Uno va a ver Thor: Ragnarok con escasa ilusión. Con la obligación de ir al cine por motivos frikis que no trascenderán, y reconociendo que de todas las películas que componen el Universo Marvel -las que se unen entre sí, no incluyendo el bodrio de Los Cuatro Fantásticos– las de Thor son las más sosas y prescindibles de la saga. Liderado por un Chris Hemsworth que es lo que es, un actor cachas con escaso nivel para algo más que hacer de forzudo.

Por ello, con las premisas tan bajas, uno va a ver Thor: Ragnarok con el cuchillo entre los dientes, dispuesto a reconocer que más allá de su nivel artístico y logrados apartados técnicos, el film sería el que tenía que ser. Gran error. Un cartel tan colorido como impactante nos anuncia que algo no va del todo como debería de ir, se acentúa la sensación leyendo en la letra pequeña al director firmante de la obra, autor de esa rareza del cine fantástico como es Lo que Hacemos en las Sombras, un neozelandés que, como hiciera en su día Peter Jackson, comenzó en el cine de bajo presupuesto y ya está metido de lleno en Hollywood. Su nombre: Taika Waititi.

Thor: Ragnarok es pura diversión. Un ejercicio de autoparodia no solo del personaje, si no del cine de superhéroes, una película discotequera llena de colorido, de momentos que rozan el cutrismo puro y duro -pero en todo momento siendo conscientes de ello-. Labra su grandeza precisamente en eso, en ofrecer diversión para todas las edades al mismo tiempo que mantiene la esencia que debe mantener para ser considerado un film de superhéroes.

Se desmarca con elegancia del camino que estaban llevando las películas de superhéroes. Bien es cierto que algunas de las últimas como Ant-Man, Spider-Man: Homecoming o Deadpool ya tenían su toque gamberro -en este último caso, por obligación-, pero Thor, ese personaje soso hasta decir basta, con su historia de amor que atufaba sus primeros films a nivel individual, se erige en la estrella de este mundo subterráneo que bebe del mejor cine de los 70 y 80.

Thor Ragnarok Crítica

Porque en la película podemos ver una estética que por momentos sería digna de la serie B si no fuera por su presupuesto, con personajes que parecen salidos de cualquier film intergaláctico de los 50 como el interpretado por Jeff Goldblum. Con un mundo chatarrero que haría las delicias de los fans de otra joya de la ciencia ficción como Guía del Autoestopista Galáctico. Y con una banda sonora que bebe del cine de los 80.

Porque no nos engañemos. Uno ve un día un capítulo de Stranger Things y al día siguiente este film y parecen salidos de la misma madre. Como su cartel, una versión colorida que nos muestra una de las virtudes del film, ese universo mitad circo mitad disco que nos recuerda a aquellos lejanos films de los 70. También hay hueco para recordar otras joyas del género fantástico. Desde Tron hasta Heavy Metal, a la que se asemeja en algunos aspectos.

Todo ello mezclado en una coctelera. Dos horas condensadas -para qué más- donde de lo que se trata es de pasar el rato, reír, disfrutar y realizar el film más friki de cuantos hayan existido en el mundo no ya de Marvel, si no de los superhéroes en general. No estamos, a pesar de tanta alabanza, ante ningún peliculón, no se esperen un film de ese estilo. Pero estamos ante una de esas joyas que merece la pena recordar en el futuro. Quien sabe si sirve para dar una vuelta de tuerca al género.

Todo suena a broma, pero consciente en cualquier momento, que la genialidad del film no tiene límites, desde una Cate Blanchett como nunca la habíamos visto, a unos Mark Ruffalo y, sobretodo, Hemsworth en estado de gracia -o de chiste-. Pasando, dicho sea de paso, por uno de los mejores e inesperados cameos que uno recuerda en los últimos tiempos. Por todo ese batiburrillo de cosas, por esa mezcla que nos hace recordar el cine de nuestra infancia sin dejar de lado el mundo de los cómics al que pertenece, Thor: Ragnarok es una aventura intergaláctica de las mejores, un film de superhéroes divertido. Una delicia friki que recompensa el pago de la entrada. Larga vida al Dios del Trueno.