Un título del cine de terror le bastó a Jordan Peele para captar la atención de la crítica y ser considerado el nuevo maestro del género. La Academia de Hollywood, premiándolo con el Oscar al Mejor Guión Original y nominándolo a Mejor Director, hizo el resto. Peele ya estaba en boca de todos y las comparativas con maestros como Alfred Hitchcock o Stanley Kubrick no han tardado en aparecer. Llegaba el turno de repetir faena con Nosotros (Us). ¿Mantendría el nivel?

Pero Jordan Peele es Jordan Peele, con sus virtudes y sus defectos, y le queda grande cualquier etiqueta que lo intente incluir en la mesa de los más grandes del cine. La necesidad de nuevas joyas tras las cámaras hace que cada año se aplauda en exceso a ciertas personas del mundillo, y ello no debe jugar en contra de un director que merece la pena seguir su carrera, pero que empieza a tener sus detractores precisamente por los tiempos modernos que corren, donde es fácil criticar.

Us, que es mucho mejor título que el mastodóntico -por estatura- Nosotros, es el nuevo proyecto de terror del director. ¿He dicho terror? Para nada, esta película es un ejercicio de suspense muy conseguido, donde se muestran algunas de las pautas que deberá seguir el director en el futuro. Una buena historia, atrayente, diferente a la mayoría del género, y con referencias ochenteras y noventeras allá donde toque, con cierto estilo del humor que en ocasiones da en el clavo pero en otras parece dejar en parodia la producción.

Una historia que atrae, que pone los pelos de punta, y una banda sonora que le viene como anillo al dedo. En cierto modo es como juntar el suspense de un maestro como Hitchcock -salvando las distancias- con una composición que bebe de esa joya de los setenta que es ‘La profecía’. En medio de todo ello, un descarado homenaje o similitudes con ‘Funny Games’, esa malrollera película, y su remake, de Michael Haneke.

Hay que buscarle, nuevamente, peros al cine de Peele. Si Get Out era una película sobre el racismo radicalmente diferente a lo visto hasta entonces, lo cual era de agradecer, le fallaba cierta consistencia en el ritmo. En Nosotros (Us), en cambio, el ritmo no decae y la bacanal del horror, siempre controlada, hace ir in crescendo el film. Lo que sí toca revisar es el guión, en esta ocasión lanzado a trazos gruesos, y una vez que la acción entra en pantalla el ritmo pausado de suspense hasta el momento entra en decadencia a cambio del espectáculo.

Se disfruta, incluso más que su anterior obra, y cuando la película ha perdido su frescura queda el clásico giro de tuerca necesario en una película de esta especie. ¿Satisface? A mí, personalmente, me convenció, pero también es una de esas ideas a poner en cuarentena y con cierto truco. Pero no hay que culparle, puesto que coge las reglas del género y las está intentando reconvertir.

La grandeza del cine que hasta el momento propone Jordan Peele radica en renunciar a los fantasmas y a las casas encantadas, y meter a los personajes en unos hábitats diferentes. Se atreve, aquí, incluso con trabajar el cine de terror diurno, una rareza, con algún homenaje cercano a ‘Tiburón’. O, si no, díganme para qué tenemos una playa como detonante. Toca seguir a este autor, pero como en una película de zombies, le pondremos en cuarentena no vaya a ser que su estilo acabe resultando cansino y acabe convirtiéndose en un director más dentro del género.