Vengadores: Endgame fue, es, una experiencia única. El punto final junto a Infinity War de un camino de once años y 22 películas. Se dice rápido, pero lo construido por Marvel Studios, con Kevin Feige a la cabeza, es de un valor incalculable. Hay películas buenas, no tan buenas, peores o mejores. Más divertidas, más épicas. Con algún tinte dramático. De todo, en definitiva. Pero eso es lo de menos. Con lo que nos quedamos es con el Universo construido, uno que nos ha dejado con la boca abierta y que, en su tramo final, nos ha hecho llorar desconsolados y reír a mandíbula abierta.

Muchos aún seguimos disfrutando de ese cierre de viaje que fue Vengadores: Endgame sin pensar que la Saga del Infinito ha terminado. Sin parar a reflexionar sobre ello. Pero la verdad es que realizando un pequeño análisis sobre el Universo Cinematográfico Marvel no podemos sino emocionarnos una vez más. Esta vez fuera de la sala de cine. Cuando todo comenzaba allá por 2008, con el hoy adorado Tony Stark a la cabeza, nadie esperaba lo que ha terminado por suceder. De hecho, si Iron Man fue el primer superhéroe de la Compañía de las Ideas en ser llevado a la gran pantalla en esta loca aventura fue casi de manera inesperada.

Con licencias en poder de otras grandes compañías -Spider-Man, X-Men o Los Cuatro Fantásticos-, a Marvel Studios no le quedaba otra que apostar por un superhéroe que algunos valoraron de segunda fila. Acostumbrados a los nombrados anteriormente, o los Superman y Batman de DC Comics, ¿quién era Iron Man y qué pretendían desde Marvel? Ni siquiera ellos mismos podían tener del todo claro el Universo y camino que estaban a punto de construir y recorrer. Hacer uso de Iron Man en primera instancia les ayudaba a protegerse de un posible fracaso. No era uno de sus superhéroes más conocidos por el gran público. Otra cosa era preguntar por Iron Man en el fanbase de Marvel.

Con un coste de 140 millones de dólares, y al amparo del éxito que había cosechado el rival Batman, la película que arrancó el Universo Cinematográfico Marvel cosechó 585 millones de dólares. Un buen arranque para una franquicia que en ese momento no tenía muy claro si pisaba suelo firme o no. Hoy, como sabemos, son 23 películas. ¿El dinero? ‘Apenas’ 17.000 millones de dólares en taquilla. Ni siquiera hace falta que entremos a valorar el dato, habla por si solo. Y sí, la vida sigue, nos vamos a la Fase 4, dejamos atrás la Saga del Infinito, pero esto solo significa que la máquina de hacer billetes seguirá funcionando a pleno rendimiento.

Aquellos inicios dubitativos del Universo Cinematográfico Marvel estuvieron respaldados por la figura de Robert Downey Jr., que tuvo que tirar del carro ante el fracaso de crítica del Hulk de Edward Norton y las dudas que generaban fuera de Estados Unidos personajes como el Capitán América y Thor. Si Edward Norton parecía un nombre atractivo para dar caché y lustre al proyecto de Marvel Studios, pronto se cayó del personaje. No caló ni su actuación ni lo que quiso realizar con el personaje -ha admitido que muchos de los problemas de aquel Hulk estuvieron en su decisión de meter mano al guión y darle un toque más oscuro y dramático-.

Iron Man

Podemos considerar el de Norton como Hulk como el único lunar de casting de todo el Universo Marvel. Chris Evans y Chris Hemsworth no eran seguros de vida en la taquilla, pero pronto se vio que eran grandes aciertos como Capitán América y Thor. Lo mismo podemos decir de aquellos que pronto les acompañaban: Scarlett Johansson (Viuda Negra), Jeremy Renner (Ojo de Halcón), y el renovado Hulk (Mark Ruffalo). Además del que fue el primer gran villano del Universo Cinematográfico Marvel: Loki, caracterizado por un Tom Hiddleston que se ha ganado a los fans.

