Los Sex Pistols fueron, son, historia del rock. ¿Alguien que lo dude? Puede gustar más o menos su propuesta musical, esa que dejaron plasmada en el mítico Never Mind The Bollocks. Pueden gustar más o menos sus polémicas. Sus pintas. Pero es innegable que hicieron historia. En un momento en el que el punk comenzaba a labrarse una fama, en el que comenzaba a hacerse hueco, los Sex Pistols supieron darle al incipiente estilo musical un toque político y crítico que le hizo mucho bien.

A diferencia de grupos contemporáneos e igualmente históricos como los Ramones, los Sex Pistols hacían una música que sonaba sucia, polémica. Con un sonido y letras agresivas. Con una lengua con la que atizaban a todo el mundo. Izquierda, derecha, políticos, monarcas, se metían con quien pasaba por delante. Arriba y abajo del escenario. Precisamente esas polémicas fueron las que les pusieron a ellos y al punk en el escaparate de la música británica. Los que hicieron que el punk fuese escuchado por adolescentes, jóvenes y mayores.

El Reino Unido de los 70 era un lugar aburrido. Había crisis, paro, las industrias sufrían y, en todo ese panorama, la música del momento no parecía conectar con los jóvenes. Había una multitud que no se sentía identificada con el rock progresivo o preciosista que imperaba entre los grandes. Ahí, en ese contexto, aparecieron los Sex Pistols desde mediados de la década, quejándose de todo, protestando contra todos. Su concierto en Manchester en 1976 es una leyenda, generando lo que fue después la escena musical mancuniana.

Punk

No habían lanzado su primer disco y ya habían pasado por un total de tres sellos discográficos. En apenas medio año. Nadie parecía entenderles. Mucho menos aguantarles. De hecho, no se aguantaban entre ellos. En los primeros días Paul Cook atizaba sin pudor alguno a Steve Jones. Decía que no tenía habilidad alguna para tocar la guitarra. Unos tipos que no tocaban música virtuosa, precisamente. Estuvieron a punto de echarle. Algo que hicieron con Glen Matlock, a quien han puesto a parir desde que le largaron en 1977. Y le largaron a sabiendas de que fue el principal compositor de los primeros temas. El que consiguió el primer bolo. Pero, decían, le gustaban los Beatles y vestir bien y por ahí no pasaban.

Polémicas. Como que el cantante fuese Johnny Rotten, a quien ficharon por una camiseta de Pink Floyd que el arregló con un ‘I Hate’. El mismo Rotten que no se llevaba del todo bien con Cook y Jones. Tampoco con Malcolm McLaren, mánager y supuesto ideólogo del grupo junto a Vivienne Westwood -más centrada en el estilismo, supuestamente-. Eso decía el mánager, al que acabaron mandando a juicio y poniendo a, sí, parir. Con Sid Vicious la cosa no mejoró, aunque las polémicas sí que aumentaron. La heroína entró en el grupo. Y el grupo murió de éxito.

Iban a contracorriente. Cambiaron incluso el estilismo de una juventud que veía que podían hacer lo que querían. Ir a su aire. Eso, ir a tu aire, es algo que pusieron de moda los Sex Pistols a finales de los 70. El Do It Yourself como modo de vida. Algo que se aprecia en la portada de su primer y único disco, ese Never Mind The Bollocks. Sencilla e icónica. Con una mezcla acertada de colores, letra y nombres del disco y grupo que chocaba al verlo por primera vez. Una portada que fue incluso censurada en su lanzamiento, ya que una ley británica la situaba como indecente por el uso de la palabra bollocks. No debía ser expuesto al público, decían. Fueron a juicio.

Sex Pistols

Y la realidad es que aquel disco es uno de los mejores de la historia. Sencillo. Directo al corazón y a la mente de sus oyentes. No deja indiferente y es, sin duda, uno de los que ha influido en muchos artistas posteriores. ‘Anarchy in the UK‘ se encargó de darle al punk un sentido político, crítico y social, que no ha abandonado hasta hoy. Algo que en tiempos de música urbana bacía de contenido -con excepciones, claro- es bueno recordar. O el ‘God Save The Queen‘, su otro tema más conocido.

Del final trágico de Sid Vicious tocará hablar otro día. Su llegada fue un antes y un después en los Sex Pistols. Primero había polémica, sí, pero la prensa aún se centraba en su música. Tras Sid Vicious todo parecía girar en torno al sensacionalismo y las historias alejadas del escenario. Qué decir de un tipo adicto a la heroína, con una novia a la que aún no sabemos quién mató. Un tipo autodestructivo, como lo fueron los Sex Pistols. Insoportables consigo mismos, debían morir pronto.

Por eso en 1978, apenas meses después de dar la vuelta a la escena musical del momento, los Sex Pistols se desmoronaron. Por eso el grupo se rompió y cada uno hizo su vida. De vez en cuando se han reunido, sí, pero solo para demostrar que siguen llevándose fatal. Pero los caminos que abrieron, y la herencia que dejaron al punk y al rock es inamovible. Eso perdurará con nosotros para siempre. Lo que pudo ser, es música ficción. Mejor quedarse con Never Mind The Bollocks y su aire de grupo diferente.