Tony Scott es nombre de acción. El director de cine asoció su nombre a un género que desde finales de los 80 vivió una época dorada en la que él tuvo mucho que ver. Guarda en su filmografía joyas del género, desde ‘Top Gun’ a ‘Amor a Quemarropa’ pasando por ‘El último Boy Scout’ o, sí, ‘Asalto al tren Pelham 123’. Y estas cuatro películas son solo una pequeña muestra del buen cine que nos dio Tony Scott. Su suicidio en 2012 nos dejó sin un tipo con una mano especial, quizá no el más brillante ni el más laureado, pero sí alguien que conseguía hacernos vibrar con sus películas. Incluyendo las que no destacaban tanto.

Tanto hoy tras su muerte como en vida, Tony Scott siempre pareció vivir bajo la sombra de su hermano Ridley. Algo a todas luces injusto para él. Ridley Scott es un genio, una de las más brillantes mentes pensantes que nos ha dado el cine en las últimas décadas. De esto no hay duda alguna. Sin embargo Tony también lo era, a su manera y a menor escala. En Revancha nos mola Tony Scott y ese cine adrenalítico, frenético y especial que nos da en sus películas. Por eso hemos cogido un poco de aire y nos hemos hecho una pregunta: ¿qué hace especial a las películas de Tony Scott?

Tony Scott marca el cine de acción de Hollywood en las últimas tres décadas

Empiezo fuerte. Antes de nada quiero dejar claro que no será este el análisis definitivo del cine de Tony Scott. No lo pretendo. El objetivo, como siempre, es pasar un buen rato e intentar descubrir algo nuevo de un director que me gusta. Uno de los aspectos que me han llamado la atención en la preparación y documentación de este reportaje sobre la cinematografía de Tony Scott es el hecho de ver de manera repetida y en diferentes lugares que sus películas han ayudado a definir el cine de acción tal y como lo entendemos hoy. Tal cual. Igual te has tenido que agarrar a la silla estando sentado pero, ojo, hay bastante razón en ello.

No es solo el exceso que a veces vemos en el género hoy día, un exceso a veces mal entendido; soltado porque sí, sin mayor pretensión que abrumar al espectador al situar en pantalla muchas cosas a la vez a una velocidad de vértigo. Tony Scott podía darte exceso, pero lo hacía con tacto y sabiduría. Son muchos aspectos de su cine los que ayudan a entender la acción de hoy día: su manera de trabajar el género, el dónde situar una cámara, cómo montar, cómo darle ritmo a una escena, como gestionar ese ritmo durante una película…

Máster Tony Scott: cómo trabajar una escena y una película de acción

Tony Scott

Las películas de Tony Scott son un máster de cine de acción. Entendiendo además que no parecen ni una gestión ni unas ideas demasiado complicadas, lo realmente relevante aquí es su excelencia al ejecutarlo todo. Dicho esto parece que hablo de una especie de John Ford, Martin Scorsese o Billy Wilder y no es eso. Pero vamos a darle el mérito que merece, ¿no crees?

El caso es, como decía, que Tony Scott tenía las ideas claras y las ejecutaba a la perfección. Él mismo señalaba que no le gustaba rodar cincuenta tomas de una misma escena. Fue ajustando su método hasta conseguir rodar en dos, tres o cuatro tomas. ¿Cómo? Siendo, primero, un magnífico director de actores, pero más sobre esto después. Después el buen hacer de Scott estaba en saber trabajar con numerosas cámaras a la vez y, sobretodo, tener muy claro cómo moverlas en todo momento. Tenía un ojo especial para esto. La planificación de una escena es siempre capital, pero el hermanísimo tenía ese algo para poner el ojo donde debía.

¿Ves un plano fuera de lugar en el cine de Tony Scott? Difícil. Y en muchas ocasiones son planos cerrados, cortos, porque no es un tipo al que veas meter trillones de cosas y detalles en cada plano. Al contrario, el director nos entrega una información clara, sencilla y directa.

Su dirección de actores y la importancia de sus personajes

Bien podríamos decir que el cine y las películas de Tony Scott no van de historias sino de personajes. Sí, esto podría valer para cualquier film, así que me explicaré mejor. Las tramas en el cine de Tony Scott están presentes porque siempre necesitamos una, pero son secundarias al verdadero protagonista que es el personaje. Sea un principal, un coprotagonista, un dúo –Travolta y Denzel, magníficos en ‘Asalto al tren Pelham 123’- o un secundario.

Fíjate en su juego de cámara y plano cuando sus personajes están en pantalla. Mucho plano corto, mucha cercanía, mostrándonos en todo momento las emociones y pensamientos de los protagonistas. De hecho su trabajo de cámara e imagen va enfocado a ello. La acción es colaboradora del personaje pero no el fin en sí mismo.

Grandes actores han trabajado con él, como Robert Redford, Denzel Washington, Gary Oldman, Keira Knightley o Brad Pitt. No habrás leído malas palabras sobre su labor. ¿Por qué? Él mismo se definía como un hombre que con el tiempo se convirtió en un director de actores. Un magnífico director de actores, añadiré yo.

Hacer del color y la fotografía un arte en un género que a veces lo olvida

Tony Scott cine

A ver qué moto te vendo yo ahora porque esto está todo aquí encima. En serio, ¿hace falta que añada algo más? Bueno, vale, sí, el porqué de esta afirmación. Fíjate en ‘Domino’ o la misma ‘Asalto a Pelham 123’. El uso del color y el planteamiento de la fotografía juegan un papel importante. No es simplemente un extra, un añadido que nos da el director porque sí, sino que forma parte de un todo.

Sus inicios como director de anuncios publicitarios y videoclips le ayudaron sin duda a entender que la fotografía y el uso del color sirven para enfatizar sus ideas o las de los personajes. Y lo usó con sabiduría. Esto, en el cine de acción, es una gozada.

Acción frenética, ritmo vertiginoso

Si tienes que definir el cine y las películas de Tony Scott con cuatro palabras las tienes aquí encima. ¿Me equivoco? Tony Scott hizo del frenético ritmo de sus películas una marca registrada, un sello personal. Para nuestro disfrute, sus películas no nos dan respiro, siguiendo un crescendo imparable hasta el climax final. Y ojo, en ocasiones la acción es muy secundaria, nos la da con cuentagotas, pero la tensión, el suspense y el ritmo de cada escena no fallan nunca.

¿Cómo lo consigue? La planificación es importantísima, sin duda, así como una mente privilegiada para el género. Sin embargo es importante recalcar de nuevo el uso de varias cámaras en cada momento. Puedes querer este plano, ejecutar tal idea, pero la posición de más cámaras le ayuda a disponer de diversos puntos de vista. Esto unido a su trabajo en la sala de montaje hacen que hasta una charla de teléfono pase a otro nivel en lo que a vertiginosidad se refiere.

Con esto en mente, ten muy presente que aún así la acción pertenece a sus protagonistas: los personajes. No hay explosiones porque sí, a pesar de que la espectacularidad brilla en toda su filmografía. Nada está regalado, todo tiene un porqué. No verás a la cámara alejarse demasiado tiempo de los personajes. Quiero volver sobre el ejemplo de ‘Asalto al tren Pelham 123’ porque me viene muy bien para explicar muchos de estos aspectos. Piensa en la película: es una continua charla telefónica. Y sin embargo resulta vertiginosa. No te separas de Travolta y Denzel, pero cuando Tony Scott necesita que sientas más vértigo, te mete imágenes de coches acelerando o helicópteros volando.