John Belushi mantuvo siempre una actitud de desafío constante a su realidad. Fue uno de los actores más interesantes y divertidos que dejó el Hollywood de finales de los 70 y principios de los 80. Sin embargo se empeñaba en ser conocido no solo por ese aspecto sino por su agitada, trasnochada y peculiar vida particular. Apenas tuvo tiempo de pisar la escena y la industria cinematográfica, pero dejó papeles icónicos que guardamos como oro en paño en la memoria. Pero si algo nos dejó Belushi fue una vida vivida a su manera, sin pensar en el qué dirán, preocupado solo en sí mismo, los suyos y pasarlo bien, a ser posible haciendo lo que más le gustaba: actuar.

De ascendencia albanesa, nacido en Chicago y criado en Wheaton, un pueblo a las afueras de la gran ciudad del estado de Illinois, Belushi pasó su adolescencia soñando con dedicarse al deporte para pronto conocer el teatro y una vocación que desconocía. Siendo Albania un país aún bajo la esfera comunista, durante su infancia decía que su familia venía de Grecia e Italia. Una vez llegado el éxito y la fama se negó repetidamente a cambiar su apellido, buscando así mantener el respeto y legado que su familia había guardado al no haber americanizado el mismo. En el colegio, antes de películas, fama o teatro, conoció a Judy, su futura mujer. Y lo hizo siendo un auténtico John Belushi: dándole un buen golpe con un remo. Eso y la insistencia le llevaron a una cita que duraría toda la vida.

Pronto se cansó del teatro y probó con una comedia en la que demostró ser un animal escénico. Lo mismo se presentaba que no, lo mismo subía al escenario y se iba tras ver la audiencia que daba un espectáculo inolvidable para los allí presentes. Pasó por esa excelente academia de cómicos que fue el ‘National Lampoon Lemming’s’, así como su ‘Radio Hour’. Como ocurriría con varios de sus compañeros hicieron algo de traición pasando al novedoso ‘Saturday Night Live’ de la NBC. Muchos fans de ‘National Lampoon’ tardaron en aceptar el saltó a la televisión nacional y dicha traición. Se perdieron un espectáculo fresco y único en la televisión, que si sigue vive hoy es por una deuda eterna al elenco original. Los Chevy Chase, Dan Aykroyd, John Belushi o un Bill Murray que se unió en la segunda temporada.

John Belushi, la fama, SNL y las drogas

En el ‘Saturday Night Live’ John Belushi llegó a protagonizar un macabro sketch, por lo profético del asunto. En un plano en blanco y negro, Belushi acudía a visitar las tumbas de todos sus compañeros de reparto al ser el único vivo. Sería el primero en fallecer. Realizó imitaciones fantásticas de Henry Kissinger, Elvis Presley, Joe Cocker o John Lennon que ya mostraban incluso sus más que aceptables dotes para cantar. El magnífico personaje del samurái, el sketch de la cheeseburger, nos mostraban un actor con un estilo físico y un tanto agresivo. Como mostraría en numerosas ocasiones en la improvisación y lo impredecible de su comportamiento radicaban algunas de sus fortalezas. Sin embargo el salto definitivo le llegaría dejando atrás la televisión y apostando por una carrera en el cine.

Tres años, tres películas, la fama eterna. Leyenda. Bluto en ‘Animal House’, Bill Kelso en ‘1941’ de Steven Spielberg, y Joliet Jake en ‘The Blues Brothers’. Las películas y actuaciones de John Belushi se retienen en la retina, bien por ser buenas o bien por su actuación. Los ejemplos más claros son ‘The Blues Bothers’, esa maravilla de buddy movie donde se luce con su amigo Dan Aykroyd, amén de la joya imperecedera que es ‘National Lampoon’s Animal House’, en la que para más inri apenas tiene un papel secundario.

En esta roba la película en apenas una docena de escenas. No es que robe planos, algo habitual en él allá donde aparecía, sino que roba la película entera. Puedes hacer la prueba: ponte a verla y después nos cuentas. Sus compañeros de reparto están bien pero no tienen nada que hacer y ese Bluto se ha convertido en historia de la comedia. Quizá porque como Bluto y en Animal House John Belushi se limitaba a hacer lo que más le gustaba fuera de las cámaras: vivir, disfrutar, quemar cada minuto, beber, drogarse. Una toga y cerveza, la fiesta ideal desde que vemos por primera vez esa película.

