Año 2002. Tom Petty and The Heartbreakers lanzan The Last DJ, su undécimo disco de estudio. Decimotercero si añadimos los magníficos Full Moon Fever y Wildflowers, discos de Tom Petty en solitario pero que contó con miembros de la banda para su grabación. ¿Qué tiene de especial The Last DJ? El ser una especie de queja y protesta ante el rumbo que habían tomado las emisoras de radio musicales y la industria en general. No le hacía mucha gracia a Petty hacia dónde se encaminaba la industria de la música y en este disco lanzó algunos dardos venenosos.

Well you can’t turn him into a company man / You can’t turn him into a whore“. Así comienza el disco con la canción homónima ‘The Last DJ’. Duro, contundente, un directo al mentón. Hay alguien que aún se mantiene inalterable y al que las radios o las compañías discográficas no pueden comprar. Alguien con criterio propio. Un aspecto que Tom Petty repetirá en varias ocasiones durante la canción, especialmente en el brillante estribillo, por letra y música, que tiene esta ‘The Last DJ‘.

There goes The Last DJ
Who plays what he wants to play
And says what he wants to say
Hey, hey, hey
And there goes your freedom of choice
There goes the last human voice
There goes The Last DJ

Estribillo de ‘The Last DJ’, obra de Tom Petty and The Heartbreakers

La línea “and there goes your freedom of choice” nos señala claramente que Tom Petty no se dirige únicamente a las emisoras de radio o los sellos discográficos. Aquí Tom Petty nos ofrece una pequeña metáfora sobre el rumbo hacia el que vamos como sociedad. Vendidos, dejados, de la mano de los corporativismos y grandes multinacionales. Volviendo a la industria musical, Petty parece molesto por el cambio de rumbo hacia lo que será un trabajo casi mecanizado. En aquellos años la figura del DJ de radio perdía fuerza. Seguía existiendo, pero su forma de trabajo había cambiado. Ya no trabaja de manera local o regional, ahora todo se había automatizado y su labor carecía de la cercanía de antaño.

Los dueños de las emisoras daban marcadas instrucciones de qué debía sonar. Ellos recibían pagos vía discográficas para promocionar este o aquel artista. No había alma. No la hay hoy, de hecho. Solo Internet nos ofrece la posibilidad de informarnos por nuestra cuenta y no sentirnos vendidos cuando escuchamos una radiofórmula o una emisora musical. Las radios locales y sus programas musicales mantienen aún esa esencia que no debiera perderse. A eso le cantaba Tom Petty, de eso se quejaba, de eso estaba harto.

Con las líneas “As we celebrate mediocrity all the boys upstairs want to see / How much you’ll pay for what you used to get for free” lo deja claro. No solo promocionáis artistas mediocres y de calidad cuanto menos cuestionable, sino que además pagáis por ello. La calidad antes se presuponía y se ofrecía de otra manera. El dardo de Tom Petty, por más que después intentase edulcorar su letra, sus palabras, tenía nombre y apellidos: emisoras de radio y sus corporaciones, centradas solo en el dinero, mercantilizadas hasta perder el alma… y sí, una industria musical que recibía un duro golpe de una de sus mayores estrellas.

Tom Petty The Last DJ

Aquí, en España, Tom Petty siempre ha parecido vivir en un escalón inferior al de los grandes del rock. Extraña injusticia la de un país que pierde el culo por gastarse 150 euros por ver a los Rolling Stones o Guns N’ Roses. Todo esto pasó de soslayo, desconocido. Pero en Estados Unidos y buena parte del planeta Tom Petty está en el escalón que merece: el Olimpo musical. Así que The Last DJ creó polémica. Tanto dolieron sus palabras que fue un disco casi vetado, imposible de radiar en las principales emisoras del país, y el único lanzamiento del artista que no alcanzó el rango de disco de oro a los pocos meses de su salida. Sus canciones no sonaban, su promoción quedaba minimizada, menos discos vendidos. De primero de marketing.

Sin embargo Tom Petty debía contar con ello. Al fin y al cabo no escribes una letra como ‘The Last DJ’ sin esperar una respuesta en el otro lado del ring. ¿Era esto un problema para Petty? En absoluto. Él seguía siendo un ídolo para sus fans. Si acaso esto solo probaba que sus palabras en esa letra estaban en lo cierto. No resulta ni curioso que un tipo agudo como él fuese capaz de dar en el clavo cuando llevaba casi 30 años en la industria de la música.

