Roma ha sido retratada en cine y televisión con mayor o menor éxito en numerosas ocasiones. La fijación del mundo occidental con la historia de esta monarquía/república/imperio tiene tintes obsesivos. Una sana obsesión. Desde 2005 tenemos la suerte de poder ver ‘Roma’, la serie coproducida por HBO y BBC que es una maravilla televisiva. Su primera temporada es historia de la televisión, una obra maestra que debería enseñarse en los colegios. ‘Roma’ nos da una lección de historia en cada episodio, en nuestra cara, en sus diálogos, en sus historias y en sus trasfondos. Sin embargo la serie tiene muchos más donde rascar.

Julio César nunca resultó tan arrebatador como en la serie ‘Roma’. Ciaran Hinds realiza una magistral interpretación y aquí comenzamos a disfrutar de uno de los grandes aspectos de la serie: su reparto. En su momento los seriéfilos neófitos o espectadores casuales desconocerían a buena parte del mismo. Hoy sus nombres son recordados: Hinds, James Purefoy, Polly Walker, Kevin McKidd, Ray Stevenson, Kerry Condon, Indira Varma, Tobias Menzies… Tienes ahí series y películas de interés y calidad. Desde ‘Trainspotting’ (McKidd) a la saga ‘Thor’ (Stevenson); de ‘Munich’ o ‘First Man’ (Hinds) a ‘Caprica’ (Walker); ‘The Crown’ con Menzies o ‘Sex Education’ y ‘Altered Carbon’ con Purefoy.

Hay un producto que une a varios de ellos, así como a la propia serie ‘Roma’: ‘Juego de Tronos’. Hinds, Varma y Menzies aparecieron en papeles recurrentes en la serie amada por todos. Antes fueron claves en ‘Roma’, especialmente ese Hinds que es desde ya nuestra cara de Julio César. Para los restos. Resulta curioso que esos actores compartan estas dos series, y es que ‘Roma’ es la madre y padre de ‘Juego de Tronos’. Todo lo que vimos en Poniente lo vimos antes en las calles de la ciudad romana. Las intrigas políticas, los odios viscerales, el sexo, la violencia, los asesinatos a traición… ingredientes que comparten ambas series y que si bien ‘Juego de Tronos’ los extendió durante nueve temporadas, en ‘Roma’ los tenemos condensados en dos entregas que resultan frenéticas.

Desde que Julio César conquista la Galia hasta que Marco Antonio se suicida en Egipto. Periodo más que suficiente para disfrutar aprendiendo aspectos de la vida política y diaria en uno de los periodos más convulsos y complicados de la historia romana. Coge papel y lápiz y ponte a apuntar cosas para seguir aprendiendo más allá de la pantalla. A lo largo de la serie vamos a tener muchísimos aspectos de la vida política de la época. Los especialistas en esta etapa o los amantes absolutos de la historia seguramente no encuentren nada nuevo en ella. En cambio para los que solo conocemos lo más básico, la Roma 1.0, esta serie es una delicia.

Un detalle genial de ‘Roma’ es que va más allá de esos aspectos puramente históricos. La representación del día a día en el Senado, aunque sea a base de saltos temporales un tanto brutos, así como las relaciones entre sus protagonistas y lo que estas definen el marco histórico. Por no decir el mismo día a día… pero en Roma. Nos manda a la calle, a la suciedad de sus calles, a sus rituales, a su religión, manías, costumbres. La vida, en definitiva, de la gente normal. Esto es uno de los puntos fuertes de la serie, uno de los que más disfrutamos y que nos ofrece muchas revisiones al ir descubriendo nuevos detalles en cada plano.

Claro que si hablo de ‘Roma’, debo hacerlo de Lucio Voreno y Tito Pulo. Los dos tipos más molones de la serie. Julio César está bien, pero la decimotercera y estos dos legionarios están mucho mejor. Son ellos los que acaban por engancharnos, sus vidas, sus desarrollos y su amistad. Dos personajes icónicos de una etapa en la que las series de televisión empezaban a llegar a todo el mundo. Especialmente Tito Pulo, símbolo de una serie en la que nos regala varios de los mejores momentos.

De grandes personajes y grandes actuaciones va ‘Roma’ servida. De Marco Antonio a Octavio, de Atia a Servilia. Ah, Atia. Un personaje vibrante, apasionante y lleno de ira y venganza en su interior. ‘Roma’ es, además, una serie tan actual porque uno siente que esas intrigas políticas son las mismas que suceden hoy día. Cambian contextos, años, épocas, situaciones, pero no los intereses bajo todo ello que no dejan de ser personales. Disfruta con el Senado romano como si fuese el Congreso de los Diputados. En defensa de estos últimos, al menos no se apuñalan entre ellos. Ese momento final de Julio César que me sirve además para destacar el inteligente uso de la serie de Pulo y Voreno como desencadenantes de varios momentos de la historia. Ayuda al desarrollo de la serie, y además nos deja aún más claro si cabe que la historia no solo la hizo la aristocracia, sino también personas normales y sus decisiones en momentos clave. Las relaciones personales mueven el mundo.

Esta es una serie que ver, que revisar y que disfrutar. Una en la que vemos, por fin, que Roma estaba llena de vida, de color, de miedos, de suciedad. No era pulcra. Demasiados motivos hacen de ‘Roma’ una serie indispensable. Historia de la televisión.