Nos situamos a principios de los noventa. Concretamente en los dos años que van de 1992 a 1994. Tom Petty vuelve a encontrarse en una encrucijada. Tras haber dejado el sello discográfico con el que llevaba trabajando más de una década (MCA) por desavenencias, había entrado en nómina de Warner. Necesitaba un primer disco de nivel. Un golpe en la mesa. Sin embargo no era esa la mayor de sus preocupaciones. Tras ‘Full Moon Fever’ todo el mundo esperaba la excelencia de cualquier secuela que lanzasen Petty y los suyos. Ese era el nivel de exigencia y no se conformarían con menos. Wildflowers tenía de salida las expectativas más altas que quizá había experimentado nunca Tom Petty. Y, por si fuera poco, se desmoronaba su vida tal y como la conocía: su matrimonio con Jane Benyo había tocado fondo y el proceso de divorcio era inminente.

Sin embargo si algo sabemos es que Tom Petty se crece ante la adversidad. Ahí están los ejemplos de ‘Damn the Torpedoes’ y ‘Full Moon Fever’. Ninguno de ellos tuvo un acercamiento ni un proceso sencillo y en cambio son dos de los tres discos más recordados y celebrados de su carrera. Queda uno para completar esa Santísima Trinidad de álbumes de Tom Petty y no es otro que este Wildflowers. Una joya de principio a fin, Wildflowers es el disco más redondo y perfecto que Tom Petty nos ofreció. Su discografía tocó techo realizando así el más difícil todavía: publicar su mejor álbum casi 20 años después de su primer éxito. Recordemos que el disco homónimo ‘Tom Petty and the Heartbreakers’ con el clásico ‘American Girl’ es de 1976, ‘Damn the Torpedoes’ de 1979. Ya parecía casi un milagro ‘Full Moon Fever’, de 1989. Que cinco años después de este publicase su disco cumbre es la muestra perfecta de que hablamos de un genio. ¿Demasiada vaselina quizá?

Tom Petty and the Heartbreakers habían lanzado en 1991 el que fue el último disco original bajo el manto de MCA: ‘Into the Great Wide Open’. El ábum tuvo un buen recibimiento de crítica, en líneas generales, y el público lo acogió de brazos abiertos convirtiéndolo en doble disco de platino en Estados Unidos –y Canadá, pero, eh, bueno, es Canadá-. A algunos les recordaba los inicios de la banda, otros lo veían quizá demasiado parecido al reciente pelotazo que había sido ‘Full Moon Fever’. El caso es que funcionó bien, pero de nuevo Tom Petty quería más. Para su suerte, como decía antes, los astros se alinearon y todo se puso en su contra cuando tocaba entrar al estudio y ponerse manos a la obra. ¿Suerte? Sí. Nos queda claro que Tom Petty es un artista como la copa de un pino, pero como señalaba en situaciones adversas, con todo en contra, se crece y nos ofrece lo mejor de sí mismo.

Tom Petty Wildflowers

La ruptura de Tom Petty con MCA y su llegada a Warner

Tom Petty no era la persona que más creía en la industria de la música, al menos en cuanto a discográficas se refiere. Lo que vendría a ser el aparato de un partido político. Los malos. A finales de los setenta le hicieron el lío entre Shelter y MCA y tuvo que ir a juicio. A finales de los 80 le volvió a ocurrir lo mismo, aunque sin juicio, cuando en MCA rechazaron en primera instancia publicar ‘Full Moon Fever’ tal cual estaba pensado por Petty y Jeff Lynne. Entre medias dimes y diretes variados. Sin embargo lo que sucedió en aquel 1989 fue definitivo, la gota que colmó el vaso. De la grabación y producción de ‘Full Moon Fever’ Tom Petty salió con una orden para su equipo: “Se acabó, dejo MCA, muévelo ya”. El problema para él radicaba en que por contrato aún les debía dos discos. Uno fue ‘Into the Great Wide Open’. Publicado este volvieron las insistencias del artista a sus agentes para abandonar ya su compromiso. Estaba dispuesto de nuevo a ir a juicio, excepto que en esta ocasión tenía las de perder y su equipo consiguió convencerle de que no lo hiciera. ¿Qué quedaba por hacer?

