La fiesta del cine celebrada en mayo tuvo quizá la peor cartelera -sobre el papel- de los últimos tiempos, pero un servidor tuvo que decidir en qué gastarse los casi 3 euros que cuesta una entrada. Y en esas decidí ver Fast and Furious 8, y decide, tras ver la película, que podría dedicarle estas líneas a una saga que derrocha más testosterona y posiblemente mejor reparto de acción que la mercenariada de Stallone.

Pero la fiesta del cine da para mucho, y también decidí gastarme otros 3 euros en Guardianes de la galaxia: Vol 2, y ahí, en los primeros planos de la película y retocado por ordenador, se vislumbra en su plena juventud al mismísimo Kurt Russell. El que fuera héroe del cine de acción en los años 80 vive una segunda o tercera juventud, ya que aparece en las dos palomiteras películas, A Todo Gas 8 como Guardianes de la Galaxia: Vol 2, con diversos papeles a cada cual más importante.

Quien se pregunte quién es Kurt Russell puede que tenga un problema. No pasa nada, después de leer este texto, te miras algunas de sus mejores películas ochenteras y ya estará solucionado el problema. Nacido en 1951 en Massachusets, Kurt Russell debutó pronto en el cine. Tuvo sus pequeños papeles en diferentes series durante su adolescencia y juventud, ahora desconocidas. Sin duda alguna se iba labrando una carrera, desconocida para el público en general hoy en día, y lejana a la que sería su auténtico bombazo. Entre esos films destacaba el género Western, al que dedicó un buen puñado de papeles secundarios.

Apareció, cuando apenas tenía trece años, en Las Pistolas del Diablo con Charles Bronson como cabeza de cartel, y posteriormente en su juventud protagonizaría un puñado de comedias adolescentes. Los American Pie de los 70 tenían a un joven Russell como protagonista, pero sería un telefilm titulado Elvis los que le servirían para abrirse paso en la jungla de Hollywood.

Precisamente en este biopic sobre la estrella del rock fue dirigido por quien a la postre sería reconocido como su descubridor: John Carpenter. Quien dirigiera Halloween unos años antes, uno de los slashers más famosos -y quizás el más antiguo de todos-, tuvo a sus órdenes a Kurt Russell en unas cuantas ocasiones.

Las puertas del éxito

En 1981, de la mano de Carpenter, llegaría a los cines 1997: Rescate en Nueva York, que depararía para Russell quizás su personaje más mítico de la gran pantalla: Snake Plissken. Su nombre no puede pasar desapercibido. Ya desde que escuchas mencionarlo suena a gloria, a uno de esos tipos duros que el cine regala cada década. Un tío duro, desaliñado, con un parche en el ojo, entrando a Nueva York en una misión que no sabe muy bien ni él mismo en qué consiste. En el reparto, una vieja gloria como Lee Van Cleef.

Un año más tarde cambiaría de registro, pero no de director. John Carpenter nuevamente contaría con él para el papel protagonista de La Cosa, probablemente la película por excelencia de la filmografía del director. Una especie de Alien que no transcurría en el espacio si no en la Antártida. Russell, nuevamente, apareciendo como tipo duro en medio de todo el jaleo, cual Teniente Ripley en versión masculina.

Kurt Russell, no obstante, no se quiso encasillar en el papel de tipo duro del cine de acción y se labraría una carrera desigual donde aparecen clásicos del cine de acción con comedias junto a grandes actores y actrices como Robin Williams, Meryl Streep, Cher, Michelle Pfeiffer o Goldie Hawk, con la que coincidiría tanto en Chicas en Pie de Guerra como en Un Mar de Líos, y que es su mujer desde 1983. Eso sí, nuevamente sus films más sonados en los finales de los 80 serían dando unos cuantos puñetazos.

Otra vez su ‘amigo’ Carpenter le sacaría de las comedias -o no del todo- para esa sensacional rareza titulada “Golpe en la Pequeña China. Un film de acción con tintes cómicos que parece más una juerga de colegas, en el buen sentido, que un film serio. Eso sí, regalaba otro papel para la posteridad antes de la llegada de Tango y Cash en 1989.

