Las dos primeras temporadas de F is For Family consiguieron cautivarnos. La serie proponía un viaje a las oscuridades de una familia llena de problemas, especialmente en la figura del padre, un Frank Murphy que parece vivir en un constante estrés. Nos convencía por su sutil evolución y la muestra de que mezclaba temas duros con un humor un tanto tenebroso que nos gustaba. En la tercera temporada de F is For Family algo no termina de funcionar igual de bien. Sigue siendo una interesante serie, pero durante sus diez episodios notamos que algo falla.

Bien, ¿pero qué falla? Esa debe ser la pregunta. Y no sé cómo responder para mostrar mi pequeña decepción con esta tercera temporada de F is For Family. No se me entienda mal, la serie de Netflix mantiene un buen nivel, es entretenida y se ve de una tacada en su perfil de sitcom. No diré que ha dado un enorme bajón con respecto a sus dos temporadas anteriores, sería mentir o peor, ser injusto con la serie de Bill Burr y Michael Price.

En cierta medida la tercera temporada de F is For Family termina por caer en el error de simplificarse. O de no evolucionar, más bien. Vemos más de lo mismo, una familia caótica, semi desestructurada, unos años 70 que son duros, sucios y que ofrecen pocas esperanzas a sus protagonistas. Lo mismo que veíamos en la temporada 1 y en la temporada 2. Y aquí no hay una Sue que evolucione, como ocurría en la segunda. Solo hay una ligera evolución en los más pequeños de la casa, que queda a todas luces insuficiente.

tercera temporada de F is For Family

Insuficiente porque para problemas infantiles o prepúberes tenemos Big Mouth. Ver a Bill ensimismado por un amor infantil queda light aquí. O los traumas que empiezan a asolar a Maureen al ver que queda al margen. Insuficientes, insisto. Parece pasar de soslayo cuando necesitaba empezar a profundizar o darle una vuelta de tuerca. Queda la sensación de que quizá ya hemos visto todo lo que teníamos que ver de F is For Family.

En esta tercera temporada de F is For Family Burr y Price intentan meter un elemento disgresor en la figura de Chet Stevenson, militar que empieza a vivir en el mismo barrio de los Murphy con su ‘esclavizada’ esposa asiática. Genera algunas situaciones divertidas, pero la verdad, el personaje tiene una profundidad justita. Secundarios como Goomer aportan más que su presencia. Vic ha quedado como una caricatura -sí, aún más- del personaje que antaño fue.

¿Se les han acabado las ideas a Bill Burr y Michael Price? Esperemos que no. Queda margen para la remontada si hay una cuarta temporada. Pero deberán arriesgar como lo hicieron en sus primeras temporadas. Si F is For Family se va a limitar a ser una sitcom en la que nos cuentan cómo vive el día a día Frank Murphy y su familia, nos olvidaremos de ella rápido. Necesita volver a ser dura, necesita volver a dejarnos con mal cuerpo tras un chiste en un momento inadecuado. Eso ocurría antes en F is For Family. En la tercera temporada no lo hemos visto en ningún momento. Si se simplifica y se convierten en unos The Simpsons algo más endurecidos, nos pierden.