Hablando claro y coloquialmente, a Venom le ha puesto fina la crítica especializada. En Rotten Tomatoes, biblia para muchos, tenía un 28% de valoración. No se había estrenado y Tom Hardy puso a parir el montaje final. Todo parecía abocado al desastre. Llega el estreno, revienta las taquillas como era de esperar, y resulta que a los fans no les disgusta el resultado. ¿Quién tiene razón? Tras acudir al cine a ver Venom diré que… ambos.

Extraña respuesta, lo sé, pero creo que es lo más justo. Porque ni Venom es un desastre, ni es una buena película. Aceptable, entretenida y que justifica por los pelos el gasto en la entrada. Pero hasta ahí. Por momentos también tenemos en pantalla algo que se asemeja a un despropósito, con actuaciones -o más bien actores/actrices- fuera de lugar y agujeros importantes en su trama. ¿A esto se refería Tom Hardy? Si es así, estamos de su lado al cien por cien.

Vayamos por partes. ¿Qué es lo mejor de Venom? Que no pretende ser más de lo que es, un entretenimiento simple presentando cinematográficamente hablando a un nuevo miembro del Universo Marvel. Y Tom Hardy. Al actor británico le va como un guante el papel de Eddie Brock. Algunos de sus diálogos con Venom están entre lo mejor de la película. Y sale un tipo que con su presencia mejora cualquier film en el que aparece: Don Woody Harrelson.

Por otro lado Venom tiene demasiadas lagunas como película. Por momentos carece de sentido, y esto ocurre por la notoria ‘tijera’ que ha sufrido en la sala de montaje. Escenas en las que notas a faltar algún tipo de explicación previa, pero que Venom las apaña con un ‘tirar palante’ sin mirar atrás. Incluso olvidando la coherencia de la película en instantes hasta decisivos de la trama. Uno frunce el ceño primero, levanta las manos después en claro gesto de no entender nada, para, al final, terminar por aceptar lo que te va soltando en pantalla mientras sigues comiendo palomitas.

Venom no es tan mala como la pinta la crítica. Quizá sea porque nos esperábamos un desastre de dimensiones bíblicas, pero no es la Catwoman de Pitof. No, no va a estar entre las peores películas de la historia. En algún momento parece opositar a ello, pero el resultado general es aceptable y entretenido. No dejará poso en nadie, y si te dicen que es un peliculón, huye. Ni tanto, ni tan calvo.

Personalmente me he reído con Venom. Me he reído y mucho. El problema para la película es que me reído hasta en situaciones en las que el film no pretende que te rías. ¿Por qué ocurre esto? Porque el despropósito que por momentos es Venom hace que uno termine por reírse sin remedio. Mejor tomárselo a risa y verlo como lo que es, un entretenimiento sin pena ni gloria.

Venom

El humor que propone Venom llega a ser infantil -adolescente si lo prefieres-, simple, recordando a películas de humor sencillo como American Pie. Ese estilo. Presten atención al ‘No te flipes’ que Venom le suelta a Eddie Brock. Cómico por inesperado e infantil. Lejos de convertirse en algo tipo Deadpool, lo que hubiera sido un acierto, Venom se queda a medio camino entre el humor para adultos y el infantil. En la nada, una vez más.

¿Y el reparto? Ya he destacado el buen papel de Tom Hardy, especialmente con el avance del metraje y sobretodo tras la aparición de Venom. Los demás nadan entre la mediocridad y el desastre. Creo que es el primer mal trabajo que le veo a una actriz del nivel de Michelle Williams. Está ahí no se sabe muy bien por qué, ni siquiera ella lo sabe. No se cree su papel ni parece tener ganas de hacerlo. Otra que tal baila es Jenny Slate, que ofrece una plana actuación en un papel de relevancia. Riz Ahmed empieza cumpliendo como villano pero baja el nivel en el tramo final del film.

En definitiva, Venom te compensará si sabes lo que vas a ver. Un entretenimiento sencillo y palomitero que está lejos, muy lejos, de las mejores del género. Algún día tendremos que hablar del despropósito que es Sony a la hora de llevar a cabo su trabajo con el Universo Marvel. Mientras tanto, riámonos con Venom, y dejémonos llevar por ese extraño sinsentido.