Feral Roots es el último disco lanzado por Rival Sons. Los californianos cumplen en 2019 diez años de carrera y han decidido celebrarlo lanzado un álbum fiel a sus señas de identidad: rockero, con buenos riffs y canciones llamativas tan pronto las escuchas. Desde aquel Before The Time (2009) con el que se dieron a conocer han cambiado muchas cosas, pero en Rival Sons parece que no pasa el tiempo. Para los amantes del rock con sabor añejo, del rock clásico, esto es una auténtica delicia. Si estás en ese grupo, Feral Roots te gustará. Sin duda.

El álbum comienza potente. ‘Do Your Worst’ deja claro que Rival Sons sale a ganar con su sexto disco. ¿Lo conseguirá? Un sonido aparentemente pesado, pero que se nos clava en el oído desde los primeros compases de la canción. Este tema contiene uno de los estribillos más pegadizos de Feral Roots. Atento y no te lo pierdas. Y es que si algo tenemos que poner en el debe de los californianos es precisamente eso, la ausencia de estribillos que animen a seguir las canciones. En esa línea hay varias canciones que son un parecía que sí. Como el segundo corte del disco, ‘Sugar on the Bone’. Una canción solvente sí, que mejora con ese cencerro que sigue la sección rítmica, pero que nos deja a medias.

Unos coros que parece arrancarán un estribillo reconocible, pero que tristemente queda ahí. Sin terminar de levantarnos del asiento. La tercera canción, ‘Back in the Woods’, vuelve a mostrar la misma carencia. Aunque en este caso sí reconocemos más virtudes en su estribillo, nos encontramos ante un tema con una batería hipnóticamente sencilla, con breves paradas en su discurrir que nos enganchan al tema. Gran acierto por parte de Rival Sons, como el solo de guitarra de Scott Holiday a mitad de canción. Quizá algo breve, pero suficiente. Más vale disfrutarlo, que no se han prodigado demasiado ahí.

Crítica de Feral Roots

‘Look Away’ se inicia acústica y mística, con una guitarra y unos ritmos que nos recuerdan a la India. A Led Zeppelin, George Harrison y tantos otros. A sonidos de principios de los setenta. Por momentos nos sentimos en un western, hasta que la distorsión hace presencia y Rival Sons nos presenta una canción oscura, que vive y bebe constantemente de la sección rítmica y especialmente del buen trabajo vocal de Jay Buchanan. Le sigue ‘Feral Roots’, que se lanza descaradamente y con acierto al folk con toques psicodélicos y nos da un respiro en el trayecto que realizamos en este sexto álbum de los californianos Rival Sons.

La nota curiosa la pone ‘Stood By Me’, canción de influencias funkies. La nota más bella es quizá para el corte que cierra este Feral Roots: ‘Shooting Stars’. Apoyados en un coro de gospel, la voz de Buchanan disfruta y pone el broche final perfecto para este álbum. El coro nos envuelve a lo largo de la canción, dejando la guitarra en muy segundo plano, siempre con la batería muy presente en nuestras oraciones. El problema es el mismo que señalaba anteriormente, la ausencia de un pegadizo estribillo que nos guíe y levante del asiento.

Feral Roots es un buen disco, de eso no tengo duda alguna. Pero le faltan pequeños detalles que hagan de este un álbum memorable, siquiera en la carrera del propio grupo californiano. A Rival Sons, aquí, le falta lo mismo que en anteriores discos, un pepinazo, una canción que destaque sobremanera por encima del resto. Esa canción que eleve a esta gran banda a un escalón superior. Ese tema reconocible por todos, rockeros o no. Porque los demás ingredientes los tienen. Rival Sons llevan diez años haciendo una gran música. Que sigan por lo menos otros diez.