En Revancha estamos enganchados a varias de las últimas series de animación. Netflix en concreto nos tiene contentos. Hemos hablado largo y tendido de series como Bojack Horseman, F is For Family o Big Mouth. Lo extraño -y grave- es que aún no lo habíamos hecho de Rick y Morty. Sin duda la auténtica sensación de los últimos años, una serie genial y divertida, una completa locura que no da respiro a lo largo de sus treinta capítulos, divididos en tres temporadas. Sinceramente, si aún no te has puesto con ella, ¡deberías hacerlo ya!

¿Qué es Rick y Morty? El resultado de meter en una coctelera Regreso al Futuro, locos giros de guión, comedia gamberra, viajes en el tiempo y el espacio, múltiples universos, un abuelo borracho, un nieto tonto pero adorable… Si esto no suena suficientemente atrayente, no sabemos que puede hacerlo. Ya solo si te gustó Regreso al Futuro deberías ver esta serie de Justin Roiland y Dan Harmon. Toda la serie es en si misma un paródico homenaje, una especie de homenaje dado la vuelta, con científico loco y joven poco popular incluidos.

Es precisamente el personaje de Rick, ese científico loco, lo primero que llama la atención al neófito en la serie. Rick es un un genio como no ha existido otro, pero a eso se le une el hecho de ser alcohólico. A lo largo de la serie se nos muestra como alguien desagradable, inapropiado, miserable, loco, insensible, despreciable y único. Aunque esto último no es del todo así, ya que hay tantos Ricks como universos existen y si algo sabemos por Rick y Morty es que la cantidad de universos existentes es infinita.

Junto a él su inseparable compañero de aventuras… porque no le queda otra. Morty, su nieto, se encuentra en numerosas ocasiones ante la tesitura de acompañarle de buena gana o hacerlo sin quererlo. Al final Rick siempre se sale con la suya. Morty es alguien aparentemente simple, un estudiante mediocre, invisible en su instituto, enamorado de la chica popular, sin futuro aparente… para poco a poco ver en él a alguien más complejo de lo que a priori parece. No en vano la serie tiende a ponerse existencialista de su mano, al preguntarse por el sentido de la vida, el crecer y madurar.

En Rick y Morty nada puede darse por sentado. Si hiciéramos un top ten de series locas y absurdas, estaría en uno de los primeros lugares sin duda. Las sorpresas son constantes, como los saltos de un universo a otro, o de un planeta humanoide a otro antropomórfico. Matarse a uno mismo y enterrarse en el jardín de tu propia casa está bien si eso permite solucionar un entuerto anterior.

La corrección política es inexistente. La burla al sistema consumista actual es habitual, algo que vemos por ejemplo cuando Rick y Morty se sientan durante horas a disfrutar de una especie de televisión multiversal, donde disfrutan de canales televisivos de cualquier lugar de cualquier universo. Aquí se ríen de la telebasura al mostrarnos como Rick y Morty se vuelven locos con cualquier estupidez que aparezca en la tele, como un anuncio en el que un hombre con hormigas en los ojos y que no siente el dolor nos habla de los productos de su tienda… que no puede ver. Todo ello es una sutil crítica a la facilidad con la que nos enganchamos a la tontería del momento, algo que vemos y escuchamos en la serie de diferentes formas.

Y es que la cultura pop forma parte de la base para ejecutar su humor. No podría ser de otra manera. Referencias constantes pero ante todo burlas y críticas constantes. ¿He dicho constantes? Sí, porque Rick y Morty es una serie muy dinámica y en continuo movimiento, una serie sin respiro pero en la que toda su acción tiene un sentido y da forma a ese complejo mundo y sus personajes.

Hemos hablado ya de Rick y Morty, ¿pero qué pasa con los secundarios? Pues que se merecen una medalla de oro. Desde esa familia a veces disfuncional, a veces perfecta, que completan Jerry y Beth Smith -padres de Morty-, junto a Summer, la hermana mayor; hasta Mr. Poopy Butthole, un pequeño ser amarillo optimista hasta en los peores momentos, o Birdperson, una mezcla de, sí, pájaro y humano amigo de Rick que acaba casándose con una adolescente amiga de Summer; pasando por los adorables y desternillantes Mr Meeseeks o Squanchy, una especie de gato que parece vivir borracho y dispuesto a repartir amor por el mundo… mientras usa la palabra squanch como verbo.

En Rick y Morty todo vale. Desde tener que salvar un planeta vía showtalent -brillante sátira de estos productos televisivos-, a ver como nuestros protagonistas llegan a un planeta en el cual durante una noche cualquier crimen no sufre ningún tipo de pena. A lo largo del camino van dejando pequeñas perlas en forma de crítica social y política. También nos recuerdan que quizá no seamos tan importantes como creemos. Irónicamente, empleando un pequeño robot con conciencia que cumple como simple peón para pasar la mantequilla, mientras se pregunta precisamente por su cometido en la vida.

Una bella metáfora del ser humano actual, contentos como estamos con placeres banales, viendo como se pasa la vida con tareas simples y repetitivas. Y es que bajo esa capa paródica, de ciencia ficción loca, y siendo una serie de animación -para muchos aún un producto simple-, en Rick y Morty hay bastante por rascar. En Netflix contamos con sus dos primeras temporadas y no puedo sino aconsejarte que la veas sin descanso. No te decepcionará. Un solo consejo -u orden-: nada de verla en castellano, es necesario verla con su doblaje original.