La temporada 2 de The Handmaid’s Tale empezó con polémica mientras la serie avanzó en una trama tan interesante como dura

The Handmaid’s Tale afrontaba su segunda temporada con la dificultad de haber dejado atrás el colchón que suponía la novela de Margaret Atwood en que se basa la serie de Hulu. Bruce Miller ha seguido contando con la supervisión de la propia Atwood, pero desde la primera escena de la temporada 2 de The Handmaid’s Tale todo lo que vemos juega en el campo de lo desconocido. Y visto lo visto tras los trece nuevos episodios, todo va por el buen camino.

En esa temporada 1 nos tocaba convivir con el miedo por sobrevivir, una especie de resignación por abrir los ojos un día más que nos sumergía en la angustia de las protagonistas de El Cuento de la Criada. Ahora el camino ha seguido avanzado y en la temporada 2 de The Handmaid’s Tale hemos visto como poco a poco iba creciendo en Offred y compañía la semilla de la rebeldía. El inconformismo, la lucha por la vida, sí, pero queriendo ir más allá, una pelea natural contra el totalitarismo en el que se ven inmersas las criadas.

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No deja de ser un movimiento natural y todo un acierto por parte de Miller. The Handmaid’s Tale necesitaba encontrar nuevos horizontes, explorar más allá de lo conocido. Incluso asumir riesgos, como los cambios que poco a poco hemos ido viendo en el personaje de Serena Joy, quizá el más interesante de la serie o, al menos, de la temporada. Además de contar con una magnífica Yvonne Strahovski que debería contar las horas para recibir su Emmy.

Es Serena quien nos ha dejado alguno de los momentos más vibrantes de la serie. Esos en los que ella nota que ayudó a dar forma a un movimiento y régimen que se ha olvidado de las mujeres como ella. Hay una impotencia latente en el personaje, que sufre la dicotomía de aceptar su deber como esposa o dejar que sus dudas internas exploten y se lance a luchar por lo que cree merecer. En ella vemos también los problemas internos y externos que vive y vivirá Gilead, un régimen más débil de lo que nos parecía en la primera temporada.

El Cuento de la Criada t2

Ahí vuelve a jugar un papel importante el uso del flashback que hace The Handmaid’s Tale en esta segunda temporada. Volviendo atrás a ese pasado normal que ahora nos parece utópico, comprendemos aún mejor el sufrimiento y la lucha interna de todas y cada una de las mujeres de la serie.

Si Serena duda, qué decir de Offred / June, quien tiene que tomar algunas decisiones durísimas, decisiones que pueden generarle dudas incluso al espectador. Elisabeth Moss vuelve a estar fantástica. Una actriz a la que una mirada le basta para hacernos comprender todos los dilemas internos de su personaje. Repasando el camino vivido en ambas temporadas nos damos cuenta de que no sufrimos la ausencia de un héroe, heroína en este caso, en la historia que The Handmaid’s Tale desarrolla.

Porque no, no hay héroes aquí. En The Handmaid’s Tale el plan consiste en sobrevivir un día más. Incluso cuando Offred / June da un paso adelante y empieza a colaborar con la Resistencia, su papel no deja de ser el de una soldado más dentro de un ejército clandestino más grande de lo que podíamos esperar tras la primera temporada.

The Handmaid's Tale

En cuanto a la factura de la serie, esta sigue al mejor nivel posible. La apuesta por la belleza visual, la simetría en muchos de sus planos, nos regala una serie impecable en ese aspecto. La banda sonora raya a un gran nivel. Nos sorprende escuchar temas como ‘Itchycoo Park’ de Small Faces, pero todo tiene un sentido. Y qué decir de ese pausado ritmo que nos permite profundizar más en las dudas, el dolor, la lucha y la vida de las protagonistas.

No todo es perfecto, por supuesto. Quizá algún capítulo menos hubiera jugado en su favor; también nos sobra la trama de Nick y Eden, claro que podemos entenderlo al suponer que no parecen tener muy claro qué hacer con el personaje de Nick. Aún así, la temporada 2 de The Handmaid’s Tale nos regala momentos increíbles, como la escena final, o el episodio 9. Un capítulo magnífico de principio a fin, uno de los mejores de la serie sino el mejor.

En la temporada 2 de The Handmaid’s Tale disfrutamos con las señas de identidad de una serie única

El Cuento de la Criada sigue por el buen camino y no podemos más que ansiar la llegada de la tercera temporada. El excelente clímax final de esta temporada 2 de The Handmaid’s Tale nos deja con ganas de más, con una tensión interna por saber qué será lo siguiente que viva Offred. Y en todo este viaje nos quedamos con una duda: aquellos que se quejaron de la ‘innecesaria’ violencia del inicio de temporada, ¿lo decían en serio? ¿O era solo una manera de generar debate y ganar unos followers? Ni ha habido más violencia, ni ha existido una violencia que fuese innecesaria para la historia. Al contrario, Gilead es eso, un régimen totalitario que necesita de ese tipo de acciones para sobrevivir y poner orden. Quien no lo entienda, esta no es su serie.