Déjà vu. Eso es lo que siento tras ver The Alienist. Unas cuantas horas con la sensación de haber visto todo eso ya antes. Con un envoltorio elegante y un reparto de nivel, pero a la hora de la verdad nada nuevo bajo el sol. The Alienist es un thriller entretenido, que no solo se ve a gusto, sino que incluso te pide más y más. Pero cuando uno termina cada capítulo, o incluso con cada giro y/o trama, uno no puede evitar pensar que sí, eso ya lo había visto en algún sitio antes.

¿Es esto algo malo per se? No tiene porqué. Ahí está Stranger Things, que sin hacer nada nuevo y tirando de los clichés básicos del género ha resultado en un producto alabado por la crítica y venerado por el público. Pero hay algo en The Alienist que no termina de engrasar. Uno no sabe bien qué es, pero está ahí, lo siente. Lo que no quita para que sea una serie entretenida y que uno termine satisfecho tras verla. Ahora, si alguien me pregunta si volvería a sentarme para ver los diez capítulos de la primera temporada, creo que diría que no.

‘¿Y si hay una segunda temporada?’ Ahí pueden surgirme las dudas. Seguramente aceptaría verla, con ganas. ‘¿No estás siendo contradictorio?’ No. La explicación es tan sencilla como las bondades de la serie. Empezando por un reparto de calidad, que realiza un interesante trabajo. Daniel Brühl encabeza la serie y da a su personaje, el atormentado Doctor Kreizler, los matices que necesita. Brühl es sin duda uno de esos actores que siempre deja poso en los papeles que realiza. Junto a él un sorprendente Luke Evans como John Moore, otro personaje con dilemas, dudas y tribulaciones. Ah, y el alcoholismo, que siempre funciona bien en un thriller -y que, spoiler, taaaan fácil consigue superar-.

The Alienist

Junto a ese dúo la sorpresa: Dakota Fanning como Sara Howard. Sorpresa porque no olvidemos que la serie está ambientada en el Nueva York de 1896 -grabada en Budapest, eso sí-, y las historias del género que pisan aquellos años no suelen tener a una mujer en un papel protagonista o, mejor dicho, como pieza importante en la resolución del caso. Y sí, ella también es una mujer traumada, algo que Fanning consigue mostrarnos en ocasiones con una simple mirada. El trío maravilla tendrá que resolver los asesinatos de niños protagonizados por un asesino en serie, con el aliciente de que no hay ningún polícia como tal. Kreizler es un psiquiatra, Moore dibujante y Howard… secretaria. Se les unirán un par de detectives forenses -judíos, para que sean racistas con ellos- para completar el grupo.

Todo muy arquetípico, sí. Los secundarios no salen de ahí: policías corruptos -y con perfil irlandés, que siempre queda más creíble-, ricachones gustados de si mismos, etc. Pero eh, siendo un dibujo simplista, funciona bien en el género y no vamos a quejarnos. Si decimos que no hay nada nuevo en la serie y que nos parece un constante déjà vu…

Crítica The Alienist

Si hay un apartado espectacular en The Alienist es su ambientación. Al principio da la sensación de que o todo es muy sucio y oscuro, o todo muy brillante y limpio. No parece haber término medio, al moverse la trama entre los más bajos fondos y la exhuberancia de las grandes fortunas de la época. Pero para el tercer capítulo la serie empieza a manejarse a la perfección entre esos mundos, generando en el espectador la necesaria sensación de ser absorbido por el ambiente. Sí, Nueva York fue sucio, muy sucio, y nos lo muestran.

El viaje que The Alienist nos realiza por el Nueva York de la época, con sus contradicciones, es interesante. Y gana en profundidad al apostar por ofrecer personajes históricos como JP Morgan o el futuro Presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt.

En definitiva, The Alienist -disponible en Netflix– puede no ser la gran serie que por nombres -Cary Fukunaga, True Detective, es su creador- podíamos esperar, pero aún irregular sí es una entretenida serie que no dejará un regusto amargo. Quizá tengamos que pedir paciencia con el primer episodio, que puede frenar a más de uno.