en que The Boys pierde el pie demasiado cuando dirige la atención a ellos. Algo que sucede especialmente en los casos de Profundo y A-Train, con la historia siendo interesante, dándole minutos, para de repente pasar de soslayo y ser muy, muy secundaria. En el caso de Maeve aún se salva de una mejor manera.

Defensores de la sociedad, decía. ¿Qué sociedad? Sí, la americana, la estadounidense. Estamos donde estamos: Amazon Prime Video, The Boys, serie mundial pero con marcado tinte regional. Eso no quita para que todo lo que veamos en pantalla nos toque de una manera u otra. Es interesante intentar extrapolar qué puede suponer la presencia de esos superhéroes sin escrúpulos en un mundo como el nuestro. Resulta magnifico volver a esa conjunción capitalismo y superhéroe, con todo lo que ello supone: egoísmo, intrigas, la violencia y, cómo no, la divertida parte del marketing. Hay que vender amiga y amigo lector, y esa presencia de los seguidores, de la marca personal, del yo en las redes sociales y sociedad actual tiene de nuevo un hueco importante en esta temporada 2 de The Boys. Y qué decir del destape del origen de los superhéroes que por fin consiguen Luz Estelar/Starlight, Hughie y compañía. Muy bien llevado.

The Boys Crítica Serie

Se introduce la figura de Stormfront aka Liberty, una interesante superheroína que esconde muchas cosas en su largo, largo pasado. Otra villana de manual, que unida a Patriota/Homelander consiguen ponernos la piel de gallina en demasiadas ocasiones. Verles actuar juntos es una de las principales atracciones de esta segunda temporada de The Boys. Mientras la acción superheroica va sucediéndose y avanzando, The Boys, los teóricos protagonistas de la serie por aquello de darle el nombre –ya sabemos que no es así-, parecen quedar en un segundo plano. Echamos de menos a Butcher, al maldito carnicero, y sus demenciales y alocadas estrategias para conseguir sus objetivos.

Hablamos de ‘Watchmen’, la magnífica serie de Damon Lindelof para HBO.

En esta temporada 2 de The Boys la serie puede adolecer de una cierta falta de acción, así como de haberse entretenido en campos de batalla un tanto secundarios. Lo suple con un tramo final que quita el hipo y dos últimos episodios geniales que te dejarán con la boca abierta. El final de Patriota/Homelander así como el de Butcher, como ‘líderes’ de cada bando, es magnífico para ambos. Además lo que viene en la tercera temporada de The Boys promete y mucho, entrando en juego la política y ayudándonos también a resolver uno de los grandes dilemas de la segunda, ese en el que no entendemos por qué explotan las cabezas de determinadas personas.

Si te gustó la primera temporada de esta serie, la segunda temporada de The Boys también lo hará. Mantiene virtudes y aunque algunos defectos lastran su camino y recorrido, el sabor de boca final es más que bueno. ¿Lo importante? Que queremos más de The Boys y queremos ya su temporada 3. Dámelo Eric Kripke.