El camino hacia la primera película de los Vengadores parecía confuso, pero allí, en 2012, todo cobraba sentido y una nueva vida. Esa fue la película que confirmó a los fans que esto iba en serio y para largo. Una excelente comunión de superhéroes, todos en estado de gracia, en una gran película. Y de ahí en adelante pocos momentos podremos decir que no han estado a la altura. Siendo el más flagrante de todos ellos, sin duda, la secuela de aquel primer film de los Avengers: Vengadores: La Era de Ultrón. Hasta entonces aprendimos a ver a Capitán América como algo más que un superpatriota americano. Entendimos que por encima de todas las cosas no estaba su amor a Estados Unidos como su nombre parecía indicar, sino que Steve Rogers anteponía el bien común a todo. Incluso a su felicidad, si era necesario. Y en ese camino entendíamos que un buen casting lo es casi todo para una película de superhéroes. Ahí tenemos también, como señalaba, el ejemplo de Chris Hemsworth y Thor.

Si las películas de Capitán América son un disfrute total, no se nos deben de caer los anillos al decir que las dos primeras de Thor son cuanto menos mejorables. No son grandes historias y basan su poder en un excelente superhéroe y el don del actor para la comedia. También viven cómo no de explotar el dúo que forman Thor y Loki. Para alguien alejado del Universo Marvel y que hasta ahora había ido de la mano de su mundo construido para el cine, todo era nuevo y por tanto lo que veía era lo que conocía. No miraba más allá. Nos limitamos a entender, aceptar y disfrutar lo que ofrecían en pantalla.

Y de repente, entre segundas y terceras películas de nuestros ya superhéroes favoritos aparecen ellos: los Guardianes de la Galaxia. Una película que se salía de la norma de lo que eran hasta el momento los films del Universo Marvel. Si bien apostaban por el humor, el drama y la acción en dosis idénticas, Guardianes de la Galaxia Vol.1 se iba a la comedia sin pudor. ¿Acción? Desde luego. Y por supuesto algún momento buscando la lágrima fácil, pero sobretodo toneladas de humor para presentar un nuevo aspecto: hay mucha vida en la Galaxia más allá del semidios Thor y su Asgard natal.

Lo que se abría ante nuestros ojos era un sinfín de posibilidades que poco a poco han ido explotando. Quizá por eso nos supo a poco Vengadores: La Era de Ultrón, cuando tras la primera película de los Guardianes de la Galaxia los Vengadores se limitaron a pasearse por Sokovia. ¿Cómo que conformarse con ser terrestres? Piensa en grande. Sé grande. Eso era lo que algunos parecían pedirle al Universo Cinematográfico Marvel.

Crítica Los Vengadores

La Fase 2 terminaría con otro nuevo personaje: Ant-Man. Un superhéroe de andar por casa, que parecía cualquiera de nosotros. El vecino de al lado, con un punto pícaro. Una comedieta sencilla, sin pretensiones, que ayudase a hacer de puente entre esa intermedia Fase 2 y lo que estaría por venir en la tercera: La Guerra del Infinito. Con la Fase 3 también llegaría el momento de los hermanos Russo, quienes tras hacer El Soldado de Invierno, convencieron y tomaron el mando de las grandes películas de esta ‘última’ etapa: Civil War, Infinity War y Endgame.

Conoceríamos nuevos personajes como el Doctor Strange, Black Panther o el estreno de Spider-Man en esta extraña locura. Tuvimos a los Vengadores tocando fondo en Civil War, enfadados y luchando entre ellos. Y tendríamos, por fin, una mujer liderando una película del Universo Marvel en solitario: Capitana Marvel. Tras los escarceos de DC Comics con el fracaso de Catwoman y el notable éxito de Wonder Woman, en Marvel no quisieron quedarse atrás. Se unieron al momento de la sociedad, con acierto, y le dieron las riendas de uno de sus personajes más icónicos y poderosos a Brie Larson, una actriz que comenzó quizá dubitativa, pero que en apenas una película y un par de ratos en Endgame nos ha convencido.

Y esa escena en Endgame. ELLAS, dejándonos con la boca abierta, en un momento que pone los pelos de punta. Pero para llegar ahí tuvimos que pasar todo tipo de aventuras, mientras conocíamos al villano entre villanos: Thanos. Un personaje relativamente dual, con el que incluso se puede llegar a empatizar. Y es que sus motivaciones no son otras que, en teoría y bajo su punto de vista, ayudar a los seres vivos de la Galaxia. El problema es que eso nunca debe ser decisión de una única persona. Nadie puede jugar a ser Dios. Ahí es donde se topa con los Vengadores.

