Dolor y Gloria, de Pedro Almodóvar, ha sido la gran película del año del cine español. El retorno por el buen camino del manchego, con un film íntimo y personal, ha deparado elogios dentro y fuera de nuestras fronteras y, como era de esperar, fue la gran triunfadora de los Goya 2020, con los principales premios incluidos: Película, Director, Guión y Actor para Antonio Banderas. Noche de gloria e indolora para el director español más aplaudido lejos de la península.

Pero el título de su película viene que ni pintado para definir como ha sido 2019, un año de dolor… y gloria. El dolor, en forma de taquilla, que muestra unas pobres cifras, las segundas peores de los últimos nueve años, y la peor en seis. Una caída considerable a la que seguirán buscando culpables dentro y fuera de la industria, sin dar con la tecla por ese sambenito que se le colgó a finales del Siglo XX al cine Made in Spain. Y gloria, no nos olvidemos de la gloria, porque el cine español sigue cada año pariendo buen cine, y la hornada de este 2019 es de las mejores de este siglo, digan lo que digan los números.

Porque ha vuelto el mejor Almodóvar, nuevamente nominado a los Óscars, algo que no consigue desde Hable con ella (2002), con la que logró el premio como guionista y fue nominado como director -no competía en Habla no inglesa porque la Academia española no la escogió-. De su mano, Antonio Banderas ha cosechado premios aquí y allá, desde la prestigiosa Palma en Cannes hasta su nominación a los Óscars, todo un logro. Si algo ha evitado un mayor éxito de la película ha sido el fenómeno coreano Parásitos, que ha arrasado con todo y se llevará esa gloria a la que Almodóvar no podrá aspirar.

Pero no sólo el retorno de Almodóvar se ha de aplaudir. Ahí tenemos la Guerra Civil, tan manida y repetitiva pero que este año, junto al franquismo ha deparado los otros dos grandes títulos en liza en estos Goya 2020: Mientras dure la guerra y La trinchera Infinita. La primera, el retorno al cine en español de Alejandro Amenábar, y la segunda, aplaudida y con tres premios en el Festival de Donostia, incluido para sus directores, ese trío vasco autor de las notables Loreak y Handia. El exitazo en los Goya de hace un par de años ha tenido continuidad en esta ocasión, pero se han topado con un año muchísimo más duro que entonces, en su primera incursión en el cine en español, tras lograr con películas rodadas en Euskera, sus dos anteriores éxitos.

Podemos continuar, porque el cine de Animación en español nunca ha estado tan vivo. Nadie dudó en la gala que Buñuel y la isla de las tortugas era la cinta española que más había gustado en general, al verla nominada a Mejor Director Novel o a Guión, además de en la categoría. Con la miel en los labios se iba a quedar ese proyecto de Sergio Pablos para Netflix: Klaus. Curiosidades de la vida, la misma noche en que hincaba la rodilla como película de animación en los Goya 2020, se alzaba con siete Annies, el premio más importante del cine de Animación, incluyendo Película y Director, superando a títulos como Toy Story 4, Como entrenar a tu dragón 3 o Frozen 2. La merecidísima nominación a los premios de la Academia de Hollywood habla bien claro del nivel de la película.

Antonio Banderas

Dolor

Pero toca hablar del dolor, porque podría continuar hablando de títulos como la gallega Lo que arde o Intemperie, nominadas a Mejor Película en los Goya 2020 pero que, por desgracia, no hemos podido ver, ni nosotros ni casi nadie. Algo parecido a lo que sucede con El hoyo, ese fenómeno ganador en Sitges. Porque el gran debe del cine español es que las películas no tienen el apoyo ni la distribución suficiente si tras ellas no hay una marca reconocida que las auspicie. El sello Almodóvar o Amenábar sirven para sacar un proyecto adelante, con mayor o menor éxito, de la misma manera que lo son los nombres de Álex de la Iglesia o Juan Antonio Bayona. Pero no contemos mucho más allá salvo las comedietas que ya conocemos y salen como setas cada año.

Porque ahí tenemos a esos directores vascos: Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga. Su película, La trinchera infinita, a pesar de venir del éxito en el Festival de San Sebastián fue poco vista, quedando fuera del Top 10 de la taquilla española del año, por detrás de no pocos proyectos que uno había olvidado. Nada nuevo bajo el sol, porque ¿Os suena el nombre de Rodrigo Sorogoyen? Su Madre no la ha podido ver mucha gente, por falta de apoyo a un cine con marca, porque tras Que Dios nos perdone y El reino, quedó claro que estamos ante uno de los mejores directores actuales del cine español, como antaño lo fuera un Daniel Sánchez Arévalo que ha salido de la cueva donde parecía escondido desde La gran familia española, para la low cost Diecisiete.

