Greta Van Fleet acaba de lanzar su disco debut, Anthem of the Peaceful Army, y no, Greta Van Fleet no es una nueva banda que intenta hacerse un nombre con el álbum. Estos tipos llevan ya un tiempo haciendo ruido, tocando por todo el mundo, en salas de mediano aforo, en festivales grandes, y si algo han conseguido hasta el momento es hacerse un nombre. Si uno escucha las palabras Greta Van Fleet sabe a que se refiere su interlocutor: un rock clásico de nivel. Y sí, al oído parecen una copia de Led Zeppelin, pero bendita copia. ¿Su disco debut? Interesante.

Estos chavales -recordemos, han lanzado su disco debut con 22 años- saben lo que se hacen. Beben claramente del rock clásico y no lo enmascaran con ningún tipo de sonido ‘moderno’ o actual. Contemporáneo si lo prefieres. Viven a lo suyo, como ya demostraron anteriormente con canciones como ‘Safari Song’ o ‘Highway Tune’. Y lo suyo, lo que hacen al menos, es muy bueno. Este Anthem of the Peaceful Army nos envuelve de principio a fin en una atmósfera que nos recuerda a finales de los sesenta y principios de los setenta. El rock, amigos.

El debut de Greta Van Fleet arranca con la potente ‘Age of Man’, un inicio cautivador que contiene ya todo lo que el grupo va a ofrecerte durante el resto de temas: la aguda e increíble voz de Josh Kiszka, la afilada guitarra de Jake Kiszka, y una poderosa sección rítmica con Sam Kiszka al bajo y la excelente batería de Danny Wagner. Sí, tres son hermanos. ‘The Cold Wind’ explora las virtudes que ya mostraba la primera canción, deja lucimiento para todos y especialmente para la voz de un Josh que tiene algo de magnético.

Greta Van Fleet

Donde más sufre Anthem of the Peaceful Army es en los medios tiempos. Cierra con ‘Anthem’, que funciona aceptablemente por la voz del cantante y la psicodelia que le acompaña y envuelve. Pero en ‘You’re the One’ Greta Van Fleet hace aguas, con una letra en general bastante pobre, de salir del paso. El estribillo es simplón a más no poder -cuando la canción da para más-. Encajado a mitad del álbum, esta canción frena de golpe la excelente imagen que va creando en nuestro cerebro.

Pero sigamos con lo bueno. El EP From the Fires que lanzaron en 2017 ya traía canciones que mostraban un gran nivel compositivo. Los chicos sabían lo que hacían. Aquí Greta Van Fleet siguen sumando, con cortes como ‘When The Curtain Falls’, ‘Lover, Leaver (Taker, Believer)’ o ‘Mountains of the Sun’. Llevan años girando, estos últimos dos con mucha presencia y un fuerte respaldo de la industria detrás, y se nota tanto en lo bien que suena el grupo como en las reforzadas ideas que proponen. Además, ese respaldo se nota en la fantástica producción. Señores de la industria de la música, el rock sigue vivo con fuerza, denle más espacio, relevancia y dinero.

Led Zeppelin no va a volver. Eso lo rockeros lo tenemos claro. Que existan Greta Van Fleet es por tanto una buena noticia. No por parecerse a Led Zeppelin, sino por ser un grupo que puede explorar por si mismo esos sonidos que nos vuelven locos desde hace décadas. Anthem of The Peaceful Army no es un disco perfecto, pero si es un muy buen debut. Un excelente punto de partida, contando además con el EP previo. Si ves una mala crítica de este disco cuidado: puedes estar ante un tipo al que no le guste el rock.