Lunes, 8 de diciembre de 1980. Amanece en todo el planeta. Aún nadie lo sabía, pero aquella fecha pasaría a la historia popular y sería recordada para siempre. La muerte, el asesinato de John Lennon, rompió para siempre con los sueños y esquemas de una generación que se había criado con The Beatles, las canciones de Lennon y su mensaje de paz y amor. Un mensaje que en sus últimos días de vida seguía defendiendo con firmeza, en contra de las armas, como si alguien supiera del cruel y perverso destino que le esperaba. Solo 24 horas después el mundo se despertaría con lágrimas en los ojos.

Esta historia comienza un tiempo atrás. Mes y medio antes de ese maldito 8 de diciembre John Lennon lanzaría ‘(Just Like) Starting Over’, un 24 de octubre, marcando así de manera definitiva su vuelta a los focos. Había pasado cinco años en la sombra, haciendo de padre, de devoto marido, siendo un amo de casa. Un John Lennon contento, feliz, sin presiones de la industria ni del público, centrado en su Sean y en su matrimonio con Yoko Ono. Sí, en 1980 el hate por Yoko Ono no había perdido un ápice de su fuerza. Tampoco hoy, ¿verdad? Con el lanzamiento del single que arrancaba la promoción de ‘Double Fantasy’, su nuevo disco por lanzarse el 17 de noviembre, había muchos rumores alrededor. A cada cual más loco que el otro. ¿Estaba gordo tras cinco años en casa? ¿Se había quedado calvo? ¿Tanta cocaína en los setenta había dejado a Lennon sin tabique nasal?

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Por supuesto nada de eso era verdad. John Lennon era el mismo de hacía cinco años. Algo más viejo, algo más sabio –o no-, pero con el mismo carácter, el mismo acento, y el mismo gusto por la música. En aquellos meses previos al asesinato de John Lennon el artista había desarrollado una gran morriña por Inglaterra y Liverpool en particular. Echaba de menos su ciudad natal, el país que le vio nacer y le llevó a la fama. Le había asegurado a Mimi, su tía/madrastra, que pronto volvería a Inglaterra, poniendo así fin a un largo periodo de nueve años sin verse. Iría Sean con él, así como Yoko y, quién sabe, quizá se establecerían allí por unos años. Incluso tenía claro cómo volvería: en un barco, quien sabe si él mismo navegando el timón, entrando por el Mersey triunfante, con los ojos llorosos.

Tal era su morriña que poco antes de su muerte John Lennon se reunió con Ringo Starr para tomar algo y ponerse al día, en cierta ocasión en la que el batería de The Beatles se encontraba en la ciudad. La idea era estar una hora por sus apretadas agendas, sin embargo al final ambos se encontraban tan a gusto recordando viejos tiempos que estuvieron un total de cinco horas. Lennon prometió a Ringo tocar la guitarra y echarle una mano en su próximo disco, sin saber que un tal Mark Chapman y su muerte lo haría imposible. Antes de ese maldito asesinato John Lennon ofreció ‘Nobody Told Me’ a Ringo, para ser grabada solo un mes después de ese 8 de diciembre de infausto recuerdo.

El regreso de Lennon con ‘Double Fantasy’

muerte John Lennon

John Lennon soñaba con regresar a lo grande. Quizá no necesitaba de un triunfo inmediato, o de un gran reconocimiento por parte de la prensa especializada. Lo que sí anhelaba era montar una buena banda y salir de gira con ella por todo el mundo. Una parada estaba marcada en el calendario: Inglaterra. Ante la pregunta de un periodista de la BBC de si le gustaría tocar en Londres o cualquier otro sitio del país, Lennon mostró un claro interés solo dos días antes de su muerte. A su manera, eso sí. Un poco ni sí, ni no, ni todo lo contrario pero por favor hagámoslo. Dejándose querer, lo decía todo: hagamos que se cumpla. Esa gira aún tendría que esperar. Lo primero era una promoción de ese nuevo álbum llamado ‘Double Fantasy’ que ya estaba llevando a cabo. Una larga y extensa entrevista con Playboy tuvo que ser ampliada por haber roto la exclusiva el propio Lennon al aparecer en Newsweek. También Rolling Stone le tuvo. Diferentes radios y televisiones estadounidenses, o la mencionada BBC, le apremiaban para aparecer en sus medios.

