La discografía de The Beatles en lo que a álbumes se refiere comenzaba con ‘Please Please Me’. Cuatro chavales de Liverpool, recién llegados de Hamburgo y con ganas de comerse el mundo, viajaban hasta Londres cargados de ilusión esperanza. Muchos se habían estrellado al grabar su primer o segundo single, o su disco de debut. ¿Serían The Beatles un grupo más para engordar esa lista? El temor podía formar parte del vocabulario de muchas bandas, pero no de los futuros ‘Fab Four’. ‘Please Please Me’ confirmó los buenos augurios mostrados por los dos singles lanzados por el grupo hasta ese momento y lanzaría la ‘Beatlemania’ para siempre. La locura empezaba y lo hacía con una peculiaridad.

‘Please Please Me’ sería grabado en cuestión de horas un 11 de febrero de 1963. Es un disco que capturaba la magia de The Beatles en directo en aquellos tiempos. Tras haber lanzado dos singles como ‘Love Me Do’ y la propia ‘Please Please Me’, Parlophone, subsidiaria de EMI, y en especial su jefe George Martin querían capitalizar el éxito lanzando un LP que mostrase a The Beatles en su totalidad. ¿Hemos vendido bien los singles? Sí. Perfecto, lancemos más para que la gente lo consuma. De primero de capitalismo… y funcionó. Los jóvenes británicos de principios de los sesenta estaban ávidos de novedades y propuesta que les excitasen. The Beatles eran exactamente eso.

En las conversaciones previas a la grabación del disco George Martin lanzó una pregunta sencilla y directa al grupo: “¿qué material tenéis para grabar?”. La respuesta fue tan contundente como igualmente sencilla: “el set list de los conciertos”. En aquellos años lo normal era que los artistas grabasen canciones de compositores ajenos a ellos. Pocos grababan temas propios: Buddy Holly o Johnny Cash eran algunos de ellos. Los más grandes. Chuck Berry, etc. Estadounidenses en todo caso. En Inglaterra no era algo habitual. Los dos singles lanzados eran material Lennon-McCartney, pero cuando el grupo llegó al estudio con otros cinco temas propios –además de los singles-, George Martin no salía de su asombro.

The Beatles y ‘Please Please Me’ empiezan mal

The Beatles Please Please Me

La principal duda en ese momento radicaba en saber si dicho material era bueno. ¿Había algún posible número uno que estirase el fenómeno iniciado por los singles? Pronto salieron de dudas. Antes, George Martin se llegó a plantear The Cavern como lugar de grabación del disco, en uno de los directos del grupo. Sin embargo las condiciones de la sala lo descartaron por completo. Abbey Road dictaría sentencia. Martin y Brian Epstein reservaron dos sesiones de grabación en un mismo día, aquel 11 de febrero. En aquellos años el trabajo de estudio estaba marcado por unas normas bastante fijas, al menos en Parlophone y Abbey Road. Existían tres sesiones de grabación diarias, por la mañana, después de comer y tras la temprana cena británica.

Eso sería también tumbado por The Beatles, pero unos años después. Ese lunes de febrero debían grabar 10 canciones para completar el disco, a las que se les añadirían las dos caras de cada single lanzado. Un total de 14 temas para arrancar. Citados a las 10 de la mañana en el Estudio 2 de Abbey Road y puntuales a su cita, desde ese momento y hasta la 1 del mediodía John, Paul, George y Ringo solo fueron capaces de grabar tomas de ‘There’s A Place’ y ‘I Saw Her Standing There’, en ese momento conocida por su nombre de grabación: ‘Seventeen’. Tres horas y solo dos canciones antes de parar para comer no hacía presagiar nada bueno.

Sin embargo Epstein y Martin habían sido previsores, contando con que quizá necesitarían el tercer hueco de grabación diario en el estudio y dejándolo libre en consecuencia. De todas maneras algo no estaba funcionando en la grabación de ‘Please Please Me’. Los primeros en ser conscientes de ello era el propio grupo. Cuando George Martin, productor de la sesión, y Norman Smith y Richard Langham, primer y segundo ingeniero respectivamente, avisaron de que tocaba parar para comer, The Beatles pidieron permiso para quedarse en el estudio. Querían seguir probando y ensayando. Querían cumplir lo que se les pedía y sabían que podían hacerlo mejor. Sus ‘jefes’ accedieron a ello, sorprendidos porque estos cuatro críos tuvieran esa ética de trabajo. No solían verlo en el resto de artistas que acudían al estudio.

Cuatro working class heroes y un trabajo bien hecho

Retomada la sesión de grabación a las 2.30 de la tarde, en el ambiente se notaba algo diferente. Esos chavales que solo habían sido capaces de hacer tomas –varias incompletas- de dos canciones, comenzaron a funcionar como una máquina engrasada. Nervios, inexperiencia, tensión, el caso es que tras ensayar a solas mientras bebían leche, todo eso quedó atrás. ¿He dicho leche? Sí, al menos eso destacan las crónicas de entonces, así como las personas que allí se encontraban. Hasta las 6 de la tarde realizaron -en orden-: cinco tomas de ‘A Taste of Honey’; ocho de ‘Do You Want To Know A Secret’; dos más de ‘A Taste of Honey’; tres más de ‘There’s A Place’; otras tantas de ‘Seventeen’; y once de ‘Misery’. Todas quedaban vistas para sentencia, excepto un piano añadido en ‘Misery’ el posterior día 20 de febrero, pero aquí ya solo con George Martin como protagonista.

