A Leonardo DiCaprio no le preocupas si te gusta o no. No deja que sepas nada de él más allá de sus actuaciones. Y, sin embargo, él mismo se ha esmerado en crear una imagen limpia, pulcra y que puedas adorar. DiCaprio quiere caerte bien sin que sepas a que dedica el tiempo libre, si exceptuamos su trabajo benéfico y de concienciación del cambio climático. El resto pretende que sea una incógnita. Mientras tanto ha construido una de las filmografías más interesantes del Hollywood actual, tranquilo pero sin pausa, esperando y deseando que sean sus películas y actuaciones las que hablen por él.

Leonardo DiCaprio ha intentado jugar en los márgenes de la industria cinematográfica estadounidense. Lo ha conseguido, al menos relativamente. En su carrera no encontramos secuelas, no encontramos sagas. La filmografía de DiCaprio parece hecha a partir de una premisa: ‘voy a huir de los grandes taquillazos’. Ha huido de los superhéroes así como de largometrajes que le asegurasen el cariño fácil del público. Se ha centrado en películas de las denominadas ‘R Rated’, por lo general dramas en donde lo importante es que su personaje transmita algo, emociones, sentimientos, pesares, traumas. Lo ha dicho en más de una ocasión: necesita una conexión emocional con dichos personajes, algo que debe partir obviamente del guion.

Sus trabajos nos regalan protagonistas atormentados, caóticos, perdidos. Lo vemos en su Howard Hughes (‘El Aviador), Billy Costigan (‘Infiltrados’), Frank Wheeler (‘Revolutionary Road’) o el enorme Rick Dalton de ‘Érase una vez en Hollywood’. Nunca el camino fácil. Algo que le ha llevado incluso a tener que pelear por completar el presupuesto de las películas en las que quiere participar, como sucediera con ‘El lobo de Wall Street’. Uno de sus grandes dolores y protestas es el hecho de que Hollywood, la industria que ama, ya no parece querer saber nada de los films que le encantan. Hablamos de películas con un presupuesto medio que no buscan el taquillazo per se, sino que pretenden tener otra vida tanto entre el público como con la crítica.

Consciente de que hoy todo parece dividirse entre taquillazos y blockbusters o películas indies, Leonardo DiCaprio se nos asemeja a una especie de último romántico del Hollywood de hace no tanto. Porque DiCaprio es tú o yo viendo películas como Taxi Driver, como Toro Salvaje, y queriendo hacer precisamente eso. Hollywood hoy parece territorio enemigo para ese tipo de cine y quién sabe, quizá ese fue uno de los motivos que le llevó a no estrenar ninguna película en cuatro años, desde 2015 hasta 2019. Justo después de ganar su primer y único Oscar por ‘El Renacido’. Ya dio muestras de su carácter y de hacia dónde quería llevar su carrera cuando tuvo que seleccionar el siguiente proyecto tras ‘Titanic’, su gran éxito y el taquillazo que le lanzó a la fama mundial e imperecedera junto a su inseparable Kate Winslet.

El éxito de Titanic como catalizador y punto de partida

El bombazo de la película de James Cameron situó a DiCaprio en la posición perfecta para organizar y decidir el rumbo de su carrera. Era una estrella: él mandaba sobre su destino. Aunque poco después de ‘Titanic’ se estrenaría ‘El hombre de la máscara de hierro’, esta era una película rodada antes del estreno del taquillazo. El actor se tomó un par de años para decidir su siguiente paso. ‘La playa’ no era ni lo que Hollywood quería de él, ni lo que sus nuevos fans esperaban. Un drama dirigido por Danny Boyle, el director que había encandilado con ‘Trainspotting’. A pesar de ser un éxito en taquilla el film dejó un sabor agridulce. Para el actor sin embargo fue una liberación y a partir de ahí tocaba construir la carrera que deseaba, tras rechazar aparecer en Star Wars o como Peter Parker en la trilogía de Spiderman de Sam Raimi.

‘Atrápame si puedes’ con Steven Spielberg fue su siguiente paso, junto a Tom Hanks, y a partir de entonces se convertiría en el nuevo actor fetiche de Martin Scorsese. Su relación con Marty nos ha dado cinco películas, con las excelentes ‘Gangs of New York’, ‘Infiltrados’ y ‘El lobo de Wall Street’ a la cabeza. También ‘El Aviador’ y ‘Shutter Island’. El dúo se entiende, hay una obvia conexión y Scorsese consigue sacar lo mejor de Leonardo DiCaprio. No cabe duda. En esta relación volvemos a notar que elige proyectos que los grandes estudios ya no financian o al menos no lo hacen tan alegremente como en el pasado.