Jonathan Cott, de Rolling Stone, pasaría por el edificio Dakota el 3 de diciembre. Ese día el artista dijo una frase casi premonitoria: “give peace a chance, not shoot people with guns. All we need is love”. Usando sus canciones, pero con ese no disparemos a personas entre medias que hoy suena terrorífico. Estas entrevistas eran amplias, como si quisiera contentar por igual a todos los periodistas, a la par que necesitaba volver a ser escuchado por el planeta tras cinco años de silencio. Aquel fin de semana previo al asesinato de John Lennon el artista se mostraba enormemente feliz, jovial, esperanzado e ilusionado por lo que estaba por llegar. Se encontraba ya trabajando en su próximo disco, el hoy póstumo ‘Milk and Honey’, que ya estaba en una fase avanzada gracias a las canciones que habían sobrado del reciente ‘Double fantasy’.

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Precisamente ir al estudio era una de sus principales tareas en el fatídico 8 de diciembre que nos llevaría a la muerte y asesinato de John Lennon. Hoy podemos narrar casi minuto a minuto lo que realizó el artista aquel día. Comenzó el día siendo retratado por por la mañana y segunda vez en un corto espacio de tiempo por Annie Leibovitz para la portada de Rolling Stone. Después atendería a Dave Sholin, de la RKO Radio Network de San Francisco para una entrevista radiofónica. Tras ello acudiría a los estudios de Record Plant para trabajar en una canción de un disco que Yoko Ono iba a lanzar en solitario. La canción era ‘Walking on Thin Ice’ y Lennon se encargaba de producir y poner la guitarra principal. Después de seis horas decidió que ya era suficiente y a eso de las diez de la noche se fue a cenar, no sin antes pasar por casa para desear a su hijo buenas noches antes de dormir. No llegaría. El destino tenía otra cosa preparada.

Mark Chapman ya había intentado cometer el asesinato de John Lennon. En octubre de aquel mismo año. Algo le impidió hacerlo. E incluso aquel 8 de diciembre tuvo dos intentos tras un primero en el que fue incapaz. Fuera del edificio Dakota solían esperar fans de John Lennon y The Beatles, los y las ‘Dakota groupies’ tal y como los llamaba el propio músico. Lennon solía ser amable con todos ellos, excepto si alguno se sobrepasaba, era desagradable o excesivamente pesado. Entonces era el Lennon irritable que podía ser. Pero no, en la mayoría de ocasiones era atento con ellos, paciente, hablando y firmando todo lo que le pedían. Le respetaban y él devolvía ese amor y cariño de la mejor manera posible. Cuando John Lennon y Yoko Ono salieron hacia el estudio de Record Plant para trabajar en ‘Walking on Thin Ice’ Chapman ya estaba allí. La muerte acechaba a John Lennon, y sin él saberlo paró a firmar un ejemplar de ‘Double Fantasy’ a un timorato Mark Chapman, momento fotografiado por Paul Goresh -foto debajo-. No se atrevió a mover su pistola del bolsillo.

La muerte de John Lennon en manos de Mark Chapman

foto John Lennon Chapman

Pasaron las horas. Chapman incluso se paró a saludar a Sean Lennon, de solo cinco años de edad, para decirle que sin duda era un ‘beautiful boy’, mencionando la canción incluida en el reciente disco del Beatle. El asesino siguió allí, imperturbable, hablando con todo aquel que quisiera cruzar unas palabras con él. Incluso le comentó a una joven mujer si quería ir a cenar con él, algo que hubiera detenido el asesinato de John Lennon… aunque él mismo ha dicho que lo hubiera intentado al día siguiente. Cuando el artista volvió a casa siguió el ritual de siempre. Hay fans fuera, toca pararse. Paciencia. Firmas. Fotos. Algo de conversación banal y aceptar cumplidos. Mark Chapman no tenía las mismas intenciones con John Lennon. Mark Chapman musitó un “Mr. Lennon” y descargó cinco disparos de su revólver del 38 sobre el Beatle. Cuatro impactaron en John Lennon dejándole al borde de la muerte, yendo la quinta bala a una ventana del edificio Dakota. Se atrevió, el muy cobarde.

Gritos. John Lennon intentando buscar un lugar seguro mientras forzaba la voz para decir sorprendido que le habían disparado. Los gritos de Yoko Ono. El caos. Y Mark Chapman sentado en la acera, esperando su destino en la cárcel. La policía llevó a Lennon al hospital, donde fue imposible salvarle la vida. Yoko Ono no podía creerse el asesinato de su marido, no conseguía creer que John Lennon le hubiera dicho adiós. Sin poder desear a su hijo unas buenas noches.

El mundo, Estados Unidos, se enteró del asesinato y muerte de John Lennon durante la retransimisión del partido de fútbol americano que esa noche enfrentaba a los New England Patriots con los Miami Dolphins. El partido, como dijeron sus comentaristas, daba igual. El resto del planeta tendría que esperar al martes 9 de diciembre para saber que uno de sus ídolos había muerto. John Lennon nos dejaba y se convertía en leyenda para siempre.