Tom Petty tenía ya decidido su siguiente paso y el de los Heartbreakers –no olvidemos que las decisiones empresariales las tomaba él sin consultar-: se iban a Warner. Mo Ostin y Lenny Waronker, jefazos de la Warner Bros, convencieron al músico para irse con ellos. Nos tenemos que retrotraer a 1989. Fue entonces cuando Ostin le dijo claramente que con él ‘Full Moon Fever’ se hubiera publicado tal cual, tras escucharlo una única vez. Y todo esto antes de la propia publicación del disco. A Petty aquello le sonaba a música celestial, harto de las tonterías que debía aguantar en MCA. Así que desde aquel 1989 lo tenía claro: dejaría MCA, por fin, para fichar por Warner. Se firmó un contrato secreto. La cuestión era cuándo sería posible hacerlo público, aunque aquello pronto se hizo vox pópuli primero en Los Ángeles y después en toda la industria de la música. Sus agentes se vieron en la necesidad de mover aquello rápido si no querían que su artista ganase mala fama. ¿No te recuerda a cuando quieres cambiar de trabajo pero haces todo lo posible para terminar bien aunque realmente quieras prender fuego a todo, jefazos dentro, y no mirar atrás?

 

Tom Petty estaba tan harto de MCA Records, su discográfica, que dos discos antes de terminar con ellos firmó un contrato secreto con su siguiente compañía: Warner Bros. ¿El problema? Muy pronto aquel acuerdo dejo de ser tan secreto como ellos creían. Había lío con MCA.

 

El mánager de Tom Petty era Tony Dimitriades. Este no tardó en mover los hilos necesarios para reunirse con Al Teller, mandamás de la MCA, y ponerle al corriente de todo. No se lo tomó bien, pero ¿quién lo haría? Uno de tus artistas más importantes y exitosos, una máquina de crear dinero, se iba a la competencia. En un segundo plano estaba Tom Petty rumiando. No quería darle a MCA ni un gramo más de esfuerzo, ni un céntimo más de lo que ya les había generado. Así que tiempo después Dimitriades debe reunirse de nuevo con Teller por orden del propio Petty, con la sensación de que si es el propio artista el que va a la reunión quema el edificio con todos dentro. Y allí, en esa segunda y última reunión, Dimitriades suelta la bomba: publicado ‘Into the Great Wide Open’ Tom Petty no quiere dar el último disco a MCA. Le da igual lo que diga su contrato. “Quiere irse. Está descontento”, amable Dimitriades ante Teller que solo acierta a decir que “no puedes hacerme esto”. Cualquiera diría que un contrato hay que cumplirlo, pero Petty no temía declararse en bancarrota para conseguir lo que quería contractualmente hablando, como ocurriera antes de ‘Damn the Torpedoes’.

El acuerdo alcanzó un punto intermedio: grabarían una última canción para MCA que se publicaría en un Grandes Éxitos. A Petty no le hizo ninguna gracia. “¿Para qué un tema nuevo, uno que no conoce nadie, para un disco de grandes éxitos?”. El caso es que funcionó, vaya si funcionó. La canción fue ‘Mary Jane’s Last Dance’ y el álbum vendió más de 12 millones de copias en Estados Unidos, siendo doce veces platino, el más vendido de Petty hasta la fecha, y llegando al número dos de las listas. Todos contentos: el artista ya podía irse a Warner y MCA se llenó sus bolsillos por última vez.

Tom Petty Gira Wildflowers

Wildflowers, un disco de Tom Petty… ¿and the Heartbreakers?

Con la libertad de estar ya en Warner Tom Petty podía centrarse en lo importante: la música, las canciones, el proceso de grabación, su productor… y si sería un disco en solitario o con la firma de la banda. El gran éxito de ‘Full Moon Fever’ fue concebido desde el minuto cero como algo en solitario pero ahora no lo tenía tan claro. ‘Into the Great Wide Open’ dejó un poso en el ambiente de que su proceso de grabación no fue tan fluido como se esperaba. Producido de nuevo por Jeff Lynne, este estaba más acostumbrado a no trabajar bajo las ataduras del funcionamiento clásico de una banda. Lynne, amigo personal de Tom Petty, no repetiría en Wildflowers como productor. El binomio había llegado a su techo y no parecía acertado volver a repetir, al menos no tan pronto –lo harían de nuevo en 2006 para ‘High Companion’-. Tocaba traer aires frescos al estudio y en Warner había un tipo que deseaba poder trabajar con Tom Petty: Rick Rubin.

