La ceremonia de la 90ª edición de los Oscars no pasará a la historia. A diferencia de su predecesora con el chapucero cambio de ganador a la Mejor Película, aquí no hubo inesperadas sorpresas. Ni inesperadas… ni esperadas. Porque los Oscars 2018 fueron a parar la gran mayoría al favorito, sin dejar opciones a nadie más.

Llevo unos años siguiendo la carrera de los Oscars desde el principio, cuando la crítica reparte premios, cuando llegan los premios importantes de los sindicatos, Globos de Oro, Chritics Choice, Bafta… pongan el que quieran, la cuestión es que este año en todas las categorías principales exceptuando en la de Mejor Film -donde había dos opciones- tenían un ganador cantado… y así fue.

Gary Oldman tiene su merecido premio, Frances McDormand su segundo Oscar como Actriz Principal -aunque casi lo pierda en la fiesta posterior-, Sam Rockwell no dio opciones a Willem Dafoe y Allison Janney (Yo, Tonya), el de secundaria, posiblemente el menos cantado pero no por ello con ella como muy clara favorita.

La única noticia de una gala insípida en este aspecto era saber cual sería la Mejor Película, un premio que en los últimos años ha tenido alguna sorpresa y duelos igualados. Este año se presentaba apasionante entre dos pesos pesados: La Forma del Agua y Tres Anuncios en las Afueras. Las dos tenían algún punto en su contra para lograr el Oscar, pero la lógica se impuso… era más sencillo dar un Oscar a una película sin su Guión premiado, que una sin su director nominado.

Por si fuera poco, la única baza para Tres Anuncios… consistía en llevarse el premio de Mejor Guión, algo que daba muchas opciones cara al premio principal. La Academia acabó por hundir a McDonagh que tras su no nominación como director ha visto como el Oscar de Guión Original fue a parar a Déjame salir. Ya está, cualquiera que siga un poco estos premios sabía que en ese mismo instante se había decidido el premio principal… quizás incluso Déjame Salir tenía alguna remotísima opción… pero lo normal era pensar que La Forma del Agua sería la gran triunfadora, como finalmente fue.

Lo que quedó fue un doblete, algo que en los últimos años no se está dando mucho. El cuarto Oscar -y tercer director- mexicano que logra un Oscar en apenas cinco años, toda una proeza. Los mexicanos dominando los premios más importantes de Hollywood, el cine de terror logrando premios a Mejor Guión y una sensación de que cada vez más mujeres podrán conseguir ser nominadas como directoras… los tiempos cambian.

Pero Hollywood y su Academia tendrá que cambiar algo más. Está claro que a nadie le gusta que no gane su favorito. Pero llegar a la gala con una claridad asombrosa de vencedores y que se cumpla en casi todas las categorías -únicamente en Guión no ganó la clara favorita, con permiso de Efectos visuales donde estaba todo bastante parejo entre Blade Runner y El Planeta de los Simios- deja a las claras que toca cambiar algo. No puede ser que tras horas para decidir unos ganadores se llegue a la conclusión de que podrían haberlos anunciado el día de las nominaciones y todo seguiría igual.

La noche, por lo tanto, trajo pocas chispas. Como era de esperar se reivindicó el papel de la mujer y la acusación por los recientes escándalos en los que gente como Kevin Spacey o James Franco se han visto directamente involucrados. En cuanto a los premios, fue la noche de Oldman, fue la noche incluso de Kobe Bryant recogiendo un Oscar por el Mejor Cortometraje -del que es co-creador-) y fue la noche de Del Toro. Nada más.

Se repartieron bastante los premios, los técnicos dejaron a Dunkerque como segunda potencia con los cantados de Montaje, Sonido y Efectos Sonoros; Blade Runner se hizo con dos (Ef.Visuales y Fotografía) y La Forma del Agua con otros dos (Banda Sonora y Diseño de Producción) con lo que acabaría con cuatro como gran triunfadora y recolectora de la noche. Mejor Vestuario fue a parar a El Hilo Invisible y Mejor Maquillaje para El Instante más Oscuro. El Oscar 2018 para una de las películas del año, Call me by your name, fue el de mejor Guión Adaptado sin ninguna oposición.

Al final unos Oscars repartidos donde incluso Déjame Salir consiguió su premio. De las 9 nominadas a Mejor Película únicamente dos se fueron de vacío de la gala, una cifra muy alta: Lady Bird, que tenía algunas opciones en Guión, y The Post, que con dos nominaciones escasas no aspiraba a nada.

Pues eso fue todo este año. La sensación de una gala sosa y donde ninguna de las películas parece llevar camino de ser un hito histórico del cine. Notables films había, no cabe la menor duda, porque para aspirar al Oscar hay que hacerlo bien. Pero hasta ahí, los Oscars deben buscar otro rumbo. Y no, no hablo de que regalen premio a cualquiera para romper las apuestas, hablo de no llegar a la gala con las cosas tan claras que parece estar el pescado vendido antes de comenzar las horas de alfombra roja y gala. Quizás es eso lo que quieren, que nadie sufra durante la Ceremonia.