Apenas un año después de lanzar el aclamado ‘Pure Comedy’, Father John Misty vuelve a la carga con un nuevo álbum: ‘God’s Favorite Customer’. Y como hace un año el resultado es un disco de nivel, en el que el artista vuelve a abrirse en canal para cantar sobre las cuestiones que viven en su conciencia. Desde el primer tema nos habla de política, religión o drogas. Un tipo comprometido con su día a día y la realidad que nos rodea. Dejando letras a un lado, estamos ante un buen álbum, completo, fiel al sonido que Father John Misty ha venido trabajando y mostrando en estos últimos años.

Father John Misty ha dejado claro en su carrera que entiende a la perfección el pop de bella factura. Nos ha enseñado que se maneja como nadie en esos registros. En ‘God’s Favorite Customer’ repite fórmulas ya escuchadas en sus anteriores trabajos y una vez más funcionan desde el primer minuto hasta el último. Llámalo indie, folk, pop, pon la etiqueta que prefieras. Pero acompáñalo de esas dos palabras que mencionaba previamente: bella factura.

Es el Padre Juan el creador de una religión que ha ido ganando adeptos y fieles sin prisa pero sin pausa, desde que allá en 2012 lanzase ‘Fear Fun’. Después llegaría el encantador ‘I Love You Honeybear’, una declaración de amor ideal a su esposa, sí, pero también un espacio en el que se abría para hablarnos de su vida personal. En todos ellos ha ido construyendo un sonido que sin ser nuevo, hoy suena diferente y diferencial. Los directos donde se convierte en un animal escénico con su imponente figura y presencia también han ayudado a crecer ese aura que le hace ser una especie de nuevo Dios del indie.

Es fácil reconocer en Father John Misty su amor por el pop de los setenta, de principios de los setenta, con referencias claras en el Elton John de aquellos años. Hay momentos en los que uno siente estar escuchando una continuación de Rocket Man. Una extensión. Pero principalmente este ‘God’s Favorite Customer’ nos recuerda al John Lennon de aquella primera mitad de los setenta, el de Imagine, sí, pero especialmente nos recuerda al Lennon de Mind Games. Quizá podamos decir que en el caso del Padre Juan, ha evolucionado el sonido del maestro.

Father John Misty

En su nuevo disco ha redefinido la fórmula, construyendo un álbum de solo 38 minutos divididos en 10 canciones. A veces no nos sentamos a valorar la duración de un álbum, pero en este caso parece relevante. Es casi la mitad de la duración de su anterior LP, entre 5-6 minutos más corto que ‘Fear Fun’ o ‘I Love You Honeybear’. ¿Qué intento decir con esto? La remarcable capacidad que ha tenido Joshua Tillman en este disco para ser capaz de desnudarse en menos tiempo, sin alargamientos instrumentales innecesarios. No hay medias tintas, ‘God’s Favorite Customer’ es un disco directo, mucho más de lo que sus melodías pueden señalar.

Con Father John Misty nos ocurre que no podíamos quedarnos en la parte superficial de su música. Sus canciones piden, exigen, una introducción sumisa a su universo, un ansia por descubrir más allá de un estribillo pegadizo o un riff agradable. Para comprender lo que intenta expresar necesitamos entrar en su mundo hasta el final. Es entonces cuando conseguimos disfrutar al 100% de la experiencia que supone abrazar un disco como ‘God’s Favorite Customer’ o ‘Pure Comedy’.

Valga el ejemplo de The Songwriter, canción en la que Tillman le canta a su pareja para preguntarle, egoísta y humildemente a la vez, cómo sería si ella fuese la compositora y el ‘la musa’. La estrella le pide disculpas indirectamente, por desnudar su relación y en especial sus sentimientos al público.

What would it sound like if you were the songwriter
And you did your living around me?

Would you undress me repeatedly in public
To show how very noble and naked you can be?

Con cuatro discos en seis años, tres desde 2015, uno se pregunta qué será capaz de seguir construyendo este hombre. Su obra es ya la de un artista consagrado y relevante, pero sin quererlo Father John Misty está construyendo un precioso legado que acompañará a muchas personas en su vida. Es uno de esos autores capaz de acompañar en los diferentes tramos de este bello viaje que es vivir. Podría repetir la misma fórmula eternamente y la sensación que nos da es que nunca nos cansaremos de escucharle.