Rick Rubin fue uno de los nombres clave en la expansión del hip hop. En los ochenta produjo discos clave de los Beastie Boys, Run DMC, Public Enemy o LL Cool J. A la par también trabajó con Slayer, The Cult o Danzig. Arrancó los noventa con su nombre apareciendo en el enorme ‘Shake Your Money Maker’ de The Black Crowes, o produciendo el clásico de Red Hot Chili Peppers ‘Blood Sugar Sex Magik’. Hombre ecléctico, estaba enamorado de ‘Full Moon Fever’. Para Rick Rubin trabajar con Tom Petty en Wildflowers era algo así como cumplir un sueño o tocar el cielo con las manos. Solventado el asunto del productor aún debían trabajar en la cuestión importante, en esa que durante años seguía sobrevolando la cabeza de Petty: ¿solitario o grupo? Rubin no se cortó un pelo y en las primeras reuniones lanzó la pregunta de una manera directa: “¿quieres hacerlo con tu banda? ¿Quieres juntar otra banda? ¿Cómo quieres hacerlo?”.

 

Las grandes dudas de Tom Petty antes de entrar al estudio a grabar Wildflowers se cernían al grupo de músicos que le acompañarían en la sesión. ¿Lo haría con los Heartbreakers? Quizá, pero había una persona que no podría entrar al estudio: el batería Stan Lynch.

 

Sin estar cien por cien seguro en un lado u otro, Tom Petty sí tenía claro que no quería a Stan Lynch ni remotamente cerca del estudio de grabación mientras se hacía Wildflowers. Este fue el primer y definitivo paso al despido de Lynch como Heartbreaker. Petty ya estaba harto de sus tonterías y una vez más el batería volvió a ser desleal a su compañero al repetir la cantinela de que Wildflowers era una castaña de disco a todo aquel que quisiera escucharle. Hasta 1994 llegó la paciencia de Petty con él y recordemos que ya Lynch ya no tenía a Mike Campbell defendiéndole. Para Rubin era un alivio, ya que durante la grabación de ‘Mary Jane’s Last Dance’ tuvieron sus más y sus menos. Lynch no era fácil de tratar y aún tuvo más desplantes a su banda, a sus amigos, a sus compañeros. Así que después del lanzamiento del disco Tom Petty no tuvo más remedio que despedirle. El sustituto tanto en el disco como en la banda sería Steve Ferrone. Apenas necesitó de dos tomas, dos canciones, para superar la audición y conseguir un puesto que aún desconocía sería definitivo.

Sin Lynch, quien tendría la entrada prohibida al estudio, pero con el resto del grupo y bajo su nombre de artista en solitario. Los Heartbreakers estarían acompañándole en el estudio, trabajando con él, pero en esta ocasión solo como músicos de sesión. Les quería cerca, quería corregir el posible error que cometió con ‘Full Moon Fever’ y no dejar dudas de su compromiso futuro con el grupo. Por eso Epstein y Tench estuvieron presentes durante todo el proceso, junto a la mano derecha que era Campbell. Sin embargo y como sabemos los problemas para Tom Petty nunca parecían tener fin, así que aún debía poner más límites. En este caso a su propia mujer, quien como Lynch tendría la entrada prohibida al estudio de grabación.

El disco del divorcio de Tom Petty

En 1999 Tom Petty and the Heartbreakers publicarían ‘Echo’, el que muchos consideraron durante años el disco en el que el artista y compositor hablaba de su divorcio con Jane Benyo, su primera mujer. Craso error. El propio Tom Petty se lo dijo a Warren Zanes para su biografía. “He leído que ‘Echo’ es mi álbum del divorcio, pero el álbum del divorcio es Wildflowers. Soy yo disponiéndome a irme. Ni siquiera sé lo consciente que fui de eso cuando lo estaba escribiendo. No me meto en estas cosas con planes elaborados, pero estoy seguro de que Wildflowers es el álbum del divorcio”. Más claro no puede ser el propio creador de las canciones que llenan este enorme disco. Su matrimonio con Jane estaba roto y la cuestión ahora era ponerle fin. No sería un proceso fácil y el final no llegaría hasta después de la gira del disco. Antes se metió en el estudio y grabó, grabó y grabó canciones en las que expresaba sus sentimientos de una manera que quizá antes no había alcanzado.

