Una historia interactiva. Serie, película, lo que quieras. Un mundo de posibilidades para la producción audiovisual. Eso es lo que nos propone Black Mirror: Bandersnatch. Aunque es algo que ya se había practicado con anterioridad, que ahora lo haga Netflix y con una de sus marcas insignia, es todo un paso adelante. La propuesta es desde luego interesante, sin embargo el resultado no es tan bueno como esperábamos. En esto no tiene culpa el lado interactivo como sí lo tiene la historia. Y es que en esta ocasión la serie de Charlie Brooker ofrece un episodio en el que hay poco que rascar.

O nada, directamente, porque todo está plasmado en pantalla. No nos dan pie casi ni a sentir temor ante lo que plantea Black Mirror: Bandersnatch. Está todo demasiado mascado y solo nos entretenemos gracias a poder elegir entre una u otra opción en determinados momentos. Esto es una mala señal. Porque a pesar de la novedad que propone en cuanto a su interactividad y darle el mando de la historia al espectador, no vemos por ningún lado ninguna de las señas de identidad que han hecho grande a una serie como Black Mirror.

En esta ocasión Black Mirror: Bandersnatch intenta meternos en una historia en la que el protagonista no se siente dueño de su vida. Nota que alguien toma las decisiones por él. Lo va dejando caer poco a poco en conversaciones o acciones, pero resulta tan obvio lo que han pretendido plantear que es decepcionante. Entretenido, sí, pero decepcionante a partes iguales. Juntar la realidad con la ficción suele ser una buena idea, sin embargo en este caso termina por ser tan obvio que parece grosero. Burdo.

Quizá a Charlie Brooker no se le haya encendido la bombilla como acostumbra. En Black Mirror: Bandersnatch no conseguimos hacer nuestra la historia, como sí ocurre en anteriores ocasiones. No engancha. Y no será por el buen trabajo de su protagonista Fionn Whitehead, quien sí resulta convincente. De principio a fin. Fantástica carta de presentación para aquel que no le conozca. Pero ¿y la historia? De simple, asusta. Año 1984, un joven quiere hacerse un hueco en la incipiente industria de los videojuegos con una idea nueva: llevar a la pantalla uno de los libros de construye tu propia aventura. ¿Te suena?

Fionn Whitehead

Sí, lo que estamos haciendo en Black Mirror: Bandersnatch. Esa retroalimentación podría ser interesante, pero al final la historia no va mucho más allá de la locura que sufre el protagonista. Elementos de thriller que no generan demasiada tensión, alguna diatriba ética y filosófica interesante -aunque demasiado obvia- a cargo del secundario Colin (Will Poulter), y poco más. Puedes intentar rascar, darle mil vueltas a las decisiones, pero la historia no da para nada más. Un breve entretenimiento, una curiosidad más, y tan pronto como llega, se olvida.

No deja poso, como lo han hecho tantos y tantos capítulos de Black Mirror. Su tercera temporada tuvo alguno más flojo, pero en líneas generales de todos sacabas algo. Lo mismo en su cuarta temporada, donde incluso un episodio nos sobraba. En Black Mirror: Bandersnatch solo nos quedamos con la parte interactiva y lo que esto puede suponer para el futuro del streaming, sea serie o película. Imagina una serie de 10 episodios donde cada decisión vaya a cambiar el futuro no solo inmediato, también a medio y largo plazo. Un trabajo de chinos para los productores, un mundo de posibilidades para ellos y el espectador.

Claro que esto es algo que ya se ha explorado en los videojuegos. Al fin y al cabo lo único que realiza Black Mirror: Bandersnatch y quienes le sigan de aquí en adelante será poner en carne y hueso a sus protagonistas. Ahí está el videojuego Life is Strange, por ejemplo. Y no es ni siquiera reciente. ¿Qué supondrá esto para el futuro? Aquí podríamos reflexionar sobre si es bueno o no que empiecen a popularizarse las series o películas interactivas. Por un lado perderemos la capacidad de disfrutar de una historia completa, cerrada, creada por una o varias mentes. Por otro lado ganaremos la posibilidad de tener más que nunca el mando de las historias. ¿Quieres controlar todo y tomar tu las decisiones o dejar que otros las tomen por ti?