Si algo tienen los Goya es que el poco bombo que se da a sus previas, así como los escasos premios que se entregan con anterioridad hacen que la Gala esté llena de pequeñas sorpresas o, cuanto menos, de incertidumbre. Ayer llegaban tres películas con buenos motivos a favor para lograr el premio gordo de la noche, y a medida que avanzaba la ceremonia, una cuarta, Handia, se postulaba con serias opciones a pesar de no entrar en las quinielas.

El cine vasco ya tuvo un gran éxito con las 13 nominaciones de la película dirigida a combo por Jon Garaño y Aitor Arregi, que hace tres años habían colado el film Loreak entre las cinco nominadas de la noche -Jon como director junto al ahora solo co-guionista José Mari Goenaga, y Aitor como guionista, ahora en ambas facetas-. A pesar de tanta nominación era difícil que la película se alzase con muchos premios, unos cuantos en categorías técnicas y el más que cantado para Eneko Sagardoy como Actor Revelación debían lucir en el palmarés de la propuesta.

Pero un giro de los acontecimientos a favor de la película vasca llegó a convertirla en el primer tramo de la ceremonia en una candidata más que seria. Uno tras uno los premios se iban entregando para el equipo vasco. Muescas en el revolver de esta propuesta sobre el Gigante de Altza, un hombre de 2 metros 15 cms del que se intentó sacar tajada económica con una gira por Europa. La noche fue tan perfecta que incluso la cuadrilla de vascos guionistas -hasta 4 nombres figuran en el libreto- lograron el Goya a Guión Original contra todo pronóstico.

Porque ese parecía un territorio donde Verano del 93 parecía clara vencedora. Pero el paso del tiempo y una Academia quizás un tanto cobarde dejaron a la propuesta sincera, hecha desde el corazón, de la debutante Carla Simón, sin uno de los premios más deseosos. La película catalana, que fue presentada para los Oscars, logró el premio de Mejor Dirección Novel sin oposición, y le acompañarían los premios a Actriz Revelación -Bruna Cusí- y Actor Secundario -David Verdaguer-.

Cosas que pasan. Quizás fue el estreno tan tempranero de la película, quizás que ya haya recibido todos los elogios, o simplemente, como comento, cierta cobardía a valorar propuestas ‘menores’ en todos los aspectos, ya que se trata de una película minimalista hecha con escaso presupuesto. Las diferentes encuestas y alguna que otra web le hacían merecedora del Goya a la Mejor Película, también de todas las nominadas es la que mejores críticas y valoración de usuarios ha tenido en Internet. Pero la Academia optó por el otro camino.

La Librería y sus tres Goyas

Y ese otro camino era premiar a Isabel Coixet. Amada y adorada por la Academia, Coixet tenía una de las tres propuestas con más opciones de la Gala. Y los premios recientes, como las medallas CEC le daban un favoritismo de última hora que choca y contrasta con la frase de su directora al recibir el Goya al Mejor Guión Adaptado: “Pensaba que nos iríamos de vacío”. Demasiada modestia sin lugar a dudas de una película que en las citas previas había estado tan presente que era poco probable verla irse de vacío.

No solo por el amor a Coixet, también por el carácter reivindicativo de la Gala. Tanto en Hollywood por los abusos sexuales, como en los Goya por la igualdad de género, esto marcó los discursos de una noche donde dos mujeres directoras eran favoritas a Mejor Dirección y Dirección Novel. Cumplirían sus pronósticos y Coixet lograría el segundo cabezón de la noche para su película a la mejor dirección.

Antes habían visto perder alguna categoría como vestuario ante el ‘Gigante‘ de Altza que acabaría la gala con hasta 10 galardones, unas cifras bestiales, nunca vistas en un film rodado en Euskera. También se vio como el toque extranjero de la noche, con Bill Nighy se iba de vacío. Aunque me imagino que ya le habrían avisado desde el equipo de la película que sus opciones de ganarlo se reducían a cero.

Porque en España gusta mucho que sus actores triunfen fuera y les den Oscars, pero está tan bien visto nominar para dar toque internacional a sus gales, como no premiar ni ante lo evidente, las grandes actuaciones.  Un actor/actriz extranjero en película española más que se marcha de vacío. Hasta el momento son CERO la cifra de ganadores, y eso que Los Otros se llevó premios por todos los costados o Lo Imposible llegó a tener a su actriz nominada a los mismísimos Oscars, pero aquí caería ante la amada Maribel Verdú.

Volviendo a La Librería, el triplete lo conseguiría con el Goya a la Mejor Película. Tras el premio a su directora y el ninguneo en Guión Original a Verano del 93 todo parecía encaminado al triunfo del film de Coixet, como así fue. Noche redonda con los tres premios más importantes a los que aspiraba; y noche redonda para Handia, con 10 galardones.

El resto, repartido

El resto de películas importantes se tuvieron que conformar con otros premios. Hemos hablado de los tres Goyas para Estiu del 93, El Autor -la otra gran película de la noche- se llevaba los de Mejor Actor para un Javier Gutiérrez cuyo cv actualizado le deja a la altura de esos monstruos de la interpretación como son Luis Tosar o Antonio de la Torre, y el de Actriz Secundaria para Adelfa Calvo; la otra película nominada a Mejor Película: Verónica, consiguió en Mejor Sonido, el único premio de su palmarés, y única categoría técnica donde consiguió que Handia no se creciera tanto.

El resto, sin mucha novedad, La Llamada no se podía ir de vacío, ni los Goya perder la oportunidad de premiar a otro de esos artistas de renombre, otorgando el premio a la Mejor Canción a Leiva por su tema de título homónimo al de la película de los Javis. Tadeo Jones 2 no tuvo oposición en Mejor Largometraje animado, Nathalie Poza por No sé decir Adiós fue la Mejor Actriz en el único premio de interpretación que no cayó en una de las grandes películas de la noche, y Muchos Hijos, un Mono y un Castillo se alzó como el Mejor documental sin discusión tras la falta de coraje de los académicos de colarla en dos categorías como Dirección Novel o Guión, donde hubiera merecido estar.