Toda película necesita una financiación para poder llevarse a cabo. Cómo conseguirlo te lo contábamos aquí, dándote algunas ideas para poder cumplir tu sueño. Una de ellas es contactar con empresas que de una manera u otra se publiciten en tu película. Puede ser una bebida que aparece un número de veces, un coche del que vemos la marca constantemente, una empresa en la que trabaja el protagonista. También tienes la opción de Los Becarios, The Internship en versión original. En resumidas palabras: hacer un bonito anuncio de dos horas. Y encima sobre Google, una empresa que necesita de todo menos publicidad.

Una noche de no pegar ojo hizo que lanzase mis garras a las diferentes plataformas de streaming que habitan mi tablet. Amazon Prime Video, HBO y Netflix. El objetivo era encontrar una película sin pretensiones, que me permitiera conciliar el sueño rápido. Decidí que Los Becarios era una buena opción. Craso error. Y no porque la película no sea nada del otro mundo -no lo es, no-, sino por esa especie de adoración a Google que se realiza a lo largo y ancho de la película.

Los Becarios no deja de ser una comedia simplona que vive de la química del dúo protagonista, formado por Vince Vaughn y Owen Wilson. El primero incluso firma el pobre guión de la película. La historia es la de siempre en estos casos: dos amigos se quedan sin trabajo y deben hacer lo que sea por conseguir meter dinero en casa. Desesperados, buscan en Google “trabajos para gente con pocas habilidades”. Tal como suena. Y acaban de becarios en la propia Google tras una entrevista lamentable. Pero es que son muy salados y majos. Vale, daremos un salto de fe.

A partir de aquí Los Becarios consiste en agasajar, aplaudir y alabar las bondades de Google. Sin ningún tipo de filtro. En Google juegas a volley con los compañeros. Comes gratis. Tienes billar. Sofás. Todo el mundo es enrollado -menos el ‘villano’, obviamente-. Google mola. Eso es lo que viene a contarte esta película que se arrastra por el lodazal con tal de rellenar el presupuesto. Bien es cierto que de vez en cuando tiene algún gag gracioso, pero es que incluso se permiten el lujo de desaprovechar a Rose Byrne. ¿Lo mejor? Un cameo. El de Will Ferrell. Y es muy breve.

Película Google

¿La necesidad de completar el presupuesto de una película debe permitir semejantes atrocidades? Cada uno tendrá su opinión, la mía es clara: No. Esto no deja de ser un anuncio encubierto, como decía. No es publicidad sutil, de fondo, o casual. En absoluto. Esto es un peloteísmo de primer nivel. Encima a una empresa que no lo necesita. Porque si algo sabemos desde tiempos inmemoriales -o así lo parece en esta era tecnológica- es que Google mola mucho y es lo más. Además con el buen rollismo añadido de que los dos inútiles protagonistas sean capaces de entrar como becarios. Un mal chiste.

Pero llegados a este punto me es indiferente que sea Google o Quesos El Ventero quien pone la morterada de dinero para realizar el dinero. La publicidad tan descarada debe quedar ahí, en el ámbito de la publicidad. No podemos convertir películas en una excusa para publicitar a una empresa. Considerando además que Google está lejos de tener una crisis de marca. En ese caso tampoco sería muy aceptable desde el punto de vista del espectador, pero sí al menos desde el de la empresa.

¿Deberías ver Los Becarios? Solo si eres muy fan de Owen Wilson, Vince Vaughn o De Boda en Boda. En caso contrario, evítala a toda costa. Palabra de un fan de Adam Sandler, así que el listón en las comedias simplonas no está demasiado alto. Bueno, si eres fan total de Google también deberías verla. Si no cumples ninguno de estos casos, aléjate si no quieres sentirte mal por lo que estás viendo.