SIguiente estación de #RevanchaAMuerteEnOKCorral: Little Big Horn. Lugar sagrado para los nativos americanos y marcado a fuego para la Caballería de los Estados Unidos. Esta sufrió una sonada derrota -camuflada en victoria en la película de hoy- en junio de 1876. El Séptimo de Caballería, mítico Regimiento donde los haya, y su comandante el jefe, el General Custer, ‘Murieron con las botas puestas‘.

En 1941, Hollywood echó la vista atrás para narrar estos hechos, y aprovechó para narrar las gestas previas, y la heroica muerte de uno de los hombres más consagrados del Ejército de los EEUU, el alocado General Custer. Se puso toda la carne en el asador otorgando el papel principal del reparto de ‘Murieron con las botas puestas’ al galán y aventurero por excelencia, Errol Flynn. Junto a él, su inseparable compañera de viaje en numerosas ocasiones, Olivia de Havilland. Tras las cámaras, Raoul Walsh. Aunque Michael Curtiz (Casablanca) era asiduo director en cintas previas de la pareja como ‘La carga de la brigada ligera’, ‘Robin de los bosques’, o ‘Camino de Santa Fe’, aquí dejó paso a Walsh, un hombre con buen currículum en el Western.

La película no es un western al uso. Sí, hay indios y ello la convierte en parte del género. Pero el primer tramo de ‘Murieron con las botas puestas’ está centrado en las andanzas de Custer desde su rocambolesca llegada a West Point, hasta su vida civil tras la Guerra de Secesión. Entre medio, un drama histórico con pequeñas dosis de cine bélico. Tenemos el conflicto entre hermanos, perfectamente reflejado en la escena en la que los cadetes de West Point se deben dividir por una vez en la vida. Los sureños marchan, mientras, en su honor, la banda toca ‘Dixie‘ tema estrechamente vinculado al Ejército Confederado.

La música, el ritmo y el montaje de ‘Murieron con las botas puestas’

Custer se convertirá en héroe americano por excelencia gracias al combate. Ascendido a General por un error burocrático -según la película, no la historia- el personaje principal será en mito antes de la llegada al Oeste. La película maneja infinidad de registros. Una historia romántica al estilo Romeo y Julieta, dosis de humor presentes en algunas escenas con el carismático Errol Flynn pero, sobretodo, en el amplio ramillete de actores secundarios -la sirvienta, el orondo General, California Joe…- de ‘Murieron con las botas puestas’.

En ‘Murieron con las botas puestas’ todo queda aderezado con la magnífica música de la banda sonora de Max Steiner. Experto entre los expertos en materia de western. No bastará con otorgar una composición dedicada a los indios nativos para las escenas en las que estos aparecen. También tenemos composiciones más románticas, algún tono humorístico pero, ante todo, el tono épico de las grandes cargas de caballería. Ayuda, mucho, el manejo del ‘Garry Owen‘, canción principal de ‘Murieron con las botas puestas’. Canción que haría suya el Séptimo de Caballería y que, aumentando el ritmo de la melodía y con un trasfondo de música épica, hacen que a uno le den ganas de cabalgar junto a Custer y los suyos… por mucho que el final nos ponga la piel de gallina.

Murieron con las botas puestas actores

El montaje es efectivo a más no poder. Perfectamente creado para que ninguna escena esté de más y para que la película no decaiga en ningún momento. Meritorio por el hecho de estar narrando el paso de 19 años de carrera militar. West Point, Guerra de Secesión, la llegada a Fort Lincoln y los tejemanejes políticos que derivarán en la decisión de marchar hacia una muerte segura en Little Big Horn, son los episodios dedicados a Custer. Todos tienen, minuto arriba/abajo una media hora de duración. Ese ritmo que va avanzando la película hacia su fatal desenlace es digno de admiración.

El duelo actoral con Caballo Loco (Anthony Quinn) será otro de los puntos importantes de la película. Estamos en 1941 y una película del Oeste como ‘Murieron con las botas puestas’ decide mostrarnos a los indios con una vertiente diferente. El General Custer interpretado por Flynn se dedica a respetar los lugares sagrados de los nativos americanos. Una película hecha por el respeto. Aquí los teóricos malos -los indios- son justificados, al igual que se justifica a Custer. Es víctima de intereses económicos de quienes quisieron especular con el Lejano Oeste. Ver esos detalles en una película de los años 40, es un gran logro.

Un homenaje al héroe americano

Fue rodado -como comenté antes- en 1941. Un año recordado con infamia por los Estados Unidos. Empezaron el año alejados de una guerra cada vez más inminente, y lo acabaron enfrascados en ella -el 7 de diciembre los japoneses bombardeaban Pearl Harbor-. Por ello este título, pese a parecer alejado del conflicto bélico, está hecho para rememorar a un héroe de los EEUU. La labor del film es incentivar que la gente admire a los héroes, y recordar la buena labor que el Ejército de los Estados Unidos ha hecho por su país. Allanando el terreno a una posible nueva guerra donde hombres como el alocado General Custer harían falta.

Walsh nunca será reconocido por la Academia de Hollywood, pero cualquiera que haya mamado western, aventuras o cine bélico sabe de la importancia de este director en todos esos géneros. Suya fue ‘La gran jornada’, posiblemente el título que catapultó al western a un lugar privilegiado antes de que ‘La diligencia‘ lo dejara en lugar sagrado. Y suya es esta película histórica, un western con todas las de la ley pero diferente a lo que está acostumbrado el género.

La película cumple holgadamente con su función didáctica a la par de que se convierte en un western mítico, de los que muchos no incluyen entre sus 10 favoritas pero que está en boca de todos. Hacer leyenda de Custer, con el rostro de Errol Flynn, fue una labor conjunta del propio ‘diablo de Tasmania’, y de Raoul Walsh. Juntos crearon un personaje para la historia del cine. Y de eso se trata ‘Murieron con las botas puestas‘. de recordar que en la derrota, se puede salir victorioso, como vende el epílogo de la película. Un mensaje muy útil en los largos años que esperarían a los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.