Ah, la carrera de Mel Gibson. Una historia que baila entre lo interesante, violento, atractivo, divertido y triste. O ridículo, para el último adjetivo escoge el que prefieras. Otrora uno de los grandes actores taquilleros de Hollywood, hoy Mel Gibson vive enfrascado en una dura y larga pelea por recuperar un espacio entre las principales estrellas del cine. Parece difícil que lo consiga, por edad, por la elección de sus proyectos y porque sus problemas llegaron porque enfadó a mucha gente. Demasiada y, en algunos casos, la equivocada.

Comencemos por donde toca: el principio. La carrera de Mel Gibson comenzaba en Australia como actor de telenovelas, donde comenzó a hacerse un pequeño nombre hasta que de pronto todo explotó. Con nombre y apellido además. En 1979 un joven Mel Gibson protagoniza ‘Mad Max’, su segundo largometraje, y el público acoge tanto la película como a este nuevo héroe de acción con los brazos abiertos. No es para menos, la saga ‘Mad Max’ es una auténtica gozada para cualquier amante del cine, especialmente los que gustamos de disfrutar películas de acción y post apocalípticos.

Mel Gibson entre Mad Max y Arma Letal

Lo que iba a ser una sola película se convirtió en una trilogía a la fuerza. Si con un presupuesto de 350.000 dólares consigues 100 millones, no te queda otra que exprimir la gallina de los huevos de oro. Claro que la segunda de la trilogía original bien puede ser considerada como superior a la primera, con una tercera parte de ‘Mad Max’ que desde luego no desmerece y en donde seguimos disfrutando de Mel. Y aquí empezamos a descubrir que las películas de Mel Gibson nos van a dar muchas alegrías en forma de acción y desparrame. Y claro, firmamos y le seguimos.

Los años 80 de Mel Gibson los podemos dividir en dos películas o sagas: ‘Mad Max’ y ‘Arma Letal’. Antes de llegar la segunda saga de películas, que establecería a Mel Gibson como un gran héroe de acción, tuvo tiempo de meterse en ‘Gallipoli’, una interesantísima película bélica dirigida por un Peter Weir que volvería a contar con él poco después en ‘El año que vivimos peligrosamente’. Era momento de ver por dónde debía moverse su carrera y siendo películas australianas y Mel Gibson la principal estrella de su país en el momento, suponía un valor seguro para cualquier director.

La aparición de ‘Arma Letal’ con Mel Gibson y Danny Glover, un buddy cop film que no descubrió el género pero sin duda ayudó a que desde entonces se explotase sin miedo. Cuatro películas en una saga divertidísima que, siéntate cómodo y seguro, tiene una quinta parte en producción, con los dos protagonistas y su director (Richard Donner) inmersos en el proyecto. Maravilloso. A partir de ‘Arma Letal’ Gibson dedicaría los noventa a moverse entre otras películas de acción como ‘Payback’ o comedias como ‘Maverick’.

Matar a Santa Película

Era un héroe de acción, sus películas rebosaban la taquilla… Mel Gibson en los noventa podía hacer lo que quisiera. Así que se puso a dirigir. Primero ‘El hombre sin rostro’, película que pasa sin pena ni gloria. La chicha con su siguiente film, la genial ‘Braveheart’ donde Mel Gibson se desata delante y detrás de las cámaras, logrando los Oscars a Mejor Película y Mejor Dirección. La historia del escocés William Wallace nunca pudo resultar más interesante, épica y divertida. En los noventa no podíamos dejar de ver este film que lo tenía todo, con frases que causaron auténticas devociones.

Después ‘El Patriota’ y varios films más. Sin embargo Mel Gibson quedó marcado de por vida por sus salidas de tono. El mal carácter y comportamiento de Mel Gibson y sus numerosas polémicas terminaron por meterle en un cajón, mandándolo al olvido. Aparentemente para siempre, sí. Mel Gibson odia a los judíos y son demasiadas las ocasiones en las que compañeros de rodaje como Winona Ryder han declarado las barbaridades que le han escuchado. De hecho el actor las llegó a decir en público, borracho, ante unos agentes de policía que lo detenían.

No queda ahí. ¿Qué más cosas odia e insulta Mel Gibson? Por ejemplo los homosexuales, sobre quienes ha dicho de todo. O la comunidad negra. O cualquier persona que se plantee abortar. Y a todo ello le añadimos que suma numerosos casos en los que ha sido el lamentable protagonista de violencia de género. En la cultura de la cancelación en la que nos hayamos inmersos sorprende que Gibson siga contando con papeles y nadie rescate una y otra vez comentarios, salidas de tono y agresiones que ha hecho a lo largo de su carrera. Aunque pueda parecer lo contrario, no pretendo poner una diana sobre su cabeza, simplemente sitúo los hechos ante ti. Yo no saco las conclusiones.

Mel Gibson: el regreso

A pesar de todos estos hechos, si algo deberíamos tener claro es que nadie está exento de poder escuchar, aprender, trabajar y mejorar. Las segundas oportunidades existen y Mel Gibson prácticamente desapareció de la escena de Hollywood durante diez años desde mediados de los 2000. Ahora retoma una carrera que como director resulta cuanto menos interesante. A lo arriesgado de su propuesta con ‘La pasión de Cristo’ y ‘Apocalypto’, películas grabadas en sus idiomas originales –no, inglés no, arameo y maya respectivamente-, en 2016 estrenó ‘Hasta el último hombre’, una buena película de guerra que Mel Gibson dirige con acierto. En aquel momento os hacíamos un repaso a una carrera que sigue bailando en el alambre.

La sensación generalizada y entre insiders de Hollywood es que Mel Gibson no ha cambiado en absoluto, solo esconde sus comentarios y opiniones. De momento la industria de la meca del cine ha decidido volver a apostar por él, como podemos ver en unos últimos años en los que vuelve a aparecer con una mayor asiduidad en el cine. No es el héroe de acción que era y esperamos que no vuelva a intentar cubrir ese camino, pero desde luego puede seguir ofreciendo cosas interesantes. O divertidas, como ‘Matar a Santa’, una peculiar película navideña que pretende explotar el lado más divertido y blanco –aunque un tanto canalla- de Mel Gibson.