Queda claro por tanto que por calidad no es. El cine español nunca había respirado tan bien, tocando diferentes géneros, y demostrando estar a la altura de otras cinematográficas europeas -o incluso del gigante hoolywoodiense- cuando se pone en serio. Pero eso al público le da igual. Como he dicho, el sambenito de que el cine español no merece la pena sigue existiendo en la calle y entre el público. Y si no se quita ese cartel, la gente no irá a ver película españolas salvo las comedietas de tres al cuarto, hechas con cuatro duros y alguna cara conocida pero bien vendidas por ya sabemos qué canales de televisión exitosos.

Goya 2020

La taquilla

Sólo dos de las grandes cintas presentes en los Goya 2020 han entrado en el Top 10 de la taquilla española del año: Mientras dure la guerra y Dolor y gloria. Con casi 11 millones cosechados, se lleva la palma la película de Amenábar, que pese a ello, solo es cuarta en el Top del año; Un puesto por detrás aparece, con la mitad de ingresos Dolor y gloria. El sello de ambos aún lleva a la gente al cine si bien en el caso de la película sobre la Guerra Civil, se benefició de toda la polémica generada por unos cuantos boinaenroscadas dispuestos a boicotear la película tachándola de todo, sin ni siquiera haberse dignado en pisar una sala de cine en su vida. Bendita polémica que, por si fuera poco, dejó a la película con la sensación de que la guerra de la que habla no es cosa de hace ocho décadas.

Pero los auténticos monstruos de la taquilla son las comedias. Santiago Segura, lejos de Torrente, y domesticado para una comedia familiar, logra el primer puesto con Padre no hay más que uno, un remake con el que superó la cifra de 14 millones. En el podio le acompañan las gamberradas de Lo dejo cuando quiera y Si yo fuera rico, con poca más taquilla que Mientras dure la guerra (11,3), y del sexto puesto en adelante aún hay hueco para más comedias como Los Japón, Bajo el mismo techo o Perdiendo el Este. Los thrillers españoles, de tan buena calidad en los últimos años, se tienen que conformar con la pírrica presencia -con entre 2 y 2,5 millones cada una- de Quien a hierro mata y El silencio de la ciudad blanca.

La cifra total, por debajo de las de estos años atrás. Pero claro, no había una Campeones, ni el sello de Bayona para arrasar en taquilla, ni siquiera un fenómeno estatal como el beetlemaniaco que cosecharon los apellidos vascos, catalanes… y el día que toque andaluces, la gente volverá a llenar las salas.

Noche de bostezo y Goya

Concluyo mi homenaje al 2019 del cine español para hablar de los Goya, los premios de la Academia, que se podrían resumir en un sin novedad en el frente. Si el año pasado taché de cobardía a la Academia por premiar el buenrollismo y el exitazo en taquilla por delante de la película más aplaudida del año -ganadora de todos los premios importantes, menos el grande-, en los Goya 2020 no hubo ni medio margen para las sorpresas.

Dolor y gloria se llevó, valga la redundancia, la gloria con hasta siete estatuillas, siendo la “relativa” sorpresa que no estuviera entre los premiados Asier Etxeandia. Tanto él como Leonardo Sbaraglia competían en la misma categoría, Actor Secundario, donde un también sensacional Eduard Fernández se llevó el gato al agua. Las migajas, por lo tanto, quedaron para las otras candidatas importantes, todas ellas se llevarían al menos dos premios al bolsillo.

Mientras dure la guerra tuvo cinco, sumando cuatro categorías técnicas al mencionado premio de Eduard Fernández; los creadores de La trinchera infinita fueron los más perjudicados del fenómeno Almodóvar, y solo la mención como Mejor Actriz de Belén Cuesta y la categoría de Sonido le salvarían de irse en blanco. O que arde, de Oliver Laxe se llevó los premios a Actriz Revelación y Fotografía. Curiosamente, Oliver Laxe se quedó sin el casi cantado premio a Director Novel, que fue a parar a Belén Funes por La hija de un ladrón. Por último, la otra nominada a Mejor Película, Intemperie, se hizo con los Goya 2020 a Guión adaptado y canción.

¿Lo de los bostezos del título del ladillo? Quienes vieran la gala, saben a lo que me refiero. Y quienes no, aquí os he dejado el resumen. El exceso de duración de los discursos, que hacen que el Almodóvar de su Oscar por Todo sobre mi madre sea un mero aprendiz a la hora de lanzar agradecimientos, tuvieron gran parte de la culpa de que la gran noche del cine español fuera tan dolorosa y aburrida, como la taquilla de este año. Calidad, repito, hay a raudales. Quizá cuando el público se entere, sea demasiado tarde.