Que una película apueste por el silencio en plena época de una sociedad sumergida en un exagerado ruido resulta hasta chocante. Desde ahí parte ‘Sound of metal’, un interesante drama que ha calado hondo en muchos espectadores. Tiene motivos para ello, aunque nos cuesta creer que esta será una película que recordemos de aquí a unos años. Algo que si ocurre será gracias al magnífico trabajo de Riz Ahmed en el papel protagonista, el de un batería que pierde la capacidad auditiva y, por tanto, su sustento.

Esa es la propuesta de ‘Sound of metal’. Adiós oído para alguien que vive de él. Adiós sustento, adiós amor, adiós vida. Ver cómo respondemos a las adversidades extremas, a los cambios de vida absolutos ocurridos de la noche a la mañana. Enfrentarnos a un dilema vital que nos supone poner nuestra identidad, nuestro día a día, en un alambre que nos lleva al borde del precipicio. La vida de repente funciona a la contra, necesitamos reencontrarnos, buscar el camino correcto y saber seguirlo.

‘Seguir el camino correcto’. Suena fácil, pero si algo nos demuestra ‘Sound of metal’ -y la vida- es que no tiene nada de sencillo. Ese protagonista de nombre Ruben Stone pasa por un calvario para reencontrarse. Para verse reflejado en ese nuevo yo que ha perdido el oído. Sordo se siente perdido. Se siente solo. Abandonado por la vida. Es precisamente el viaje hasta reencontrarse donde disfrutamos de lo mejor de la película. Todo lo que le lleva a una casa perdida en una zona rural y su estancia en ella nos muestra los mejores aspectos de un film que a partir de ahí se siente un tanto endeble.

Las virtudes de ‘Sound of metal’: el sonido y Riz Ahmed

‘Sound of metal’ juega con dos bazas a su favor. En primer lugar el inteligentísimo uso del sonido por parte de su director, un debutante Darius Marder que se coló en la gala de los Premios Oscars con su primer film. Dejando a un lado el documental ‘Loot’ que dirigió y estrenó en 2008, esta ‘Sound of metal’ nos muestra a un director que sabe poner los puntos sobre las íes. Se centra en lo importante. En este caso su mejor opción para hacernos sentir participes del viaje de Ruben pasaba por que nosotros nos sintiéramos tan sordos y perdidos como él. El uso del sonido diegético aumenta el valor de la película al ayudarnos a empatizar con Ruben y complicarnos, como a él, el pasar por el film.

El segundo aspecto con el que ‘Sound of metal’ nos convence es el de su protagonista. Ese Ruben Stone con el que Riz Ahmed nos enamora, como ya lo hiciera en ‘Nightcrawler‘. Un papel nada sencillo pero con el que él no solo cumple a la perfección sino que lo eleva enormemente. Hay algo en sus ojos que nos definen en cada escena, cada plano, en cada secuencia, los diferentes vaivenes emocionales y las dudas y miedos que asolan a Ruben. Sostiene a la película en sus momentos más flojos, cuando ya vamos perdiendo interés en su tramo final seguimos atados a él, a Ruben, a Ahmed. Y a nada más.

Esta ‘Sound of metal’ no deja de ser una historia de superación más, una de tantas que vemos en el cine y universo Hollywood. No nos aportará mucho más de lo ya comentado. Tiene magníficos momentos pero se muestra tan irregular y con un final tan endeble por momentos tan hollywoodiense que nos cuesta digerirlo. Aunque cierto es que en este tipo de films no resulta sencillo salirse de la norma y ofrecer un final diferente u original. A pesar de esto y aunque no quede un film para el recuerdo, ‘Sound of metal’ nos resulta una de esas interesantes propuestas con méritos suficientes para ser disfrutada. Un viaje interesante.