El proceso de creación, grabación y producción de Wildflowers se alargó un total de dos años para Tom Petty y su equipo. Dos largos años en los que el artista no paraba de crear, tanto que tenía material para un posible disco doble aunque la compañía descartó finalmente la idea. Tenían unas treinta canciones y muchas de ellas acabarían en la banda sonora que realizó Tom Petty para la película ‘She’s the one’. ¿Por qué tanta delación en el cierre y lanzamiento del disco? Parece obvio que Petty no estaba aún preparado para afrontar los problemas que tenía en su matrimonio, y en el estudio encontraba un lugar de paz, una isla en la que evadirse de todo lo que estaba mal en su vida. Necesitaba pasar página a esa parte de su vida pero no era una tarea sencilla. No sabía cómo hacerlo y el estudio fue su refugio, esas canciones en las que ponía letra y voz a sus sentimientos, al adiós, a la ruptura, a lo que fue y ya no es.

 

“Soy yo disponiéndome a irme. Ni siquiera sé lo consciente que fui de eso cuando lo estaba escribiendo. No me meto en estas cosas con planes elaborados, pero estoy seguro de que Wildflowers es el álbum del divorcio. Iba a ser devastador para toda la familia, mis hijas sabían que se avecinaba una pesadilla”.

 

Wildflowers es un disco en el que escuchamos a Tom Petty decirle adiós al amor. A su mujer. A su familia. La hija mayor de Tom Petty, Adria, fue consciente de ello en el mismo instante en el que escuchaba el álbum por primera vez: “supe que el matrimonio se había acabado”. No había vuelta de hoja, solo era cuestión de poner el broche, el punto final. Aún quedarían otros dos largos años. En total para Tom Petty fue un proceso de adiós y divorcio de cuatro años, los dos de la creación del disco, la gira y el divorcio definitivo en 1996. Un proceso duro del que difícilmente alguien sale entero y que Petty acabaría intentando superar hundiéndose en la heroína. “Tuve que armarme de valor para dejar aquel imperio enorme que habíamos construido, salir de ahí. Supe que iba a ser devastador para toda la familia. Mis hijas sabían que se avecinaba una pesadilla”, señalaba el propio artista, consciente de los problemas mentales de su ya ex mujer, así como sus recurrentes problemas con el alcohol y las drogas.

No hace falta ser un experto intérprete en lo que a letras de canciones se refiere para entender las emociones entre las que se movía Petty. Un disco por momentos oscuro por esos viajes que nos propone el artista a lo más hondo de los sentimientos humanos. El fin del amor, las dudas, los miedos, el querer atarse una vez más, el reencuentro, el adiós definitivo, el dolor, las heridas. Todo eso está en Wildflowers. Eso es lo que hace de Wildflowers la mejor obra jamás construida por Tom Petty. Un disco redondo del que quedaron fuera joyas como ‘Somewhere Under Heaven’, que no se publicaría hasta 2015 como single de promoción del relanzamiento del álbum. El proyecto quedó completado cuando ya casi de salida el álbum vendió más de dos millones de copias, algo sorprendente para alguien que llevaba ya veinte años en el negocio, en la brecha del rock and roll.

La anécdota del batería inesperado

Como carecían aún de batería definitivo y Stan Lynch ya no era una opción, Tom Petty and the Heartbreakers se presentaron para promocionar Wildflowers en Saturday Night Live con un batería especial. ¿De sesión? Sería feo llamarlo así. Digamos que fue una ocasión única e irrepetible, una de esas maravillas que nos brindan el rock and roll y sus protagonistas de vez en cuando. ¿Qué quién era ese batería? Nada más y nada menos que Dave Grohl, batería de Nirvana y futuro líder de Foo Fighters.

Wildflowers

Repasamos el disco, canción a canción, analizando el significado que Tom Petty parece entregarnos en cada uno de los 15 temas que adornan esta joya de álbum. Dale al play al disco en Spotify y saborea cada una de las canciones que nos ofrece el genio de Gainesville.

Wildflowers

En la canción homónima que abre el disco, Tom Petty se habla a sí mismo como le señalase su propio psicólogo. Aunque el artista creía estar haciendo una canción sin ningún sentido aparente, la realidad nos señala que Petty se manda un mensaje claro: ‘huye, escapa, busca un lugar donde ser feliz‘.

