El Reino Unido en los sesenta era un hervidero de bandas de rock, en un movimiento que iba del norte a sur del país, que bebía de lo que había llegado desde Estados Unidos en la década de los cincuenta. Tal era la cantidad y la calidad que auténticos grupazos quedaban difuminados debajo del poker de ases que pronto quedó establecido: The Beatles, The Rolling Stones, The Who y The Kinks. Cuatro grandes nombres que para mi siempre olvidan uno: Small Faces. La banda londinense hizo en cuatro años canciones magníficas, discos llenos de belleza para romper demasiado pronto. Quizá por eso han vivido a la eterna sombra de sus ‘hermanos’ británicos.

Small Faces lo tenían todo para triunfar. Un líder carismático en sus apariciones públicas, con una voz prodigiosa, una de las mejores de la historia del rock. Cuatro músicos brillantes. Melodías preciosas. Canciones no solo fantásticas, sino también pegadizas. ¿Qué sucedió para que no estén situados a la misma altura que las bandas antes mencionadas? Buena pregunta, y sin duda una de muy difícil respuesta. Escuchando sus canciones cuesta entenderlo, pero como siempre, tuvo algo que ver la mezcla de personalidades peculiares, egos, ausencia de éxito y dinero.

Cuatro jóvenes londinenses formaron Small Faces en 1965: Steve Marriott (voz y guitarra), Ronnie Lane (bajista), Jimmy Winston (teclados) y Kenney Jones (batería). Solo Winston llegaba a los 20 años, Jones ni siquiera había cumplido 18, lo haría en 1966. Precisamente Winston no tardaría en abandonar la banda. Su puesto lo tomaría Ian McLagan y con él tenemos la formación clásica y conocida de la banda. Aún así a Winston le dio para participar en el primer disco del grupo, así como sus singles. ‘Small Faces‘ era el pistoletazo de salida de una carrera prometedora y cargada de ilusiones. Sus dos singles dicen mucho del gran nivel que muestra el grupo desde pronto: ‘Watcha Gonna Do About It’ y ‘Sha La La La Lee’.

Ambas canciones son clásicos no solo de Small Faces, sino también de una década, los sesenta, y un estilo, el rock, que deben estar agradecidos de haber contado con un grupo como este. También otras como ‘Sorry She’s Mine’ o ‘You Better Believe It’ conformaban un cóctel interesante. El disco sirvió a la banda para situarse como una de las mayores referencias de la comunidad mod, peleando el puesto de líderes del movimiento a unos ya conocidos The Who. Palabras mayores para un grupo que empezaba. Claro que cuando cuentas con una voz como la de Steve Marriott, capaz de sonar como un cantante afroamericano en una grabación soul sobre una melodía entre pop y rock, tienes mucho que ganar.

Small Faces Canciones

Las bases de su sonido parecían establecidas. Marriott y Lane habían crecido escuchando los sonidos y canciones de la Tamla Motown, a los grandes del soul y el Rythm and Blues americano. Su conocimiento en la materia era enorme a pesar de su juventud, y eso consiguieron plasmarlo en Small Faces, con la mezcla pop y rock que unos chavales londinenses como ellos podían meterle. De hecho podían hacer una canción pop, rock o del estilo que quisieran que la excelente voz de Steve Marriott la podía hacer pasar por una canción negra.

1966 sería el año de la explosión total de Small Faces. Además del lanzamiento de su primer álbum, el grupo publicó cuatro singles que alcanzaron buenos o muy buenos puestos en las listas británicas: ‘Sha-La-La-La-Lee’ (nº3), ‘Hey Girl’ (nº10), ‘All or Nothing’ (nº1) y ‘My Mind’s Eye’ (nº4). ya podían considerarse a si mismos un grupo grande. Meter cuatro singles seguidos entre los diez primeros números de las listas son palabras mayores. El problema para el grupo era el hecho de haberse metido en una dinámica de la que no sabían salir: del estudio a la tele, de la tele a un concierto o gira, de la gira al estudio y vuelta a empezar. No había descanso.

Las estancias en estudio no eran todo lo provechosas que podían ser. Tal y como señalaba Kenney Jones en una entrevista “no había progreso”. El grupo se limitaba a hacer el abc, lo simple. Batería, cuerdas, voces. El solo por aquí. El teclado allí. Sin el tiempo, sin las horas suficientes para que su talento aprovechase todas las posibilidades que el trabajo de estudio podía darles. De hecho un single y hit como ‘My Minds’s Eye’ llegó a las listas sin consultar a la banda. Su manager de entonces, Don Arden -sus tropelías son legendarias, padre de Sharon Osbourne- decidió enviarla a las radios porque sí. Una buena muestra del ritmo al que trabajaba y vivían los Small Faces. Y con un jefe como Don Arden poco podías quejarte, siendo este casi un mafioso a escala musical.

