Yorgos Lanthimos es un director peculiar. Sus películas siempre han tenido una marca distintiva especial. Parecía vivir alejado de los criterios de la Academia. Su cine no entraba nunca en la quinielas de nada. Podía hacer películas muy interesantes, como esa Langosta distópica donde la búsqueda de pareja es cuestión de vida o muerte. Vivía al margen. Hasta que ha filmado La Favorita. Una muy buena e igualmente interesante película que le ha puesto en el escaparate de los Oscar. Está nominada en un total de diez categorías. Entre ellas Mejor Película y, sí, Mejor Director.

La Favorita es la película más académica de la filmografía de Yorgos Lanthimos. Parece pensada para recibir el beneplácito de la industria. Hecha para ser visto como algo más que un tipo peculiar e interesante. Este film es un paso de gigante para Lanthimos. Más si cabe teniendo en cuenta su condición de favorita en los Oscars, al menos para conseguir hacerse con varias estatuillas. Siendo sinceros, la de Mejor Director parece muy complicada. Pero la de Mejor Película es otro cantar. Ahí Lanthimos puede soñar y pensar ‘¿por qué no?’.

La gran pregunta aquí es si La Favorita se merece el Oscar. Quizá no en otro año, pero en este, aparentemente tan flojo en sus candidatas, sí. Lo tiene todo. Es un drama de época, con intrigas políticas, un guion estable, tres actrices a un grandísimo nivel y el aura de película grande. Por esto mismo, La Favorita es una película completa, muy bien construida y entretenida de principio a fin. Cuida hasta el más mínimo detalle. En su escenografía, en su fotografía, en ese aire a película de otra década. Es por ello que no parece hecha en 2018.

Crítica de La Favorita

Esto es algo positivo, en todo caso. No porque no se hagan películas buenas, no nos confundamos. Y no, esta no es una pelea sobre la eterna cuestión de “antes se hacían mejores películas”. Más bien ese aire a película de otra década es positivo para una película que pretende precisamente eso, sutilmente alejarse de los cánones de hoy, sin dejarlos olvidados. Destaca sobremanera su guion, en el que cuenta con una fantástica estructura que ayuda a canalizar las diferentes tensiones que se generan durante las dos horas que dura La Favorita.

La promoción previa a la película y la crítica especializada nos vendían La Favorita como una película de intrigas palaciegas en el reinado de Ana, la última de los Estuardo. Teniendo presente que eso existe y es parte importante de la película, el poso que me deja La Favorita es muy diferente. En mi caso, aprecio una película que nos habla de las emociones y los sentimientos humanos. Nos ofrece un relato sobre la ira, la venganza, la traición, el amor y como juegan en las relaciones humanas. Las pasiones, en definitiva. Y sí, todo eso bajo el telón de fondo de una Reina Ana que era incapaz de gobernar con sentido.

La Favorita

En todo ese dibujo que es La Favorita, lo que más destacan son sus tres protagonistas. Y es que si bien Olivia Colman da vida a la Reina Ana, el trabajo de Rachel Weisz como Sarah Churchill, y el de Emma Stone como Abigail Masham no quedan atrás en el metraje. De hecho, por momentos nos da la sensación de que la protagonista real es Emma Stone, y no tanto Olivia Colman. De cualquier manera, el trabajo de las tres actrices está por encima de todo lo demás. Destacan tanto, realizan tan buen trabajo, que uno disfruta por igual de ellas que por lo que sus personajes realizan.

Las tres están nominadas a los Oscar. Colman como Mejor Actriz, Weisz y Stone por Reparto. Olivia Colman parece estar sin opciones ante Glenn Close y Lady Gaga. Sinceramente debiera estar al mismo nivel de consideración. Sin embargo la Mejor Actriz de Reparto debe salir de entre Weisz y Stone. No hay más. Tres actuaciones memorables que otorgan a La Favorita ese aura de gran película del que antes hablaba.

Con La Favorita Yorgos Lanthimos se establece definitivamente -si no lo estaba ya- en el escalón de directores a seguir con atención. Ahora, además, nos ha mostrado que también es capaz de realizar una película más… estándar. Para todos los públicos. Y dentro de lo estándar que puede ser una película del nivel de La Favorita. Los Oscars ya son otra cosa. Hay mucho de promoción y marketing y, ahí, un film de época puede palidecer ante obras más académicas o populares. Todo lo que dependía de Lanthimos lo ha realizado: hacer de La Favorita una gran película.