Cuando Nicolas Cage ganó el Oscar por ‘Leaving Las Vegas’ (1995) nadie puso en duda ni su talento, ni su capacidad para realizar un excelente trabajo como era el caso ni, desde luego, el merecimiento del premio. Hoy Nicolas Cage parece haber quedado como un tipo dedicado a un cine que pocos ven, que pocos disfrutan -dirá el populacho-, olvidado por el gran público que no pone el ojo en esas producciones ‘menores’. Quien no quiera verle, se pierde algo especial. Porque si algo ha demostrado Nicolas Cage a lo largo de su particular carrera es un amor enorme por su labor como actor y una incansable dedicación a su trabajo.

En los inicios de su carrera, el joven Nicolas debía aguantar demasiadas tonterías por ser sobrino de un director de nombre Francis Ford Coppola. Tal y como ha mencionado en entrevistas, llegaba a recibir burlas de sus propios compañeros de rodaje, quienes pasaban por su tráiler tocando la puerta y diciendo cosas como “me encanta el olor a Nicolas por la mañana”. Una obvia y nada sutil referencia a ‘Apocalypse Now’, una de las grandes películas de su tío junto a la saga de ‘El Padrino’. Con esa carga en la mochila tuvo que tomar una de las decisiones más duras de sus inicios: dejar atrás su apellido para poder ser conocido única y exclusivamente por su trabajo. Para bien o para mal.

Fuera sospechas de nepotismo. Aunque después fuese dirigido por su tío en ‘Peggy Sue se casó’, en un papel que nos enseña ya el actor que era, pero sobre todo el que quería ser: excéntrico, exagerado, fuera de la norma, explorando nuevas formas. Resulta extraño verle por primera vez, pero hay algo en él que emana magnetismo. No lo sabes aún, pero estás ya hechizado por el embrujo de su actuación. Lo que él luego llamará ‘nouveau shamanic’. Sí, le ha puesto nombre a su manera de actuar. No nos extraña, porque es cuanto menos peculiar.

Asegura Nicolas Cage que él solo quiere salirse de los estereotipos. Hoy día la actuación más típica y clásica nos muestra interpretaciones lo más cercanas al realismo. El actor no exagera, no se excede, intenta mostrarse tal y como lo haría una persona en la situación que vive su personaje. Él se va al extremo. Pasa de lo que le pide Hollywood y realiza actuaciones que van del histrionismo a la perfección, del “esto qué es” a “madre mía, qué maravilla” en cuestión de segundos. Decía Ethan Hawke de él en un ask me anything en Reddit que Nicolas Cage es “el único actor desde Marlon Brando que ha realizado algo realmente nuevo en el arte de actuar”.

La bancarrota del ídolo de muchos

Me imagino a Nicolas Cage pintando esta cita en el salón de su casa, porque seguramente sienta que no puede recibir un mayor honor. Hace lo que hace por amor a su profesión, por amor al cine. Un apasionado del séptimo arte, de la gran pantalla, del cine clásico y del cine mudo. De Fritz Lang, de Klaus Kinski. También por amor a su tío. El joven Nicolas tenía a Francis Ford Coppola idealizado, un tipo con pintas de hippie que escuchaba a los Beatles e iba con una guitarra por todas partes. Cuando este se dedicó al cine, hacer lo mismo era el paso lógico para él. Debió dolerle el cambio de apellido.

Sin embargo, si hacemos un perfil de Nicolas Cage no podemos obviar que su nivel de trabajo en la última década viene marcado por la bancarrota en la que se encontraba hace poco más de diez años. Tras hinchar sus bolsillos en los 90, con películas de acción veneradas por todos como ‘La Roca’ o ‘Con Air’, su nivel de gasto y despilfarro le llevó a verse sin un duro. Compraba casas y edificios históricos por todo el mundo, sin ton ni son. Así que se puso a trabajar como un loco: cualquier película vale si le aporta algo, por poco que sea. Y no hablo estrictamente de dinero, aunque esto sin duda es importante.

Ver a Nicolas Cage realizando películas que muchos consideran de poco más que serie B ha resultado chocante para una parte del público. Otros han pasado a adorarle aún más. Si fuiste un chaval criado en los 80 o 90, Nicolas Cage es un tipo al que veneras con casi total seguridad. Era el epítome de lo divertido, con esas películas mencionadas. Un héroe de acción total, que además salía de ese tipo de personajes para darnos otras buenas películas como la mencionada ‘Leaving Las Vegas’ o ‘Adaptation’, por la que también fue nominado al Oscar como Mejor Actor. Así que este giro definitivo de Cage gusta a todos los que nos criamos en aquellos años. No es más que una vuelta de tuerca al personaje.

Nicolas Cage

Además, durante un tiempo se convirtió en un meme de Internet. Sus gifs con pequeños clips de sus películas donde suelta todo su histrionismo, o imágenes de sus peinados, son historia de la web. Saber que es uno como nosotros ayuda a quererle aún más: un tipo que ama al cine por encima de todas las cosas y que, para más inri, deseaba con todas sus fuerzas hacer de Superman porque el personaje de cómics lo es todo para él. No en vano uno de sus hijos se llama Kal-El. Aquel proyecto se fue al olvido, en una época en la que aún no se apostaban por los superhéroes pero él, amante del género, no duda en ofrecerse como protagonista de uno de estos films. Aunque consciente de su edad, se postula como un magnífico villano. No sé tú, pero yo lo quiero ver.

Hoy su carrera puede ser vilipendiada por algunos cinéfilos de carnet con olor a rancio y de tacto pegajoso. Sin embargo Nicolas Cage ha sido dirigido por directores como Martin Scorsese, Brian de Palma, Oliver Stone, Joel Schumacher, los Hermanos Coen, David Lynch, Ridley Scott y, por supuesto, su tío Francis Ford Coppola. Seguro que ninguno de ellos sintió como sencillo rodar con un tipo que les llevaba al límite. Y sin embargo, a la vez, obtendrían de Nicolas Cage algo diferente y particular, algo que no habían disfrutado antes ni volverían a hacerlo después.

¿Qué hay de la vida privada de Nicolas Cage?

Su cine y filmografía dan para horas de conversación. En su vida privada también tenemos para largo, pero intentaremos resumirlo. Casado hasta en cinco ocasiones, una con Patricia Arquette, otra con la hija de Elvis, Lisa Marie Presley, y otra por cuatro días en lo que parece una borrachera tonta que se le fue de las manos en Las Vegas. Porque sí, ahora vive en Las Vegas y no se esconde cuando todos somos conscientes de que lo hace para evitar el pago de impuestos.

Sus problemas fiscales venían de ahí, como sus enormes problemas económicos lógicamente. Esto es casi toda la polémica que podemos encontrarle a grandes rasgos. No ha tenido problemas con el alcohol ni con las drogas, al menos no a los niveles que Hollywood nos ha mostrado –hola, Mel Gibson-, aunque él es plenamente de que por su personalidad necesita trabajar de manera constante. De lo contrario siente que se encerrará con cantidades enormes de vino a perder el tiempo. Necesita su rutina laboral. Otro motivo para no parar de dar películas a sus fans.

Aunque su particular manera de trabajar sí ha supuesto problemas en los rodajes, como bien señalaba Kathleen Turner con quien compartía reparto en ‘Peggy Sue se casó’. La actriz no dudó en tacharlo de gilipollas, de hacer del rodaje un lugar insoportable y ser un individuo con quien era complicado rodar. No todo va a ser perfecto en la vida y carrera de Nicolas Cage, ¿verdad?