Las drogas pronto hicieron acto de presencia. Sin embargo esto, como otras bandas de rock, no afectó a su creatividad. 1967, el año del verano del amor, traería dos álbumes: el de nuevo homónimo ‘Small Faces‘ y ‘There Are But Four Small Faces‘. Con singles y canciones tan maravillosas como ‘I Can’t Make It’, ‘Here Come the Nice’, ‘Itchycoo Park’, ‘Lazy Sunday’, ‘Afterglow’ y un largo etcétera. Solo un ejemplo de la calidad compositiva y musical de Small Faces nos llega con ‘Tin Soldier’, una canción en la que Steve Marriott comienza cantando con su voz más melódica para pasar rápido a una orgía vocal en forma de voz afroamericana como solo él podía realizar. Una maravilla, una más de los londinenses.

Small Faces historia

Los problemas surgían y se acumulaban sin una solución en el horizonte. Al mánager autoritario y déspota, a las idas y venidas por estudios, escenarios y entrevistas, se les sumaban otros, sí. Como por ejemplo la dificultad de tocar sus nuevas canciones en el escenario, con lo que es implicaba para los setlists de la banda. Si apostaban por los temas nuevos corrían el riesgo de hacer shows de menor calidad de la que podían y estaban acostumbrados, ellos y sus fans. Si en cambio se limitaban a tirar del primer repertorio del grupo, Small Faces no estaban siendo justos con su música. Con unos conciertos que bajaron el nivel, con el cansancio acumulado, todo esto empezó a hacer mella en el seno del grupo.

Dejaron atrás a Don Arden, eso sí, para irse con Andrew Loog Oldham, mánager de The Rolling Stones, y su nuevo sello Immediate Records. Bajo su manto llegaría ‘Ogden’s Nut Gone Flake‘, el último álbum del grupo… en los sesenta. Se lanzaron de lleno a la psicodelia en la que ya se había sumergido el resto del planeta musical. Dejaron canciones de todo tipo, como esa ‘Rollin’ Over’ que hubiera firmado el propio Jimi Hendrix. Un álbum con dos caras muy diferencias, una primera con temas sueltos y una segunda en la que se contaba la historia de Happiness Stan en su búsqueda de la cara oculta de la luna. Canciones como ‘Afterglow’, ‘Rene’ o la archiconocida ‘Lazy Sunday’ hicieron de este disco el más vendido de la banda.

Nueve meses duró el proceso de creación, producción y lanzamiento del álbum. Small Faces apenas disfrutaría de su éxito, que fue tal que estuvo seis semanas en el número 1. Contentos por un lado, furiosos por ver como su nuevo mánager apostaba por Lazy Sunday como single sin consultarles, una canción para ellos menor en su repertorio. ¿El motivo? Querían ser tomados en serio como músicos y creían que esa canción de broma no les ayudaba, ante temas más duros y pesados como el mismo ‘Rollin’ Over’ -hey Led Zeppelin, ¿qué tal?-. No dejaban de ser unos chavales creciendo en un universo que aún les quedaba grande. Y para ello no contaron con una representación que les guiase correctamente.

Tras el éxito de ‘Ogden’s Nut Gone Flake‘ no giraron por Estados Unidos. Una mezcla de decisiones de Andrew Loog Oldham y también el miedo al fracaso de Steve Marriott. Malas decisiones que acabaron por sepultar al grupo. No llegarían a 1969. En la Nochevieja de 1968 Steve Marriott terminaría harto, cansado de no escuchar un buen directo de la banda. Todos parecían de acuerdo en que aquello ya no tenía sentido. Lo habían intentado, con éxito, pero no estaban satisfechos. Las miradas musicales iban además en diferentes direcciones. Aún duraron unos meses para cumplir con los conciertos que estaban contratados, pero Small Faces murió aquella Nochevieja de 1968. Después llegarían los Faces, Humble Pie y un regreso a finales de los 70 que no tuvo ni el éxito ni la continuidad adecuada. Y las desgraciadas muertes en los 90 de un deshauciado Steve Marriott y un enfermo Ronnie Lane. Lo que hicieron Small Faces durante apenas 3-5 años fue una maravilla que debe ser reconocida en su justa manera. Una de las más grandes bandas del rock and roll.