Actriz icono, todo un símbolo del Hollywood de nuestra época, Kate Winslet es historia del cine por muchos motivos. Sin duda el hecho de ser una de las actrices más talentosas de su generación ayuda, como también lo hacen las buenas películas en las que ha trabajado. Titanic catapultó al estrellato a esta británica nacida en 1975, pero ya antes había dejado muestras de su buen hacer en la gran pantalla. Allí conoció a uno de los hombres de su vida, Leonardo di Caprio, pero especialmente consiguió que no nos olvidásemos jamás de su cara de niña buena. Tampoco ella nos iba a dejar.

Aún quedaba mucho tiempo para llegar a ese mágico 2008 que quedaría como uno de los años clave de su carrera. Más sobre eso después. Los inicios de la carrera de Kate Winslet no fueron sencillos. Primero por el acoso escolar que sufrió, cuando sus compañeros de colegio le insultaban de manera insistente llamándola ‘gorda’ entre otras lindezas. Ella ya quería ser actriz, desde los diez años, y eso era motivo de burla por unos compañeros que le decía que solo le cogerían para papeles de gorda, cuando no la encerraban en algún armario como ella mismo ha declarado en alguna ocasión.

Sin embargo aquello no frenó su deseo de ser intérprete. Desde esos mismos diez años decidió estudiar y preparar lo que estaba por venir: su carrera como actriz. Lo de estrella de Hollywood llegaría unos años después, al principio de los veinte y gracias a esa Rose que nos enamoró en Titanic. Fue la película del año para el público, para la taquilla y para la Academia, que le dio todo lo que podía darle en los Premios Oscar de 1998. Fue también y sin género de dudas la película de las navidades de 1997 cuando todos la esperábamos en el verano anterior. Con Titanic y con Rose DeWitt Bukater Kate Winslet se llevaría su primera nominación a los Oscar.

Con los Premios de la Academia de Hollywood tiene una relación de amor absoluto. En 2006 obtenía su quinta nominación convirtiéndose además en la actriz más joven de la historia en conseguirlo, con solo 31 años. No tardaría mucho en superarse a sí misma al conseguir una más en 2008 –para un total, hoy, de siete nominaciones-, aunque bien pudieron ser dos. Su excelente actuación en Revolutionary Road quedó olvidada en pos de su brillante trabajo en The Reader. 2008, como decía antes, fue su año y no falló. En esas películas Kate Winslet se lució y el Oscar tenía su nombre. The Reader se lo dio y se hizo justicia. Con perdón para el resto de nominadas aquel año, la realidad es que Kate Winslet competía única y exclusivamente contra ella misma y como señalaba su trabajo en la película de Sam Mendes no obtuvo nominación.

Leonardo di Caprio Kate Winslet

En Revolutionary Road todo quedaba en casa. Dirigida por su entonces marido, Kate Winslet se reencontraba con Leonardo di Caprio, su gran amigo desde que James Cameron los juntase como los inolvidables Jack y Rose de Titanic. Amigo, hermano, inseparables desde los noventa, los hijos de Kate llaman a di Caprio ‘tío Leo’, demuestran tener una amistad a la vieja usanza, casi de otra época, indestructible, imperecedera e inseparables. Se apoyan mutuamente y están ahí el uno para el otro. Cualquier reunión en una alfombra roja es todo un acontecimiento para fotógrafos y todos aquellos que a finales de los noventa no podían evitar el shippeo entre ambos, cuando el shippeo era conocido como ‘¡tienen que salir juntos!’. He sonado viejo, lo sé.

Con su amigo pone voz en el documental ‘Eating Our Way To Extinction’. Vegetariana, Kate Winslet cree al 100% que comer animales causa un daño irreversible en el medio ambiente de nuestro planeta y que por tanto deberíamos dejar esa costumbre atrás. Por eso no duda en poner voz a dicho documental. Convencida de sus ideales y principios, también tiene margen para ser una tipa divertida. En más de una ocasión ha mencionado que guarda su Oscar en el baño, porque así sus amigos pueden cogerlo y ensayar un discurso ante el espejo sin necesidad de que nadie les vea. Intimidad total y absoluta para ese especial momento que no podemos evitar hacer… excepto para la propia Winslet, que sabe perfectamente cuándo sus invitados se han entretenido con la estatuilla: al tardar mucho en volver del baño.

Curiosamente poco después de Titanic pudo pegar otro pelotazo de semejante tamaño pero el tren pasó de largo. O más bien lo dejó pasar. Le ofrecieron el papel de Eowyn en El Señor de los Anillos, pero Kate Winslet decidió rechazarlo y este fue a parar a Miranda Otto. ¿Acierto o error? Si bien no cabe duda de que la carrera de Winslet no ha necesitado de un trabajo como ese para seguir siendo una de las principales protagonistas del cine actual, no hubiera hecho daño aceptarlo. Claro que no debía ser fácil tener una carrera en Hollywood ya establecida y marchar durante algo más de un año a Nueva Zelanda para rodar de una sentada una trilogía que de aquella parecía cuanto menos un riesgo.

En ocasiones nos queda la sensación de que haga lo haga Kate Winslet sigue siendo simplemente Rose de Titanic para el gran público. Craso error de ser así. ‘La vida de David Gale’, ‘Contagio’, ‘Un dios salvaje’, ‘Steve Jobs’, ‘Descubriendo nunca jamás’ o las que lanzaron su cara y carrera: ‘Criaturas celestiales’ y ‘Sentido y sensibilidad’, de 1994 y 1995 respectivamente.

Quien le iba a decir a aquella niña que arrancaba su carrera realizando un anuncio de cereales que iba a tener un Oscar en el baño de su casa. Una niña que ha cumplido todos sus sueños y que ahora se dedica a cumplir los nuestros, los de público y fans, al aparecer en la gran pantalla del cine. La televisión también la ha disfrutado, como cuando ganó un Emmy por hacer de sí misma en la serie Extras o la nominación a los Globos de Oro por su trabajo en Mildred Pierce. Vivimos con Kate Winslet y sus excelentes trabajos como algo habitual y eso merece una celebración casi continua. Que no nos falle nunca.