El 2017 ha sido un año especial para los fans de Oasis. Por primera vez desde la ruptura en 2009, los seguidores de la banda de Manchester tienen un disco de cada uno de los hermanos en solitario. Y además salieron al mercado con apenas un mes de diferencia. Primero fue Liam con As You Were, después fue Noel Gallagher el que lanzó Who Built The Moon?, su tercer álbum en solitario. Un disco en el que sigue manteniendo la misma tónica de los anteriores, irregularidad mezclada con algunas buenas canciones.

La pelea entre Noel y Liam Gallagher sigue siendo encarnizada, más si cabe que cuando compartían grupo. Lo demuestran con declaraciones continuamente, y este año con las estratagemas de niño pequeño a la hora de anunciar o publicar adelantos de sus álbumes. Aseguran no tener relación, pero no dejan de estar presentes en las vidas del otro con continuas declaraciones sobre la música o vida de cada uno.

Liam nos dejó satisfechos con As You Were, ¿habrá conseguido lo mismo Noel? No. Así de simple. Al mayor de los Gallagher le entendemos un mayor nivel compositivo y musical, y por tanto le exigimos más. Aunque con Who Built The Moon? ha intentado un valiente cambio de registro, no nos convence. Quizá sin el disco de Liam nos contentaríamos con lo que hace Noel en este tercer disco en solitario, pero con As You Were en el mercado a Noel hay que exigirle en consonancia, un disco del mismo nivel como mínimo. Por mucha ayuda que haya tenido Liam.

Noel Gallagher en directo

A Noel Gallagher le salvamos la primera parte de Who Built the Moon?, hasta la quinta canción. Ahí vemos ramalazos del compositor que encandiló al Reino Unido en los noventa. Arranca con una aceptable instrumental, Fort Knox, para seguir con Holy Mountain, que rápido te mete en los nuevos sonidos que intenta encontrar el mayor de los Gallagher. Sigue con una interesante y potente Keep On Reaching, y nos termina por desesperar con It’s a Beautiful World, que muestra alguno de los errores que Noel comete en el disco: alargar las canciones sin necesidad y repetir frases o estribillos de manera machacona. No le queda bien.

Le ocurre lo mismo en la que es quizá la mejor canción del disco, She Taught Me How To Fly, en la que repite un desesperante ‘the one I love’ hasta el infinito. De ahí en adelante Noel Gallagher termina por aburrirnos, a pesar de despertarnos momentáneamente con The Man Who Built The Moon, una canción que llega a recordarnos al Noel que jugueteaba en Be Here Now o Standing in the Shoulders of Giants.

El problema de Noel Gallagher es que está demasiado pagado de si mismo. Se quiere demasiado. Sigue creyendo vivir en un pedestal del que, por desgracia, bajó hace tiempo. Quiere seguir siendo ese chico duro que salió de Manchester hace casi 25 años, pero ese papel es de su hermano. Hoy Noel es difícil que atraiga a chavales jóvenes, hoy Noel parece conformarse con su papel de telonero de U2. Disfruta colegueando con gente como Bono, el mismo a quien criticó en su día.

Con Who Built The Moon Noel parece querer llegar al mismo público que U2. Ese pijo conformista de 40 años. Es entendible, Noel Gallagher cuenta ya con 50 años. El problema es que él parece creer que aún escribe canciones para estadios y hace bastante tiempo que no lanza algo de ese estilo. Otra cosa es que quiera seguir siendo telonero de U2 eternamente, este disco casa a la perfección con ello. A día de hoy entretienen más sus declaraciones que su música.

Innovar o reinventarse está bien si uno sabe dónde se mete. Con Who Built The Moon? Noel Gallagher deja la sensación de haber hecho este disco tarde. El álbum decepciona por dos motivos: su irregularidad y el simple hecho de que esperamos mucho más de Noel. Quizá debería recapacitar y encontrar la rabia que mostró en los primeros discos de Oasis, o el buen hacer del último. Y es que a otro le podríamos dar por bueno este álbum. A Noel no.