Volvemos a la carga con la sección ¿Y si la Dirige Otro? En esta ocasión con un experto en cine de fantasía y terror como Tim Burton inmerso en un western, y no en uno cualquiera, sino en la idea de llevar a cabo el remake del remake de Los Siete Samurais: Los Siete Magníficos. ¿Ya tenéis a punto las palomitas?

La película arrancaría en un poblado del Lejano Oeste, es de noche, como en cualquier otra película de Tim Burton, las casas son algo diferentes a las de un poblado cualquiera del Lejano Oeste, aquí todas acaban en punta, con fachadas bien oscuras, como si fueran sacadas de El Gabinete del Doctor Caligari. La música de Danny Elfman mezcla la grandeza de un western con la clásica composición de cine fantástico que rodea sus obras junto a Burton. Allí aparece un jinete a caballo, junto a su banda, que parece un ejército. Estos llevan las cabezas tapadas. El jinete a caballo (Christopher Walken) atraca el banco, mientras su grupo de bandidos desata el pánico en el pueblo antes de marcharse.

Llega el día y con él al pueblo de Fleet Town el Doctor Crane (Johnny Depp), un hombre de ciencia a quien recibe el Sheriff Wayne (Michael Keaton), que tiene un lema en la puerta de la jefatura que reza: Yo soy la ley. El Sheriff y una cabaretera (Helena Bonham Carter) le dicen al Doctor Crane que un jinete ido de la olla y su banda de gorilas acecha el pueblo cada noche, violando a las mujeres, desatando el pánico y robando en los establecimientos, y que están cansados de esa situación, pero que él solo no puede con ellos y necesita ayuda.

El Doctor Crane decidirá en su paso camino a West Point, quedarse esa noche allí para saber si los rumores son ciertos. Oscurece y el Jinete a caballo y su banda vuelven. Desde la ventana el Doctor Crane contempla como la banda de bandidos encapuchados que acompaña al jinete son gorilas… de los de verdad, simios a caballo, ¡y que hablan!, rápidamente se pone a consultar entre su vieja colección de libros a ver si hay algún precedente de ello.

Llega el día y se dirige donde el Sheriff para mostrarle su disposición a ayudar, pero que necesitan ser más gente, y armar en la medida de lo posible al pueblo para que ayude. El primer voluntario en presentarse es el Barbero Todd (Johnny Depp), “experto con sus cuchillas”, con las que cortó la cabellera de 100 indios durante las guerras de conquista del Lejano Oeste, pero eso es insuficiente y necesitan buscar más gente.

Michael Keaton

El cuarto miembro de la Comunidad de los Magníficos sería un forastero que venía de lejos, de muy lejos. Se hacía llamar Ed ‘Big Fish’ Bloom (Ewan McGregor), buscado en el Norte del país por haber acabado con la vida de los enanos Dalton, el gigante Karl y haber sobrevivido en su huida al famoso lago de las sirenas diabólicas. Casi nada. Sin tiempo para saber si semejantes bravuconerías eran ciertas, era uno más para el grupo. Eso sí, este ya cobraba por cada día que estuviera ahí un plato de judías para comer y otro para cenar.

Insuficientes para hacer frente, planificarán el plan esa misma noche mientras el jinete vuelve a hacer de las suyas. Decidirán que al día siguiente deben encontrar tres personas más para defender como Dios manda el pueblo de Fleet. El Sheriff irá a buscar al viejo enterrador –interpretado también por Michael Keaton-, este con pintas desaliñadas ojos oscuros y un traje de prisionero rechazará la propuesta cortésmente.

Por su parte, el Doctor Crane y Ed ‘Big Fish’ Bloom irán a buscar fuera, en la Reserva India, a un Indio llamado Loco, a secas, interpretado nuevamente por Johnny Depp en su tercer papel de la película. El Indio, dispuesto a correr aventuras, acepta la propuesta con su hacha de guerra, a cambio de que le enseñen a disparar una Winchester. El barbero Todd, por su parte, va a buscar entre las ruinas de un castillo cercano a un hombre que, dicen, es una leyenda de fantasía, el hombre con los dedos como cuchillas. Pero allí lo encontrará, pálido como él solo: Edward -Johnny Depp-.

Así se reunen los seis maravillosos, a falta de una séptima pieza. El experto en explosivos sheriff Wayne, el hombre invencible Big Fish, el Doctor Crane, el indio Loco, el experto en cuchillas Todd y el experto en tijeras Edward. Juntos enseñarán en una tarde al pueblo como poder defenderse del enemigo y prepararán el pueblo para hacerles frente.

Johnny Depp

Llega el Jinete a caballo y su banda de bandidos-simios y se desata la locura, una batalla que abarca la media hora final puro derroche de espectáculo. El Sheriff Wayne desaparecerá un momento y volverá lanzando bombas de humo, con un poncho de color negro con orejas que le hace parecer un murciélago, el primero en caer es Big Fish, que en realidad era un cobarde pero en un acto heroico se ventila a diez simios él solito. El barbero Todd cortará la cabeza del jinete antes de caer muerto. Sin embargo, un vez sin cabeza, el jinete a caballo continuaba desatando el caos en el pueblo.

El Indio Loco se pondrá a hacer una hoguera en el suelo y llamará tres veces al enterrador: “Enterrador, enterrador, enterrador” y este hará acto de presencia disfrazado de auténtico Cowboy. Juntos combatirán a toda esa banda de simios, por desgracia una serpiente gigante aparecida del suelo devorará al enterrador y hará huir al Indio Loco de la ciudad. En medio de este despiporre fílmico el Sheriff Wayne queda herido, pero Edward acabará con el jinete a caballo y los pocos simios que quedaban huirán.

Ahí estaban los héroes Wayne, Doctor Crane y Edward, heroícos, aplaudidos por el pueblo. De pronto, una nueva melodía del compositor Danny Elfmann hace aparición, se abren las nubes y se hace de día. Y en medio de ello aparecen unos platillos voladores, uno de ellos abre sus puertas y salen unos bichos verdes dentro de una especie de burbujas de cristal y comienzan a disparar a diestro y siniestro. Una de las naves, con un hilillo por encima que parece sujetarla cae en llamas sobre una casa del poblado y esta se desmonta dejando ver que es, en realidad, un decorado cinematográfico.

“¡Corten!” Grita una voz y todo el mundo queda quieto. Se ve a Johnny Depp, en su quinto papel del film, cual Peter Sellers de la vida. Es el director de la película, en el asiento del que se acaba de levantar se pueden leer: Edward Wood Jr. “¡A positivar!” Dice con voz autoritaria, su ayudante de dirección le indica que el escenario se ha caído y que se verá cutre, pero eso a él le da igual, puesto que dota de mayor realismo a la obra: “Creo – dice – que estoy ante mi gran obra maestra”.