De vez en cuando Netflix nos sorprende con producciones de andar por casa como es el caso de ¿No es romántico?,una de esas películas de cuatro duros pero en esta ocasión con un reparto reconocido liderado por Rebel Wilson (Dando la nota) y por el hermano pequeño de Thor, Liam Hermsworth. El objetivo de la película dirigida por Todd Strauss Schulsson no es otro que el de dar una vuelta de tuerca a las comedias románticas, burlarse de ella con una sutil parodia.

Parece conseguirlo en el primer cuarto de hora, con todos los ingredientes sobre la mesa para materializar el producto y la simpática o soez -según se mire- burla a uno de esos géneros tan odiados como queridos, pero que ha deparado tantos taquillazos y algunas superestrellas de la talla de Julia Roberts o Anne Hathaway.

A partir de ahí la maqueta, el esqueleto de la película, nota el desgaste de una buena idea pero una mala -no diré pésima- materialización. Rebel Wilson se mueve como pez en el agua para un papel hecho a su medida, y Liam Hermsworth pasaba por ahí, o esa sensación tiene uno al ver la película. Su corta duración nos sirve para beberla de un trago sin parar a preguntarnos sus efectos secundarios.

La burla que promete ¿No es romántico? se queda solo en las formas. A partir de la mitad de la película esta camina decididamente y desesperadamente a abrazar el cine romántico de toda la vida. Sí, con un toque más de crítica y guasa que lo habitual, pero no deja de ser una comedia romántica fallida como muchas. No aporta nada nuevo al género y su intento por hacer parodia no acaba de encajar a la perfección. Le falta maldad y mala chicha para acabar de burlarse, y le sobra mucha bondad y buenrollismo que provoca que la producción descarrile.

No es romántico

Y el aburrimiento. Sí, ese aburrimiento, ese bostezo que cuanto más tarde en llegar es buena señal y si no llega nunca es una estupenda señal. Se nos apodera, como el sofá, de nosotros con aún casi media hora de película por delante -y repito, es corta-. Nos queda Wilson haciendo de las suyas y todos los ingredientes de comedia romántica mezclados como buenamente se ha podido para enseñarnos que sí, es otra película romántica.

Lo peor de todo es que está por debajo de gran parte del género al que pretende homenajear o satirizar. Un género que personalmente no me apasiona y en el que pretendía encontrar una joya escondida, una producción diferente. Intenta serlo, pero se queda solo en las formas, en la idea de base. A partir de ahí coge todos los clichés y parece decididamente a defenderlos hasta la muerte. Y ahí está el error de la película.

En cuanto al final, sabemos de sobra qué camino va a tomar la película y deseamos en todo momento que una supuesta gamberrada como ¿No es romántico? decida hacer un giro -que lleva casi hora y media prometiéndonos- que nos deje con la boca abierta… pero podemos seguir esperando, el buenrollismo y el romanticismo sí se han apoderado de una producción que parecía ser otra cosa. En un envoltorio de una parodia nos han colado una comedia romántica más… y de las simplonas.