Puestos a realizar crítica de algún nuevo disco, está bien comenzar el año 2019 con un sonido que no se ha extendido demasiado por Revancha. Aún, al menos. Hablo de la americana, estilo que hasta el momento hemos disfrutado por estos lares solo con el Lights de Nat Simons. Aquello era un discazo, sin duda uno de los mejores hechos en España durante 2018. Ahora, arrancamos 2019 con más americana. Nos vamos a Memphis, Tennessee, con un artista al que acabamos de conocer. Rob Baird. Y un disco que, te aviso ya, suena genial: After All.

After All es un producto fantástico de principio a fin. En letra, música, arreglos, producción y concepto. Todo. Y sí, hablamos de un disco conceptual. Rob Baird ha desarrollado en After All un álbum en el que analiza el duelo, la pérdida, el adiós. Y todos sus procesos. Para Baird hay diferentes fases. Siete en concreto. Búsqueda de respuestas, negación, pelear con uno mismo por aceptarlo, recaída, ira, aceptación inicial y esperanza. Un proyecto enorme. No es fácil plasmar todo ese proceso, todos esos sentimientos, en un disco.

Rob Baird lo ha conseguido en After All. Y lo hace además de una manera brillante. Te invito a escucharlo -playlist de Spotify al final de la crítica- y disfrutarlo. Va poco a poco, creciendo en ese proceso del duelo, hasta llegar al climax en el que el disco se suelta por completo. La belleza que ha conseguido Rob Baird es especial. Hay una notoria delicadeza en cada detalle. El trabajo de producción es inmenso. Si el concepto funciona genial, la producción lo eleva un nivel más. Trabajo realizado por Rick Brantley y Jeremy Ferguson.

Rob Baird

Comienza After All con una canción homónima, con una hipnótica batería y un piano que serán nuestra guía durante toda la canción. A modo de señal indicadora de lo que será este viaje junto a un íntimo Rob Baird. Empezamos a notar esa querencia por afinar en los detalles, algo que seguimos apreciando a lo largo de todo el álbum. Como en el segundo tema, ‘Losing Hands’, donde el piano cambia por un riff de guitarra muy pegadizo, cercano al blues.

Si tengo que destacar las mejores canciones del disco, me encuentro ante el clásico ¿papá o mamá? Es difícil señalar unas por encima del resto. Máxime cuando el nivel de After All es bastante alto. En ‘Give Me Back My Love’ Baird quiere que todo vuelva a ser como antes. Y de paso nos deja uno de los estribillos más pegadizos de todo el álbum. Sencillo y directo. Capaz de mostrar sus sentimientos en una sola frase. En ese blues que es ‘Ain’t Going Back to You’ deja muy claro su mensaje, mientras que nos ofrece una crudeza interesante.

Vuelve al intimismo con ‘I Tried’, de nuevo de pegadizo estribillo y con una interpretación vocal magnífica. Puro sentimiento. En ‘Burning Blue’ se le une Lucie Silvas, como una especie de secundaria de lujo. Se limita a estar al fondo, aportando una dulce pero cálida voz que acompaña a Rob Baird. En el tramo final comienza a aceptar todo, a ver su futuro de una mejor manera. Y lo plasma en las luminosas ‘Green Grass’ y ‘Best That I Was’.

After All son 38 minutos de gran música. Pero también de imaginación, sentimiento, dedicación y trabajo. Cada escucha mejora la anterior. After All es uno de esos álbumes que irán ganando poso en cada uno de aquellos que lo disfrutemos. Uno de esos discos a los que volveremos cada poco. Y, seguro, un excelente documento para aquellos que se sienten desnortados tras una pérdida o separación. Un manual que nos enseña a ser optimistas aún en los tiempos más difíciles. Pero sobretodo, After All es un discazo.

After All (Rob Baird, americana, 2019)