Dumbfounded, downtrodden and dejected
Crestfallen, grief-stricken and exhausted
Trapped in my room while the house was burnin’
To the motherfuckin’ ground

Así arranca Post-, el disco con el que Jeff Rosenstock ha abierto el 2018. Un álbum que empieza crudo, sin medias tintas, con un tema que nos deja claro lo que piensa el artista de su propio país -la casa que se quema hasta sus cimientos-. La canción es USA y en ella Rosenstock lanza una dura crítica al camino social que ha tomado por su país y en especial tras la elección como presidente del polémico Donald Trump. Toda una declaración de intenciones para un álbum que, avisamos ya, entra como un tiro.

Este USA no solo es el inicio perfecto para Post-, también es el mejor corte del álbum. Por sus tintes antiestablishment, por su crítica, por la sencillez con la que muestra su sentir y los de muchos de sus compatriotas -‘I fought the law, but the law was cheating‘-. Es el himno del disco, con una letra sencilla y que engancha en las líneas ‘we’re tired and bored‘ y su respuesta ‘et tu USA‘. Excelente aquí Rosenstock revelando la traición de los votantes a su país, recordando esas últimas palabras de Julio César a Bruto cuando éste también le clavaba una puñalada. La traición inesperada en solo tres palabras.

Todo eso que nos cuenta Jeff Rosenstock en USA lo hace a lo largo de siete minutos y medio que se hacen cortos. Una canción que mezcla riffs y baila con el ritmo a lo largo del tema, dejándonos sin aliento por momentos, permitiendo que respiremos en otros. Como una denuncia social callejera. Otra de las canciones largas del álbum es la que lo cierra: Let Them Win. Aquí el artista se va hasta los once minutos, redondeando esa mezcla de punk y diferentes géneros como el power-pop que conjuga con acierto durante Post-.

Post- es un álbum directo, crudo e inmediato. Ni más, ni menos. Entre USA y Let Them Win se suceden temas potentes y que buscan claramente una interacción, una reacción del receptor. Incluso en medios tiempos como TV Stars, que nos evocan con nitidez a Blur. En Powerlessness Rosenstock nos habla de uno de los grandes problemas del presente: el desapego social, la facilidad con la que podemos sumarnos a una causa, sentirnos importantes, para olvidarnos apenas un par de días después. Lanza un grito desesperado a quien le escuche -‘I need you right now‘-, mientras nos recuerda que puede que alguien como él, que aún cree en la unión y la lucha, quede como un estúpido:

I have lots of things to say
But they’re gonna sound dumb dumb dumb
I have lots of things to say
But I’m just an idiot

En similares cuestiones se mueve en Yr Throat, el tercer corte del álbum. Aquí Jeff Rosenstock nos recuerda lo fácil que nos implicamos con aspectos banales como un videojuego para, a la hora de la verdad, desaparecer en medio del individualismo. Para qué queremos tener voz si no la empleamos, parece decirnos al repetir ‘What’s the point of having a voice, when it gets stuck inside your throat‘. Mostrando una vez más que la crítica no va solo para el establishment o Donald Trump, sino también, o principalmente, a aquellos que le han dado la espalda a su país al conformarse. Y esto va más allá de Estados Unidos. Vale para cualquiera.

En Beat My Head Against a Wall se lamenta por aquellos que no quieren escuchar, por los que no se molestan en informarse para poder formar parte de un cambio. Todo de una manera sencilla, con una letra repetitiva y en apenas 1:40 de canción.

Post- es, en definitiva, uno de los mejores álbums en lo que va de 2018. Sí, queda aún mucho, pero no temo afirmar que este será uno de los discos que entren en listas a lo mejor del año. Musicalmente muy interesante, contiene buenos riffs, buenas melodías, temas directos, himnos y algo muy importante hoy día: un significado. Sus letras son una excelente crítica y muestra de los años que vivimos. Quizá el álbum de Jeff Rosenstock no cambie esto, pero al menos puede servir para despertar una o dos conciencias.