En este tiempo su relación con Judy parecía resentirse por el simple hecho de que John Belushi había encontrado una pareja más interesante para él como la cocaína. A finales de los setenta se hizo adicto y su consumo iría en crecimiento hasta su muerte por sobredosis de speedball, un cóctel en el que se mezcla heroína y cocaína. Era el compañero de fiesta perfecto. A John Belushi su amigo Dan Aykroyd le puso el apodo de ‘America’s Guest’, porque en más de una ocasión se mostró capaz de irse a una casa cualquiera, llamar a la puerta, pasar, abrir la nevera, coger algo y sentarse en el sofá.

Había estado en la televisión de todo Estados Unidos, le conocían, era uno más de la familia y no había problema con ello. Excepto si te encuentras grabando unas escenas nocturnas de ‘The Blues Brothers’ y decides, en medio del rodaje, olvidarte de tu trabajo e irte a desconectar a un edificio cercano con luz. Aykroyd tuvo que sacarlo de allí, explicando quiénes eran y qué hacían ahí fuera.

John Belushi también era alguien generoso hasta el extremo. No tenían problemas en prestar o directamente regalar todo el dinero necesario a sus familiares o amigos que lo necesitasen. Había llegado a tal punto que su asesor financiero le recomendó que hablase con algunas de esas personas, ya recuperadas económicamente, para que le devolvieran todo o parte de su dinero, pero Belushi se negó. Lo que se da no se quita, debió de pensar. Cuando en 1979 estrena ‘1941’, el mayor fracaso de Steven Spielberg hasta la fecha, de tal tamaño que a punto estuvo de terminar con la carrera del ahora conocido como Rey Midas de Hollywood, su vida se divide entre rodajes, futuros proyectos. Ahí, en esa comedia bélica descacharrante demuestra el excelente actor que es. Quedaría un último gran proyecto por desarrollar antes de que la parca se lo llevase.

The Blues Brothers, Aykroyd y Belushi

Un concierto o disco de blues con Dan Aykroyd y John Belushi queda prendado para siempre. Gustoso del rock más duro, hard rock o el incipiente heavy metal, no había prestado demasiada atención a una de las grandes músicas americanas. Pero algo hizo click. Aykroyd y Belushi tonteaban con la idea de montar una banda y junto a Howard Shore, consejero en lo que a música se refiere del ‘Saturday Night Live’, explotaron aquello. Necesitaban ver si había algo. Pruebas, conciertos en pubs pequeños, tonterías hasta que lo llevaron a su televisivo programa primero, para hacer una gira después. Una gira de éxito, devolvieron al blues una relevancia inesperada. Daban un buen espectáculo, estaban rodeados de músicos magníficos y lo de cantar lo salvaban más que decentemente. Así que… ¿por qué no hacer una película?

‘The Blues Brothers’ es la joya de la corona de la carrera de John Belushi. Una de mis comedias favoritas. Se juntan con una ilustre serie de artistas como Aretha Franklin, Ray Charles, o James Brown, construyen una alocada historia cargada de escenas musicales, un ritmo fantástico y… éxito asegurado. Durante la grabación de la mejor de las películas de John Belushi este volvió loco al equipo de vestuario al perder una y otra vez sus gafas. Rodaban una escena, olvidaba o perdía las gafas. Cientos de pares de gafas siguen por ahí en algún lugar perdido de Estados Unidos. Daba igual porque el resultado final fue tan bueno que se olvidaba cualquier dolor de cabeza generado.

Le perdimos en muchas películas. Se le esperaba en ‘¿Qué pasó anoche?’ con su amigo Dan Aykroyd –el papel lo haría su hermano Jim-, en ‘Tres amigos’ junto a Aykroyd y Steve Martin, ‘Espías como nosotros’ con, sí, Dan Aykroyd, pero principalmente en ‘Ghostbusters’. Sí, en la mítica ‘Cazafantasmas’ John Belushi debía ser el Doctor Peter Venkman, papel que terminaría realizando Bill Murray. La película incluyó un pequeño homenaje a Belushi con el fantasma ‘slimer’, ‘pegajoso’. Su carácter, su cara y hasta su creación recuerdan a él. Y es que la historia cuenta que el especialista en efectos especiales esnifó la cocaína suficiente para matar a un elefante cuando le pidieron que se asemejase a Belushi. Tanta droga consumió que desde entonces asegura que el propio fantasma del actor se le apareció.

John Belushi, irreverente, imprevisible, irrepetible. Único. Hasta después de muerto.