El caso es que Tom Petty no se quedaba tranquilo soltando los dardos en esa primera canción. En ‘Money Becomes King’ Tom Petty criticaba que hoy el dinero es el rey en el mundo de la música, sino en general. Recuerda cuando todo era música y nada más, cómo fueron subiendo los precios, cómo ahora vivimos encerrados en Golden Circles, cómo hoy nos olvidamos de que lo importante es el concierto y el artista, no hablar entre nosotros. Algo que hacemos, pervirtiendo el sentido mismo de acudir a un concierto. Ver un concierto mirando la pantalla, ¿os suena verdad? No deja de ser una manera de mostrar la prostitución de un negocio, pero claro, esto levanta otra cuestión: ¿podríamos ver a según qué artistas de otra manera?

If you reach back in your memory /A little bell might ring
About a time that once existed / When money wasn’t king
If you stretch your imagination / I’ll tell you all a tale
About a time when everything / Wasn’t up for sale
There was this cat named Johnny / Who loved to play and sing
When money wasn’t king.

Primeras líneas de ‘Money Becomes King’, de Tom Petty and The Heartbreakers

Sí, quizá con entradas más baratas, pero eso implica no solo reconducir el negocio de la música, sino casi el de la sociedad en que vivimos. ¿Era un visionario Tom Petty? Lo dudo, pero desde luego sus reflexiones son perfectamente planteables hoy. La pregunta que debemos hacernos es porqué nadie más se las cuestiona. Agarrados al sistema, abrazados al billete que les da calor sin pensar en otros artistas, menores, o su propio público. Enarbolando la bandera de la ‘experiencia’, esa que te lleva a que un festival sea incapaz de hacer nada bien aunque le hayas pagado 200 euros por una entrada a fondo perdido.

Tom Petty Canciones

Tom Petty no se quedó ahí. En ‘Joe‘ insistía en la idea de que el mundo de la música estaba corrupto. El dinero se había cargado un bonito universo. Y había alguien que escenificaba todos los males de la renovada industria musical. Sí, Joe. Joe, el CEO de una discográfica, el que solo piensa en poner una cara bonita, el que solo piensa en poner a una joven con la menor ropa posible para que el público disfrute de ellos un rato. No lo digo yo, lo decía el mismo Tom Petty en su canción.

Or bring me a girl, they’re always the best / You put ’em on stage and you have ’em undress
Some angel whore who can learn a guitar lick / Hey! Now that’s what I call music!

Well, they’ll come looking for money when the public gets bored / But we’ll fight ’em with lawyers they could never afford
Yeah, I’ll make her look like a spoiled little bitch / She gets to be famous, I get to be rich

Letra de ‘Joe’, escrita por Tom Petty

Claro, conciso y directo. ‘I get to be rich‘. Sin escrúpulos, sin moral, sin ética. Y no vamos a ser tan naifs de pensar que la industria de la música era una santa que solo miraba por el bien de los artistas y el público. En absoluto. Pero sí es cierto que en aquel inicio del presente milenio algo ya había cambiado, algo que venía de mediados-finales de los noventa. Y fue en ese momento cuando Tom Petty hizo click. Dice Warren Zanes en su biografía del artista que The Last DJ “sugería que el negocio era un desastre provocado por la codicia, muy cambiado desde los días gloriosos y que todo el mundo lo sabía“. ¿Qué si estamos de acuerdo? Obvio.

El problema radicaba que conocer esto no implicaba querer hablar de ello o escucharlo. Y por ahí le surgieron los problemas, con menos tiempo en emisoras y medios de comunicación que nunca. Las críticas para Tom Petty y The Last DJ no fueron buenas. ¿Cómo iban a serlo? La prensa musical tonta no es, una pasada de frenada y adiós a ciertas ventajas o entrevistas. El propio Tom Petty pareció resignarse y dejar de lado una pelea que no tenía visos de ganar. Era toda una industria contra él. Sin embargo ese pequeño legado, ese pequeño gesto de rebeldía siempre quedará con nosotros.

Y por desgracia para Tom Petty and The Heartbreakers y The Last DJ el disco tenía más vida de la que esas canciones críticas con la industria señalan. ‘You and Me’ es una preciosa canción que no desmerece a otras grandes de su discografía. ‘Have Love Will Travel’, con ese Petty emocional a los mandos. O ‘Dreamville’, otra modesta joya del álbum. Ya lo señalaba el propio artista tiempo después al decir que sus críticas a la industria musical y esas letras habían centrado la discusión, dejando a un lado un álbum que cuenta con músicas muy interesantes de las que se puede hablar. Más razón que un santo, pero ¿qué esperabas Tom?