Y es que eso son palabras mayores. Compartir cartel con Sylvester Stallone no estaba al alcance de cualquiera, y Kurt Russell lo lograba con una película emitida hasta la eternidad en TVE en los años 90. Benditos noventa, que para Kurt Russell comenzarían a significar poco a poco el final de su carrera… hasta su resurrección.

Kurt Russell

Aquellos no tan maravillosos 90

Aparecer en Llamaradas (1991) aquel drama sobre bomberos que fue una de las películas más reconocidas de su año, o ese papel serio en Tombstone: La Leyenda de Wyat Earp en plena resurrección del Western gracias a Kevin Costner o Clint Eastwood, de poco le valió. Su carrera se estaba comenzando a apagar sorprendentemente poco después de un papel de renombre como fuera el de Tango y Cash.

Aun así, a mediados de los 90  aun daba en el clavo en algún proyecto. Si no, no se puede entender como podía aparecer en esa joya de la ciencia ficción titulada Stargate (1994) a las órdenes de un artista del género como es Roland Emmerich, volvería a repescar su papel para la eternidad de Snake Plissken en 2013: Rescate en Los Ángeles, o coprotagonizaría con un por entonces exitoso Steven Seagal Decisión Crítica, film de dudoso gusto pero que posiblemente nos deparó el papel más dramático y uno de los momentos más cómicos de Seagal.

Ahí acabó todo. La segunda parte de la saga de Carpenter no fue el éxito que se esperaba y Decisión Crítica tampoco, y en 1998 llegaría la estocada final con Soldier posiblemente una de las películas más cochambreras y vergonzosas que el cine de ciencia ficción daría en la década de los 90. La estrella de Kurt Russell se desvanecía.

El odioso Russell

Tras Soldier la entrada al siglo XXI no fue buena. Los Reyes del Crimen donde compartía cartel con Kevin Costner o salir en el remake americano Vanilla Sky no ayudaron mucho, y Kurt Russell desaparecía del mapa de Hollywood… ¿hasta que se topó con Tarantino?

Quentin Tarantino, que tiene fama de resucitar viejas glorias, contó con Kurt como protagonista de la que es la película más friki del director de Pulp Fiction. Death Proof es un entretenimiento que no pretendía ser otra cosa, donde Russell resurge de sus cenizas. Para ser serios, Russell había sido uno de los secundarios un año antes de Poseidón, una de esas películas hechas para reventar taquillas, así que tampoco está claro hasta qué punto Tarantino lo resucitó, cuando posteriormente volvería al anonimato.

Por suerte para todos, Russell volvió y de la mejor manera posible. 2015 fue un año clave para un actor que apenas había hecho un par de cosas serias en casi dos décadas. Tarantino volvió  a enrolarle en sus filas para Los Odiosos Ocho y le regaló, dicho sea de paso, el que posiblemente sea el mejor papel de la carrera de Kurt Russell. Además, estrenaba el mismo año A Todo Gas 7.

La repercusión de su papel en la saga de acción más duradera fue tal que este año aparece en la octava de la saga, además, de como hemos mencionado, de la secuela de Guardianes de la Galaxia, si juntamos que entre medio también sale en Marea Negra junto a Mark Whalberg, se puede decir en alto y sin ningún tipo de pudor, que Kurt Russell vive sus mejores años en el cine desde inicios de los 90.

Que un actor del cine de acción resurja con tanta fuerza es, sin duda alguna, un regalo para los ojos. Desde aquí solo queda pedir que si Los Mercenarios volvieran a reunirse tras su chapucera tercera parte, no se olviden de contar -además de con Steven Seagal- con este pedazo actor. Mientras tanto, esperaremos a ver si podemos verle en algún otro film en el futuro. Desde aquí, un film compartiendo cabeza de cartel con Jason Statham sería, cuanto menos, una buena idea que algún productor debiera intentar mirar.