Amazon Prime Video escribe su presente y futuro catálogo despacio, pero sin duda con buena letra. Entre sus productos propios vemos series y películas de calidad como ‘Homecoming‘, ‘The Expanse’, la aclamada ‘Fleabag‘, ‘The Boys’, ‘The Report’ o ‘La maravillosa Sra. Maisel‘. Productos que han ido calando poco a poco entre los espectadores y que están haciendo de Prime Video una plataforma muy interesante. Algo a lo que también colabora la hilarante Good Omens, serie basada en la novela escrita por Terry Pratchett y Neil Gaiman. Este último además es el showrunner y guionista de la serie por lo que la fidelidad al producto original la damos por asegurada.

Partiendo de que esta crítica de Good Omens se realiza sin conocer la obra original, no queda otra que centrarse en la serie de Prime Video sin entrar en comparaciones. En ese sentido la única manera de entrar en harina es señalando lo divertida que es Good Omens. Sencilla, una serie que solo busca que el espectador pase un buen rato con una alocada y poco habitual trama. En ella el ángel Aziraphale y el demonio Crowley se ponen el mono de tarea para evitar el apocalipsis al que se ven abocados. ¿El motivo? Uno tan simple y descacharrante como que tras miles de años en nuestro planeta le han cogido cariño… y viven demasiado bien a estas alturas. ¿No es humano el no querer cambios cuando todo va bien?

Contar con Neil Gaiman a los mandos de serie y guion es una ventaja que toca resaltar. No cabe duda de que uno de los autores originales meta mano es un seguro de vida. De hecho la serie creó demasiada expectación entre cierto público por venir precisamente de su mano -así como de Terry Pratchett en lo que a la novela original se refiere. Gaiman, excelente mezclando el fantástico con el humor, muestra buen tacto en lo que a lenguaje televisivo se refiere. La trama y los guiones de Good Omens brillan por inesperados, hilarantes e incluso estúpidos en un sentido amable de la palabra. Surrealistas, si lo prefieres.

El otro aspecto principal sobre el que orbita Good Omens son sus dos protagonistas. David Tennant como el demonio Crowley y Michael Sheen como el ángel Aziraphale. De su valía poco podemos añadir. Dos grandísimos actores, de esos que disfrutamos en cualquier trabajo. En lo personal tengo a Tennant como uno de mis actores favoritos. Todo dicho. En lo que respecta a Good Omens Sheen y Tennant muestran una química perfecta, como si hubieran nacido para encontrarse en este punto de sus carreras, en estos papeles, en esta serie. Magníficos de principio a fin, si la serie decae en algún momento uno no es del todo consciente por el gran trabajo de estos dos excelentes actores.

Si Prime Video nos sigue ofreciendo series como Good Omens estamos de enhorabuena. Consigue mantener nuestra atención inalterable en los escasos seis capítulos que dura. Sí, se ve de una sentada en un maratón de domingo lluvioso -o no-. Algo que también juega a su favor. Incluso el uso del CGI genera una sonrisa, sin entrar en más detalles. Good Omens es una de esas series perfectas para ver en momentos en los que necesitas un producto sencillo y sin pretensiones. Un entretenimiento puro y duro, sí, pero el punto de sátira necesario para que la serie eleve su nivel. Una historia alocada y divertida con margen de donde rascar detalles. Good Omens es una serie a ver.