El catálogo de HBO guarda enormes sorpresas en su interior. Aprovechando la conmemoración de los 50 años de la llegada del hombre a la luna, una de esas sorpresas ha ganado relevancia y presencia en la conversación de los amantes de las series: From the Earth to the Moon (De la Tierra a la Luna). Una serie brillante, producida por Tom Hanks entre otros y con la fiabilidad que le da el ser de HBO. Una pequeña joya que merece la pena revisar, especialmente por las historias que nos cuenta. Va mucho más allá de lo que sueles leer o escuchar en los aniversarios de turno.

Si tienes cierto interés por la carrera espacial de los años sesenta que enfrentó a Estados Unidos y la Unión Soviética, la frase con la que cierro el primer párrafo de esta crítica debería ser motivo suficiente para que te animes a ver la serie. From the Earth to the Moon (De la Tierra a la Luna) nos muestra con una mayor nitidez todo el proceso que se recorrió para que Neil Armstrong pusiera su pie en la luna. Habla de las personas, de los proyectos, de los avances, de los problemas. Encontramos un relato bastante más profundo y detallado del que acostumbramos a recibir.

Cuando los medios hablan de la carrera espacial tienden a centrarse demasiado en el Apolo XI y la figura de Neil Armstrong. Incluso muchos se olvidan de Michael Collins, ese tercer miembro de la tripulación que no llegó a pisar la luna, quedándose a la espera del regreso de sus compañeros en órbita lunar. Lo vimos, por ejemplo, en First Man, centrada de cabo a rabo en la figura de Armstrong, dejando incluso a un lado el propio viaje espacial. Y cuando el cine o los medios se salen de lo habitual, lo hacen para hablarnos de cuestiones como el Apolo XIII, con esa excelente película en la que también disfrutamos de Tom Hanks.

En ese caso las catástrofes mandan… y ganan en lo que a interés se refiere. No podemos negar el evidente atractivo que esto genera en el público. From the Earth to the Moon (De la Tierra a la Luna) se olvida de intereses generales o lo que espera el público medio y nos introduce en nuestro particular viaje espacial. Uno lleno de encanto, de nuevos datos, y en el que con sus pequeñas historias conocemos detalles y figuras que quizá de otra manera serían más desconocidos. Ningún Apolo tiene más importancia que otro, todos son tratados de igual manera.

De la tierra a la luna

Cada parte del proceso y cada viaje cuenta con su episodio particular. Incluso las mujeres de los astronautas, las grandes olvidadas de la historia de la carrera espacial, cuentan con su propio episodio en el que se centran en lo duro que fue para ellas y cómo lo vivieron. Descubrimos la tripulación más divertida, las diferencias que hubo en el propio Apolo XI a cuenta de quien sería el primero en pisar la superficie lunar, los avances que necesitaban para seguir acercándose a la Luna, hasta las dificultades que afrontaban con el gobierno estadounidense.

Todo ello contado con calma, con cariño, sin grandes alardes técnicos excepto en lo que al apartado visual en el espacio se refiere, que ahí sí. En ese momento el espectador disfruta tanto como con otras películas o series del estilo. Pero como digo, la diferencia radica en su profundidad y en esa calma con la que nos cuentan lo máximo posible de la carrera espacial. Para centrarse al máximo y aprovechar el mayor tiempo de metraje posible, los soviéticos no juegan siquiera un papel secundario. Y esto, aunque pueda parecer lo contrario, no hace de From the Earth to the Moon (De la Tierra a la Luna) una serie especialmente patriótica.

Por todo ellos los apenas doce episodios con los que cuenta From the Earth to the Moon (De la Tierra a la Luna) hacen de esta serie una experiencia fantástica. Cada vuelo recibe su propio protagonismo, por uno u otro motivo diferente al resto. Esto hace que sea no apta para saborear rápido, sino más bien para degustarla lenta y cuidadosamente.