Dark ha sido sin duda una de las grandes series de estos últimos años. Una de esas propuestas frescas, inteligentes e interesantes que de vez en cuando nos propone Netflix entre películas de tres al cuarto y realities sobre pasteles o relaciones. Comparada tras su primera temporada con Stranger Things, la realidad nos dice que son productos muy diferentes. La segunda temporada de Dark insiste en esa sensación. Una secuela que consigue sobrevivir a las altas expectativas creadas por sus primeros ocho episodios. Y no solo eso, además logra que deseemos ver su tercera y última temporada tan pronto terminamos la presente. Dicho y hecho.

Si miramos un momento a Stranger Things no nos atrevemos a comparar ambas series. La de los Duffer Brothers es una serie que va a piñón fijo, que no mira atrás, directa y al grano en busca del entretenimiento, el suspense y la nostalgia. Dark en cambio busca que paladeemos cada episodio, que nos sintamos perdidos por todo lo que nos propone a la par que nos hunde con su ambientación y los dramas personales que rodean la serie. Sí, consigue volvernos locos con sus cuestiones más relativas a la ciencia ficción pero esta serie alemana tiene mucho más y es cosa nuestra encajarlo.

¿Encajar las piezas? No. La segunda temporada de Dark ahonda en una de las mejores sensaciones que nos dejaba su precuela: el hecho de que más allá de viajes en el tiempo, lo que trasciende son las relaciones entre personajes y cómo dichos viajes y sus pertinentes acciones les afectan. Como decía nos vuelve locos con todas las diferentes cuestiones que nos suelta en plena cara. Locos de una manera literal, porque en esta segunda temporada de Dark retomamos ese extraño y agradable sentir que es el sabernos perdidos en el viaje de ocho episodios que nos da.

Seguimos desconociendo muchas cosas, tal y como les sucede a los protagonistas de la serie alemana. En la segunda temporada de Dark volvemos a posar nuestros ojos sobre Jonas, pero también debemos ceder gran parte de nuestra atención a Claudia Tiedemann, a la postre esa dama de pelo canoso que tantas dudas nos generó en la primera temporada. Las cuestiones que ambos deben abordar sobre el tiempo, las acciones que realizan y la posibilidad o no de cambiar el transcurso de los acontecimientos marcan el camino de la temporada.

Una de las interesantes cuestiones que nos deja es algo así como lo que nos decía ‘El Ministerio del Tiempo’: “el tiempo es el que es”. Dark profundiza bastante más para dejarnos entrever que las acciones de los protagonistas no cambiarán nada de lo que está previsto que suceda. Básicamente todo ocurrirá tal cual ya conoce Jonas los hechos, por resumir, hagan lo que este u otros hagan. Pelearán, lucharán, intentarán cambiar las cosas con diferentes actos intentando no concurrir en su previsible final, ese que nos lleva a un apocalipsis que vivimos desde el inicio de la temporada. Todos esos minutos que pasamos en 2052 nos recuerdan a cosas como The Last of Us, por la soledad y dureza del ambiente que observamos.

¿Existe el libre albedrío o vivimos predestinados a hacer y sufrir lo que el tiempo nos otorga? Esa idea sobrevuela de manera constante nuestras cabezas una vez vamos pasando los minutos de esta segunda temporada de Dark. Otras que por momentos parece definir –nunca se sabe con Dark- como cuándo se crea algo, resulta también un aspecto interesante en el que queremos profundizar. Por no decir las paradojas y rarezas que nos dan los viajes temporales y ese hecho de que todo parezca ocurrir por algo ya predefinido. ¿Cómo te quedaste cuando te enteraste de que Charlotte y Elizabeth son madre e hija y a su vez hija y madre de cada una? En otras palabras, ambas son sus propias abuelas. Sigue oscura, sigue profunda, sigue penetrante, sigue ofreciendo una desolación y dureza con sus paisajes y fotografía que nos hunde en cada episodio. Un golpe en nuestra psique, un yunque tirado contra nosotros. Los viajes en el tiempo y las cuestiones que le rodean nos enganchan, así como esa lucha por cambiar el destino fijado de cada uno de los miembros de este pueblo ficticio que es Winden. Y sí, queremos saber qué sucederá con todo ello en la tercera temporada, pero como señalaba anteriormente son las consecuencias de todo ello en los personajes, cómo les marca y define en su camino, el diferencial de una serie sin duda especial, diferente y más que recomendable. Dark es la serie que debes ver… si no lo has hecho ya, claro.