You Don't Know How It Feels

Tom Petty grita a los cuatro vientos que necesita de una mano que le ayudé a evadirse, a mirar adelante, porque, amigo, amiga, nadie sabe lo que es ser él en ese exacto momento. Hundido, solo, perdido. Y además fingiendo demasiadas horas al día porque ay la fama. La línea “there’s someone I used to see / but she don’t give a damn for me” es un mensaje tan duro como contundente sobre lo que era su matrimonio y no hemos salido de la primera estrofa. 

Time To Move On

Aunque hundido, Tom Petty guarda un momento para mostrarnos un ligero optimismo ante lo que hay por delante. Es hora de moverse y mirar al futuro, dice. Sencillo, pero claro. El pasado ha sido duro, miremos adelante.

You Wreck Me

Parece una canción hecha por y para Jane Benyo, su ex mujer. Tom Petty nos habla de alguien le ha destrozado, sí, y sin embargo aún hay algo por dentro que le mueve a ella, a esa chica del baile del colegio –Jane y él se conocían desde la adolescencia-. 

It's Good To Be King

En esta ocasión toca fijarse en cada línea que sigue al título de la canción para encontrar cómo llegó a sentirse Tom Petty: está bien ser el rey y poder tener un poco de paz al final del día, poder hacer amigos y conocer gente nueva, salir en definitiva de la realidad que le atormentaba.

Only a Broken Heart

Recuerda brevemente el amor sentido por ambos hace ya muchos años, para dejar tan claro como el título de la canción que ya no va a mirar por ella, que el miedo a romperla en mil pedazos quedó atrás. Dispuesto a corregir sus errores en el futuro, sabedor de que su relación tenía un lado oscuro compartido por ambos.

Honey Bee

Por fin encontramos la primera canción que no habla de Tom, Jane, su ruptura y su divorcio. Una canción casi sin sentido donde Petty va de aquí para allá en un tema muy garajero y apreciable.

Don't Fade on Me

Tom Petty echa la mirada atrás y recuerda los buenos tiempos con un halo de añoranza, como quien recuerda un momento de su vida que sabe nunca volverá. Un mensaje a alguien que va a la deriva, que se aleja de él y seguramente de sí mismo… o misma.

Hard On Me

Parece un mensaje tanto a su ex mujer Jane Benyo como su ex batería Stan Lynch. “Has querido apretar, contaba contigo pero me has fallado, has querido ir al límite y este es el resultado” parece estar diciéndoles Petty. ‘You were supposed to be / the friend that I needed when I was down’, claro, clarinete.

Cabin Down Below

Tom Petty pone algo de luz en Wildflowers con esta canción en la que habla de un romance, quizá una amante, y el tiempo que han pasado juntos alejados del resto del universo. Un momento de cierta alegría y sinsentido, de nuevo, ante lo que aún está por llegar.

To Find a Friend

Tom Petty parece ponerse en primera persona en la primera línea de la canción para de repente salirse de ella y dejar que otro la protagonice. Podríamos pensar que realiza una encubierta letra sobre cómo el proceso de grabación le está ayudando a alejarse de casa. Ese amigo sería la música, sus canciones, Wildflowers.

A Higher Place

Huir, correr, escapar, sacar la cabeza, sobrevivir. Y las dudas, las malditas y sempiternas dudas que le corroían ante el inminente divorcio.

House In The Woods

Echa la mirada atrás, a los inicios de una relación, sus emociones, los primeros días, las ganas de estar, de verse, de vivir. Hay en su voz algo de socarronería, quizá sarcasmo, cuando canta ‘what could I do but to love you’.

Crawling Back To You

Crudeza, un Tom Petty desnudo. La incapacidad de salir del pozo. Meterse en el pozo. El querer agarrarse a algo que le saque de ahí. La búsqueda del clavo ardiendo, ese que te ayuda a dejar atrás. ¿Depresión? Tristeza sí, sin duda. Y la línea dura y tan real como la vida misma: I’m so tired of being tired / Sure as night will follow day / Most things I worry about / Never happen anyway.

Wake Up Time

Fallamos. No somos perfectos. Pero seguimos despertando un día más y luchando por salir adelante. Los sueños no siempre se cumplen, pero luchamos por la felicidad cada maldito día de nuestra vida. Una manera optimista de cerrar un álbum como este. Sigamos nuestros sentimientos y sueños. Agarrémonos a esa chica que acabamos de conocer, apoyemos en nuestros hombros el dolor que sufrimos. Es la hora de despertar, abrir los ojos y brillar un día más.