Lo decíamos hace año y medio tras la primera temporada: Westworld quería ser la nueva Lost, pero no parecía poder conseguirlo. Una vez vista la segunda temporada, corregimos: Westworld parece haberse ganado el trono de ser la nueva Lost. Muchas series lo han intentado, quizá solo Westworld pueda decir que lo ha conseguido. El problema en pleno 2018 es el peaje que pagas para hacerte con ese título. Algo que los productores de la serie de HBO deberían reflexionar. Mientras tanto nos han dejado un producto entretenido, sí, pero tramposo.

La ficción televisiva ha evolucionado y, quizá, lo que consiguió Lost -y como lo consiguió- no sean objetivos que uno quiera alcanzar. Cuando Lost logró la fama planetaria el mundo televisivo era otro. Sin duda Damon Lindelof y JJ Abrams abrieron camino para muchas otras, los fans la guardarán en el recuerdo y quedará como una de esas series que cambió la forma de hacer y ver televisión. Pero la pequeña pantalla ha seguido evolucionando, mirando adelante y mejorando formatos. Westworld es una especie de evolución interesante y entretenida de todo aquello, pero nos deja un sabor de boca agridulce.

Crítica Westworld

Y esto es así porque sí, consigue entretenernos, pero en ningún momento los capítulos dan unas ganas locas de dar play al siguiente. Quieres saber qué será lo siguiente que ocurra, sí, pero no te deja ese poso de desear más, esa peculiar ‘ansiedad’ por conocerlo. Y no será por sus intentos de liarnos más y más la cabeza, de darle una vuelta de tuerca extra a su narración. Sí, Westworld es una serie tramposa. Intenta engañarnos con enrevesados giros de guión y especialmente con una narrativa en formato flashback que no convence.

Esos intentos por liar al espectador, llevarle de una línea temporal a otra para que se pierda en ella, no nos parece la mejor de las ideas para llevar a cabo una serie con tantos puntos interesantes como Westworld. Terminamos con la sensación de que si ordenásemos escenas en una línea temporal coherente y real, la segunda temporada de Westworld perdería mucho. Parece que quieren que, una vez terminemos un episodio, acudamos a Internet a leer teorías, a encontrar sentidos. Como si fuese tan importante el fandom como la serie en si misma.

Westworld

Al menos en esta ocasión la serie va lanzada desde el primer episodio, no como en su primera temporada en la que tardó seis episodios en arrancar. Un avance. Pero hay más cosas positivas. Como decimos, es entretenida. Bastante. Son robots con conciencia, que sienten y padecen, que pelean por lograr una libertad que, sí, su conciencia les da. Luchan contra sus particulares dioses, unos humanos perdidos ante la situación que deben hacer frente.

Westworld, como le ocurrió a Lost en su día y a toda serie que quiera cautivar, necesita de sus personajes para sobrevivir. Personajes fuertes e interesantes es sinónimo de serie que, como mínimo, capta atención. Y Westworld tiene personajes cautivadores. Dolores, Bernard, Maeve, William. Suficiente para que el viaje plagado de trampas que nos proponen Jonathan Nolan y Lisa Joy merezca la pena. Lost era una serie de personajes y Westworld necesita ser una serie de personajes.

Temporada 2 Westworld

Esos personajes están además magníficamente representado por un reparto que brilla más que en su primera temporada. Si Evan Rachel Wood tuvo algunos momentos de nivel en 2016, ahora su trabajo resulta espectacular. De Ed Harris no hay mucho que hablar. Jeffrey Wright sigue a un gran nivel y Thandie Newton vuelve a bordar su papel. Pero insistimos, Evan Rachel Wood es la estrella esta temporada. A gran nivel en todo momento, sí, pero además con dos episodios finales en los que está de sobresaliente.

Podríamos darle mil vueltas más a Westworld, analizar sus episodios, etc. Preferimos celebrar que hemos conocido un nuevo parque, a costa eso sí de un capítulo tremendamente aburrido y sin gracia. Si te gustó su primera temporada, disfrutarás con esta segunda. Es más de lo mismo, con más flashbacks, más vueltas de tuerca, y más intentos de marear la perdiz. Si eso te encanta, es tu serie. Si eso te deja a medias, dale un vistazo que tampoco te aburrirás. Otro día tocará valorar si los costes de producción merecen la pena para un producto así. Claro que si los resultados económicos dan…