Lo venimos diciendo, las series de animación para adultos están viviendo una especie de era dorada. Netflix ha sabido apostar por ello: Bojack Horseman, Rick y Morty, F is for Family… Productos de calidad en píldoras breves, y que a día de hoy han superado los límites de la animación más clásica, centrada en el humor. Ahora Netflix se ha sacado de la manga una serie de animación más: Big Mouth. Proto-adolescentes salidos empezando a conocer su cuerpo. Dicho así cualquiera podría esperar una comedia un tanto simplona y vulgar, pero Big Mouth nos sorprende porque tiene mucho más.

Siendo sinceros es más fácil esperar lo primero que lo segundo. Solo hay que ver una de las imágenes que emplea la serie como portada: uno de sus protagonistas apoyando su móvil empleando como base su pene erecto. Y se ve que el chaval en cuestión es eso, un chaval. Pero Big Mouth aprovecha esa base gamberra para tratar temas que, siendo sinceros, nos han ocurrido a todos. O casi todos. Esos momentos en los que ves que tu cuerpo empieza a cambiar y tanto él como tu cerebro te están pidiendo cosas que hacía unos meses ni se te pasaban por la cabeza.

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Pongámonos en situación. Los protagonistas de Big Mouth son unos críos entrando en la adolescencia que no pasan por ser los más populares del instituto. Y no, esta serie no está hecha para chavales de esas edades, de los 12 a 14 años. No. Aunque quizá no les vendría mal una serie que les simplifique cuestiones como la masturbación o la menstruación. Esos son solo algunos de los temas que toca esta serie, solo que no de una manera muy educativa en algunos casos. Expone esas vergüenzas que sentimos todos una vez, por no entender lo que nos ocurría, pero que hoy vemos con humor y normalidad.

Sin embargo Big Mouth es, como decimos, mucho más. Vemos desde esos primeros amores adolescentes, en los que ni sabemos qué sentimos, ni porqué, ni qué hacer, hasta la volatilidad de las buenas amistades entre niños, en las que una tontería como ver el pene peludo de tu amigo lo cambia todo. La pubertad es un tiempo demasiado traicionero, por culpa en buena parte de las hormonas. Y en esta serie si hablamos de hormonas, hablamos de los Monstruos de las Hormonas, Maury y Connie. Un acierto total de los creadores -Nick Kroll y Andrew Goldberg-que llega a robar el espectáculo a los verdaderos protagonistas.

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La serie tiene un punto autobiográfico según aseguran los propios creadores. Claro que casi cualquier espectador puede sentirse identificado con muchas de sus escenas. Eso quizá sea lo que haga que uno se la vea de una sentada, devorando capítulos sin freno. Con el trío de amigos Jessi, Andrew y Nick como protagonistas, esperamos con ansia la siguiente aparición del Monstruo de las Hormonas y disfrutamos cuando Connie desmelena y lanza a Jessi a la pubertad, dejando esta a su propia madre por los suelos. Vemos a Andrew sufrir por el desamor de manera desconsolada tal y como lo haría un adolescente, intentando no dejar ir a su amada, pensando que seguirá solo el resto de sus días. Sonreímos cada vez que alguien sube al desván de Nick para charlar un rato con el fantasma de Duke Ellington.

El amor y desamor, sorprenderse al convertirse en mujer, no saber qué hacer en una relación, la homosexualidad -bien y mal entendida-, son muchos los temas que la serie toca acertadamente. Por eso esperamos con ganas su segunda temporada. Porque estos chavales van a seguir creciendo y tendrán que superar nuevas aventuras que les enseñarán y les permitirá crecer día a día. Queremos conocer qué sera lo siguiente que les ocurra.

Big Mouth es, en resumen, una fresca, hilarante e irreverente comedia que deja un poso en nosotros por los temas que trata -y cómo los trata-. No nos dice nada nuevo, pero nos hace recordar cosas que ya hemos vivido. Agradecemos verlas con humor en televisión. También nos recuerda que la pubertad es una etapa complicada, y que por muy lejos que nos quede en el tiempo, una etapa decisiva y definitoria en nuestras vidas. Y ahí es donde gana esta serie. Porque si Big Mouth fuese una simple sucesión de chistes soeces sobre la pubertad tendría poco futuro. Pero hay algo más. Y deberías descubrirlo.