DiCaprio y Brad Pitt

En la presente década ha elegido con aún más mimo si cabe los directores con los que ha querido trabajar. Clint Eastwood (‘J. Edgar’), Christopher Nolan (‘Origen’), Alejandro González Iñárritu (‘El renacido’) y Quentin Tarantino (‘Django Desencadenado’, ‘Érase una vez en Hollywood’). Es innegable que Leonardo DiCaprio ha conseguido el objetivo que se planteó cuando inició su carrera. Es el actor que siempre deseó ser, además de estar maravillosamente valorado por crítica, industria y público. Hace las películas que le gustan. Trabaja cuando quiere, no más allá de una película al año. Es un actor clásico en el Hollywood actual, es sin ningún género de duda uno de los titanes del cine contemporáneo.

Para una amplia generación de espectadores y cinéfilos Leonardo DiCaprio es un actor que ha estado ahí desde siempre. Es nuestro crush, es nuestro hermano mayor, el amigo, el tipo al que nos gustaría parecernos. Forma parte de nuestra vida y por eso quizá vimos como una afrenta los largos años de desilusiones cuando llegaba la temporada de premios, especialmente en los Oscar. Siempre con opciones, siempre favorito para nunca ganarlo. Cuando venció en 2015 por ‘El renacido’ sentimos aquel premio como propio, como el pago de una deuda que venía de mucho tiempo atrás.

Leonardo DiCaprio más allá de las cámaras: el golfo

Sin embargo DiCaprio no es un santo. Sus correrías tras el éxito de ‘Titanic’ son largamente conocidas, su grupo de amigos incluso tiene un nombre: los ‘Pussy Posse’. Al estilo del ‘Rat Pack’ de Sinatra, Davies y compañía o el ‘Brat Pack’ de los ochenta. Junto a DiCaprio Tobey Maguire es su miembro más conocido -y el que peor fama tiene, ahí esta ‘Molly’s Game’ para corroborarlo- más allá del propio DiCaprio. Inseparables, el único objetivo de los ‘Pussy Posse’ para Leonardo DiCaprio es pasarlo bien, ligar y pegarse buenas fiestas. Esa es la parte más desconocida de un hombre que ha trabajado duro para esconderla.

Sabemos que por su 40 cumpleaños vació la zona VIP de una conocida discoteca de Miami. ¿Entera? No, no, entera no. Solo se llevó a todas las mujeres, modelos, para una fiesta privada con ellas veinte. También celebró una fiesta privada en su yate en Ibiza para Tobey Maguire, recién divorciado. Ellos, unos amigos más y… modelos. Rodaron una película amateur que puedes ver en Youtube, y solo en Youtube, porque consiguieron evitar su estreno público (‘Don’s Plum’). Dicen que es vago en la cama y no se le conocen relaciones con mujeres mayores de 25 años -y que no sean modelos, obvio-. Pero para saber todo esto necesitas buscar bien en Internet, al menos si quieres profundizar en el asunto.

Leonardo DiCaprio

Su imagen no es la del típico actor de Hollywood un tanto golfo y con ganas de pasarlo bien. Ha conseguido dejar eso a un margen a base de no dar pie a que hablen de ello. Tapar, no hablar, esconder, no responder. En las entrevistas solo habla de lo que quiere y si no le gusta una pregunta te lleva a su terreno o, directamente, no la responde. Ahí está el ejemplo de cuando en plena promoción de ‘Érase una vez en Hollywood’ con Brad Pitt y Margot Robbie le preguntaron por la tabla, Jack y Rose. Sus compañeros se reían y hacían bromas mientras él se limitaba a decir ‘no comment’.

Leonardo DiCaprio ha construido una imagen pulcra. En parte gracias a ser una persona comprometida con el medio ambiente y el cambio climático. Se reúne con grandes líderes políticos mundiales, realiza documentales, dona, ayuda como puede teniendo presente que él puede más que tú o yo. Y no solo eso. Cuando comenzaba en la televisión (‘Los problemas crecen’) y el cine, cuando hacía ‘Titanic’, ‘Romeo + Julieta’ o ‘¿A quién ama Gilbert Grape?’ era ‘Leonardo DiCaprio, el interesante y prometedor actor’. Ese chaval guapo que después pasaría a ser la estrella en ciernes de Hollywood. Hoy, tres décadas después y muchas películas de por medio DiCaprio ha conseguido ser simplemente Leo. Un icono del cine, uno de los grandes de la actuación. Leo, un icono de Hollywood y de nuestra cultura.