El Doctor Music Festival canceló su edición de 2019 a solo un mes del arranque del evento. Pretendía ser la vuelta de un festival icónico para aquellos que vivieron los 90, aquellos que empezaron a acudir a festivales musicales en aquella década. El nombre decía y suponía mucho, pero al final el evento no ha estado a su altura. La sensación que llega desde la organización es la de que un cúmulo de circunstancias les ha impedido realizar el festival. Sin embargo y visto desde fuera, todo parecía un despropósito desde el día 1. El desastre en el que parecía convertirse el Doctor Music Festival parecía predecible.

Esta conclusión es fácil de sacar por cualquiera que eche la mirada atrás y haga una pequeña cronología de la ‘corta vida’ del Doctor Music Festival. Entrecomillo ciertas palabras porque por un lado podemos decir que no ha llegado a nacer, mientras que de corto ha tenido poco. El Doctor Music nacía en junio de 2016, con el anuncio de que el festival se celebraría ¡tres años después! Ya en aquel momento sonaba a locura, a idea de visionario, pero en estos casos y con la empresa que estaba detrás, era buena idea dar un voto de confianza.

Los primeros abonos fueron llamados ‘pájaro en mano’, porque salían más baratos. ¿Que cuánto costaban entonces? 160 euros -más los tan queridos gastos de gestión-. Precios que aún hoy pocos festivales en España llegan a alcanzar con cartel completo. El Doctor Music Festival pedía al público un salto al vacío, una confianza plena en lo que pudiera salir de ahí. Esa oferta duró poco y los abonos llegaron a crecer en precio hasta los 210 euros que, salvo que un lector me corrija, no hay festival español que se mueva en esas cifras.

Con eso en mente los comentarios y opiniones no se hicieron esperar. A ese precio de salida -y lo que vino después- era de esperar que el festival lo encabezasen grupos de primera talla mundial. Tal y como lo hicieron en los 90 cuando artistas de la talla de David Bowie, Lou Reed, Patti Smith, Blur -en su mejor momento-, Bad Religion, Suede o Iggy Pop se juntaban solo en la edición de 1996. En los dos siguientes años sería el turno de Bob Dylan, Aerosmith, The Verve, Pulp, Portishead, Deep Purple, Garbage, Nick Cave, Alice Cooper, David Byrne, Megadeth, Echo and The Bunnymen, Steve Winwood…

Doctor Music Festival Cancelado

Si cuentas con tales credenciales y con los precios de los abonos por las nubes, el público espera algo similar. Las cábalas hablaban de The Rolling Stones, Guns N’ Roses, Paul McCartney, etc. Las ligas mayores. Sin embargo el mayor reclamo que consiguieron fue el concierto de unos Smashing Pumpkins en decadencia. El resto de grupos o bien está demasiado visto, o también lo lleva su competencia directa. Con tres años para preparar un cartel, la decepción es mayúscula. Siempre haciendo una correlación calidad-precio, porque desde luego había cosas interesantes entre los artistas que iban a desfilar por el festival.

A ese flagrante error cometido por el Doctor Music Festival debemos añadir el de decidir que coincidir con dos festivales establecidos y con mucho público confirmado: Bilbao BBK Live Festival y Mad Cool. En el caso del primero, un evento con 14 años de existencia, con una base fiel de seguidores y en un lugar especial como es Kobetamendi. En cuanto al Mad Cool, se han establecido a base de fuerza económica, grandes estrellas y muchas ganas de ser uno de los festivales más grandes de Europa.

¿De verdad no había más opciones, Doctor Music? Con esto el festival y la empresa se pegaron otro tiro en el pie. Y ya van tres. Con mucha competencia y sin identificarte en el cartel -nombres principales como The Strokes, Rosalía o The Good, The Bad and The Queen podían verse en el Bilbao BBK Live ese mismo fin de semana-, les quedaba hacerlo por otras vías. Esa era su clara intención desde el principio, situando el Doctor Music Festival en Escalarre, Lleida. Un festival en pleno Pirineo, alejado de la civilización. Una gran idea… en los noventa.

Doctor Music Festival

Hoy se ha visto que no tanto. Porque esto ya no son los noventa y hay unos requisitos que cumplir. Quizá fuesen los mismos que hace veinte años, pero desde luego que hoy en temas medioambientales no se pasa ni una. Con eso no parecía contar el Doctor Music Festival, que anunciaron el emplazamiento del festival a bombo y platillo en aquel junio de 2016. Incluso plantaron un menhir como símbolo del regreso -todo muy cabal-. Los ayuntamientos de la zona estaban de acuerdo: era una buena jugada comercial para ellos, sin duda. Pero la Generalitat no tanto. Les negaron el permiso para celebrar allí el festival.

Espera, espera, espera… ¿anunciaron el festival sin tener todos los permisos?”. Así es. Sumemos otro tiro en el pie a la cuenta. Aunque España pueda seguir pareciendo una república bananera en ocasiones, hay cosas que se llevan a rajatabla -al menos en algunos lugares- y esta es una de ellas. Primero los permisos, y cuando los tienes todos anuncias el festival. Hasta que no tienes los permisos, el festival no existe, ya que no puede celebrarse donde deseas. De ‘primero de festivales’ pero algo que a Doctor Music, con casi cuarenta años en el negocio, se les debió olvidar.

La solución fue llevarlo al Circuito de Montmeló y esto dolió. Según Neo Sala, jefe de Doctor Music y del festival, el 80% del público devolvió su abono. Con razón. Esto no era lo que prometía. No era lo que parecía viendo las diferentes promociones y labores de marketing en Redes Sociales por parte del festival. Bajaron el precio de los abonos a 170 euros, distribuyeron el cartel en tres días, pero ni con esas. El Doctor Music Festival estaba herido de muerte.

Un emplazamiento irreal e imposible. Abonos caros. Un cartel lejos de compensar esos abonos. La coincidencia con dos festivales grandes y establecidos, tres si añadimos el NOS portugués. Una labor publicitaria y de marketing que dejaba mucho que desear. Echando la mirada atrás, todo tenía un cierto aire al Fyre Festival. Después todo pareció una constante huida hacia adelante cuando se podía haber echado el freno antes. Sin pensar en el público. El resultado solo podía ser este. Por más que la dirección del festival eché balones fuera y no haga autocrítica. El último paso de un fracaso anunciado.