Imagina ser la musa, la inspiración de dos de las más bellas canciones que el rock ha dado a lo largo de la historia. Canciones que son algo más que eso, obras maestras imperecederas y la representación del amor desesperado, emocional y máximo que puede sentir una persona. Composiciones muy diferentes pero con un mismo significado. Con un mismo fin. ‘Something’ de George Harrison y ‘Layla’ de Eric Clapton. The Beatles y Derek and the Dominos. Palabras mayores, palabras para la historia. Imagina ser Pattie Boyd.

Años sesenta. The Beatles eran LA banda. Las hubo muchas y muy buenas, pero ellos eran los reyes de la música y el rock. El resto iba a su rebufo, incluso a partir de ese 1966 tras el que se alejaron de los escenarios. Ahí George Harrison vivía tapado por la inmensidad compositiva John Lennon y Paul McCartney. Dejaba joyas casi en cada disco, especialmente desde Help (1965). Su creatividad iba creciendo hasta igualarse a la de sus compañeros. Con ‘Something’ escribió su obra maestra, la joya de la corona. Y todo gracias al amor que sentía por su pareja.

Pattie Boyd desconocía lo que le deparaba el futuro cuando conoció en 1964 a George Harrison durante la grabación de la película ‘A hard day’s night’. Es una de las jóvenes que acompañan al grupo durante ‘I should have known better‘. Ella era una joven modelo que luchaba por labrarse un nombre en su negocio. Hacer una breve aparición en un film que sería un éxito y junto a las estrellas del momento parecía un día más en la oficina. Aquel mismo día Harrison le pediría matrimonio. Boyd tenía pareja y el rechazo fue instantáneo. Esto no detuvo al Beatle, que tanto insistiría en tener una oportunidad con ella que la consiguió.

Su noviazgo no era el de dos estrellas sino más bien el de la realeza. Jóvenes, atractivos y estrellas absolutas del momento. La atracción de la prensa era inmediata. Pronto se alejaron del centro de Londres, huyendo de los paparazzis y los fans de unos Beatles que no les dejaban respirar. En las afueras, en Kinfauns, su casa con terreno, y viéndose cuando podían por sus agendas parecían felices. Tonteaban con el LSD y otras drogas, disfrutaban del éxito. Y entonces llegó la boda… y ella. ‘Something’. La balada más preciosa jamás creada, sin necesidad de decir te quiero. Así lo afirmaba el mismo Frank Sinatra.

Pattie Boyd George Harrison

La belleza de ‘Something’ como canción es irrebatible. George Harrison culminó aquí una suerte de canciones dedicadas a su mujer: ‘If I Needed Someone’, ‘Love You To‘, ‘I Need You’ o ‘For You Blue’. Pattie Boyd fue quien estuvo al lado de George Harrison en los buenos y malos momentos de la Beatlemanía, quien le acompañó en sus primeros escarceos en la espiritualidad y también quien le impulsó y apoyó en sus inicios como artista en solitario. El magnífico ‘All Things Must Pass‘ fue grabado durante el matrimonio de la pareja. Sin embargo el matrimonio se rompió en 1974. Ya llevaba roto unos años, cansada ella de las infidelidades de él, cayendo en el mismo comportamiento, y diciendo basta cuando George Harrison tuvo un affaire con Maureen Starkey, mujer de Ringo. Algo que el mismo John Lennon calificaría de incesto y repugnante.

¿Qué pinta Eric Clapton en esta historia? Gran amigo de George Harrison desde finales de los sesenta y también el segundo marido de Pattie Boyd. Pero no corramos tanto aún, llegaremos ahí dentro de poco. Clapton llegó a ser de los pocos afortunados que participasen activamente en alguna grabación de The Beatles (‘While My Guitar Gently Weeps’). También echaba una mano en los proyectos en solitario de Harrison. No solo eso, sino que se veía beneficiado de su amistad para escuchar los proyectos de los de Liverpool en principio, incluso le dejaban los acetatos del White Album antes de su lanzamiento. Poder que él utilizaría para enseñarlos en Estados Unidos a todo el que se mostrase interesado, algo que no gustó mucho a The Beatles.

George Harrison parecía perdonarle todo. Porque también daba la sensación de que Eric Clapton no apreciaba demasiado el sonido de The Beatles. Hombre férreo de blues, no parecía encontrar demasiadas alegrías en las canciones de los Fab Four. Fuese la conexión entre guitarras o qué, la amistad entre George Harrison y Eric Clapton parecía irrompible. Ni siquiera sufrió demasiado cuando Clapton se enamoró perdidamente de Pattie Boyd. Tal cual. Un amor no correspondido, a pesar de los innumerables intentos de ‘mano lenta‘ por conseguir la atención de la mujer de su amigo. Ella además no se cansaba de rechazar todos sus acercamientos, algo de lo que Harrison era consciente. Si le dijo algo a su amigo al respecto, todo parece indicar que no.

Pattie Boyd Layla

Pattie Boyd no negaba que el interés de Eric Clapton le agradaba, en contraprestación de lo que George Harrison le daba. Agradecía su comida, le decía cosas bonitas. Pero no pasaba de ahí. Ni siquiera cuando Clapton intensificó su insistencia. Le escribió una anónima carta, para después llamar a la casa de los Harrison-Boyd y hablar con ella preguntándole qué le había parecido. Aparecía en la casa de Boyd cuando George no estaba, en desesperados intentos de conseguir su amor. Ella se sentía halagada, pero estaba enamorada de su marido. Una noche Clapton amenazó a Boyd con que si no se escapaba con él, se haría adicto a la heroína. Fuese ese el motivo o no, lo cierto es que estuvieron tres años sin verse y Clapton aumentó su consumo de alcohol y drogas.

Cuando escribió ‘Layla’, Clapton se la puso a Boyd, esperando una respuesta, un sí, una atención desesperada. Nada. Una noche de teatro y fiesta, Harrison apareció tarde y les sorprendió solos. Pattie Boyd no dudó y se fue a casa con George, pero el matrimonio parecía roto. Para bien o para mal Harrison ya no parecía pendiente de Pattie y su amor. Ella sufría. Él estaba a otras cosas y cuando se quiso dar cuenta era tarde. Matrimonio roto, vía libre para Eric Clapton que no perdió el tiempo y a finales de los 70 la nueva pareja se casaría en una ceremonia a la que acudiría el propio Harrison. Buenos términos para todos… excepto para la propia Pattie Boyd.

Su primer matrimonio terminó mal, y el segundo no lo haría mejor. Apenas estuvieron casados una década, en la cual Clapton no dejó de tener problemas con el alcohol, así como de ser infiel a su esposa. La historia se repetía con otro de los grandes guitarras de la historia del rock. Parecía como si Clapton hubiese competido con Harrison por el amor de Pattie Boyd y, una vez conseguido, dejase de luchar y pelear por ese amor. Conformado y conformista. Aunque Pattie Boyd no le guardó ningún rencor, lo cierto es que considera a George Harrison su gran amor. Si para Clapton esto era una simple competición, acabó perdiendo.

Pattie Boyd inspiró dos de las canciones más bellas del rock. Una de ellas con líneas magníficas como la misma que abre la canción. ‘Something in the way she moves…’, la belleza puesta al servicio de la música. ‘Layla you got me on my knees’ le cantaba Clapton. Sea como fuere, la desdichada vida amorosa de Pattie Boyd, atada a dos de los más grandes músicos de la historia, nos dejó ‘Layla’ y ‘Something’. A ella, además, bellos recuerdos y una vida difícil de comparar.