Cinco canciones estaban listas. Quedaban otras cinco y solo tres horas más para grabar. Llegados a este punto en el equipo del estudio y Brian Epstein había un miedo creciente. La voz de los chicos flaqueaba, especialmente la de un John que llegaba medio enfermo ya por la mañana. Habían estado girando por el norte del país en medio de un temporal de frío y sus gargantas sufrían las consecuencias. Empalmaban calmantes y los mezclaban con gárgaras de leche. Ellos tiraban adelante. Esta era la gran oportunidad que The Beatles esperaba desde hacía años. John Lennon no quería oír nada de parar. Se dejarían la garganta si eso fuese necesario.

The Beatles

El turno de noche fue el momento de ponerse con las versiones. Tres horas y otros cinco nuevos temas, grabados sin descanso, haciendo todo lo que sus jefes les decían. Comenzaron, eso sí, con una primera intentona de grabar ‘Hold Me Tight’, tema de McCartney que debieron descartar. Después de realizar trece tomas había algo en la canción que seguía sin funcionar. No había tiempo que perder, si sobraba se pondrían con ella y si no siempre podrían grabarla más adelante. La cinta de esta grabación fue destruida y no sabemos qué tal sonaba aquel tema, pero sí podemos escuchar la canción en el segundo disco de The Beatles. Esto les supondría un problema esa misma noche.

Esta sesión de grabación fue mucho más directa. Tras las trece tomas de ‘Hold Me Tight’, las versiones demostraron que The Beatles traían mucho trabajo hecho en el escenario. Vuelvo a hacer un repaso de las canciones grabadas, en su estricto orden de trabajo: ‘Anna (Go To Him)’ se hizo en tres tomas; ‘Boys’, la primera aparición de Ringo a los mandos de la voz en un estudio, se hizo ¡en una toma!; ‘Chains’, con tres voces empastadas maravillosamente, les llevó cuatro tomas; ‘Baby It’s You’ apenas tres. Cuatro canciones completadas. Quedaba una y el tiempo se terminaba. El estudio debía cerrar sus puertas con todo el mundo fuera de ellas, por más que The Beatles se hubieran quedado a jugar allí dentro durante toda la noche si les hubieran dejado. ‘Hold Me Tight’ era la canción escogida pero ya hemos visto que no pudo ser. No funcionaba. Así que debían reflexionar y decidir rápido. ¿Qué canción grabar?

Una voz destrozada, una actuación desgarradora

Galletas, café y té decidieron que debía ser ‘Twist and Shout’. The Beatles, Epstein, Martin y Smith conocían bien el repertorio del grupo y esta era uno de los momentos clave de sus directos. Parecía una canción adecuada para cerrar la grabación y la lista de canciones de ‘Please Please Me’. Había un problema. John Lennon había perdido la voz. No había mucho que sacar de ahí. Más calmantes, más gárgaras y la obligación de hacerlo bien a la primera. No solo porque el tiempo apremiaba, sino porque todos los allí presentes, Lennon incluido, sabían que no había voz para intentarlo una segunda vez.

De ahí que ‘Twist and Shout’ suene tan visceral desde la desgarrada voz de Lennon. No era algo impostado, necesitaba gritar y soltarlo todo a lo bestia para poder llegar a lo que la canción pedía. The Beatles y Lennon clavaron el tema y ‘Please Please Me’ estaba terminado. Como apunte señalar que aunque la leyenda dice que ‘Twist and Shout’ fue grabada en una sola toma y estrictamente es cierto si nos basamos en lo que escuchamos en el disco, la realidad nos dice que hubo una segunda intentona. Así lo señalan los documentos oficiales de la sesión guardados por EMI. Claro que aquel intento no dio para mucho ya que Lennon no tenía voz. La completaron, pero no servía para nada.

Cuando todo terminó, los chicos de The Beatles pidieron escuchar todo una vez más. Ilusionados, emocionados. Las normas dictaban que a partir de las 10 todo el mundo debía estar fuera. Uno de los ingenieros, Langham, señaló que no podían hacerlo ya que no tendría manera de llegar a su casa a esas horas. Brian Epstein se ofreció a llevarle en coche y entuerto solucionado. Entre medias, la grabación de ‘Twist and Shout’ había corrido por todo Abbey Road, de sala en sala, de oficina en oficina, mostrando anonadados lo que ese grupito acababa de hacer. Boquiabiertos, lo seguirían escuchando los días posteriores.

Con el grupo feliz, era cuestión de lanzarlo y esperar el éxito. Uno nunca sabe, pero hay veces, pocas, que alguien está seguro de algo. George Martin lo tenía claro: ahí había un potencial éxito. Quedaría por ver cuánto duraría la locura de la ‘Beatlemania’, pero desde luego el arranque de The Beatles con ‘Please Please Me’ situó las bases de su carrera y mostraron que esos cuatro críos eran buenos. Muy buenos.