Esta Fase 3 nos ofreció personajes nuevos, sí. Personajes que liderarán el camino que ahora vendrá. Pero también una gran película de Thor, algo que muchos añorábamos. Para el equipo de nuestro podcast La Revancha de los Novatos una de las mejores películas del Universo Marvel: Thor: Ragnarok. Una alocada aventura, llena de acción y comedia gamberra, que le sienta como un guante tanto al semidios de Asgard como a un Chris Hemsworth que se mueve como pez en el agua en la comedia. Nos reconciliaba con el personaje, así como con un Hulk que iba pasando de soslayo por el Universo, pero que entre Ragnarok, Infinity War y Endgame ha acabado siendo protagonista de una interesante y divertida evolución en formato de personal trilogía.

El viaje final quedaba completo con Infinity War y Endgame. La primera es pura épica, acción y emoción a partes iguales. Una historia construida para conseguir que nos sintamos partícipes de la salvación del mundo por parte de los Vengadores. El problema es, y sí, viene espoiler de los gordos, no lo consiguen. Su decepción es la nuestra. Su fracaso, compartido. El chasquido de Thanos nos sentó tan mal como a aquellos que se fueron. O los que tuvieron que sobrevivir sin sus seres queridos.

Infinity War

Y durante un año vivimos queriendo saber qué había ocurrido. Infinity War rompió taquillas, enganchó al público y muchos la quisieron ver en los Oscar. Era el comienzo del fin de una era. Una era de once años y veintitrés películas. Pero nos quedaba Endgame. Como decía, un año mordiéndonos las uñas, haciendo cábalas y teorías sobre qué había pasado, a dónde habían ido, y cómo terminarían todo. ¿Tendría un final feliz? ¿Qué dudas despejaría Endgame?

Llegó el momento. Si Infinity War hizo gritones de dólares, Vengadores: Endgame destrozó hasta los pronósticos más ambiciosos. Y todo cobró sentido. Nos consiguió emocionar, nos hizo reír y nos puso con la piel de gallina y sobre nuestros asientos con la gran batalla final. Esa en la que Iron Man se redime por completo. Esa en la que el Capitán América alza el Mjolnir de Thor. Esa en la que un Thor gordo vuelve sobre si mismo para luchar una vez más por la vida. Esa en la que ellas fueron protagonistas. Esa batalla en la que, sin esperarlo pero queriéndolo, aparecieron ante nosotros una ingente cantidad de superhéroes. La batalla del ‘Avengers Assemble’.

Vengadores: Endgame es el final para seis superhéroes que han sido nuestros ojos y voz durante once años. Capitán América, Iron Man, Thor, Hulk, Viuda Negra y Ojo de Halcón. Algunos no regresarán, o lo harán con otra cara y cuerpo. Metidos en otros personajes. Pero estos once años a su lado han sido una etapa maravillosa que, con sus altos y bajos, han conseguido hacernos disfrutar de principio a fin. Una que muchos estaríamos encantados de volver a iniciar, metiéndonos en el Reino Cuántico para regresar a ese 2008, cuando escuchábamos aquello de ‘Soy Iron Man’.

Tres mil minutos de cine. Una historia completa, que con Endgame cerraba un círculo que parecía difícil completar. Tiene fallos, tiene momentos malos. Pero quizá eso nos haga agarrarnos a ella con más cariño. Con el Universo Cinematográfico Marvel hemos aprendido a que las sagas ya no son lo que conocíamos. Y lo mejor de todo que no hay punto final. Solo punto y aparte. Aún saboreando Endgame no podemos más que desear que llegue ya el resto de cine que nos tiene preparado Kevin Feige y Marvel Studios. Queremos más superhéroes, más Vengadores. Queremos saber quienes serán los nuevos líderes, con el Capitán América y Iron Man fuera de la aventura.

Once años. Veintitrés películas. Una historia. Vengadores, os queremos 3000.