Hay algo en Joaquin Phoenix que nos evoca melancolía. Tristeza, incluso. Bien sabemos que ha experimentado una vida complicada. Quizá sea eso lo que nos dicen sus ojos. O quizá por ello nosotros estemos predispuestos a ver unos ojos tristes donde no los haya. Por si fuera poco sus papeles más recordados nos llevan a personajes con una carga importante en lo que a traumas se refiere. Son personajes que ya desde fuera apreciamos como en su interior tienen algo que les marca el camino más incluso que sus propias acciones. Esto no es algo extraño en el cine, pero sí lo es que un mismo actor seleccione numerosos papeles que van en esta línea, al menos en los últimos años.

Joaquin Phoenix no es un actor de comedia. No lo asociamos a ella al menos. En los últimos años parece enclaustrado en el drama y en esos personajes cargados de presencia emocional. Él ha demostrado ser un animal ante las cámaras, sin duda uno de los mejores actores del momento y de su generación, uno de esos talentos que aparecen de tanto en tanto. Buenos actores muchísimos, muy buenos actores, muchos. Talentos como el de Phoenix no existen tantos. Su selección de trabajos como digo es un tanto particular, y no tiene nada de malo. Al contrario. Nos ofrece siempre unos papeles de gran nivel y por tanto no vamos a quejarnos porque no explore otros géneros y personajes.

No voy a repasar toda su filmografía, extensa y que se retrotrae hasta finales de los 80 y mediados de los noventa. Quiero quedarme con algunas películas concretas para internarnos en ese aura de actor dramático y traumado que algunos le vemos. Comenzando por una de las principales obras de su carrera, y con la que terminó de explotar como estrella en ciernes. Con apenas 26 años estrenaba Gladiator, película de Ridley Scott en la que se situaba tras un enorme Russell Crowe y sin embargo Joaquin Phoenix conseguía por momentos hacer sombra al protagonista. Todo ello gracias a un Cómodo que sufría por la falta de cariño, amor y comprensión que notaba en su padre, así como el rechazo de una hermana a la que amaba. Los ojos de Cómodo y por ende de Joaquin Phoenix oscilaban entre el ansia de cariño y sentirse amado del inicio de la película a los ojos llenos de ira, rencor y venganza según avanzaba el metraje. Por no hablar de ese descenso a la locura que nos mostraba su personaje.

La Revancha de Los Novatos se divirtió hablando de Gladiator, ¡hazlo tú también!

Phoenix bordaba el papel, tanto que resultó en su primera nominación al Oscar, categoría de Reparto. Si no lo ganó fue por la presencia de un inconmensurable Benicio del Toro en Traffic. Muchos, jóvenes en aquellos años, sentimos aquello como una afrenta personal y desde aquel día decidimos que los Oscar estaban en deuda con Joaquin Phoenix. Punto. Ya nos solucionaron la afrenta con Joker pero no la perdonaremos jamás. Poco después, en Señales, tenemos la escena en la que se queda atónito ante lo que ve por televisión. La angustia que transmite consigue traspasar la pantalla. Inolvidable momento de una película de la que guardamos un gran buen recuerdo.

Joaquin Phoenix

A mitad de la primera década del milenio Joaquin Phoenix estrenaba En la cuerda floja, biopic en el que daba vida al único e irrepetible Johnny Cash. Si algo sabemos del Rey del country es que fue un hombre de enormes aristas y matices, que debió superar la muerte de su hermano favorito cuando era un crío. Una marca que se le quedó para siempre y marcó su relación con el mundo, el resto de personas y la música. Y, cómo no, las drogas. No era fácil dar vida a Johnny Cash y Joaquin Phoenix no se limitó a cumplir sino que nos regaló una interpretación inolvidable que los melómanos no olvidamos. Con Cash Phoenix guarda un par de aspectos en común. En primer lugar esa marca de melancolía en los ojos. Solo hay que verles sonreír: algo falta, no es completa.

En segundo lugar ambos vivieron la muerte de un hermano cuando eran demasiado jóvenes, siendo este hecho algo que se convirtió en un aspecto traumático y clave en la vida de cada uno. Cada vez que se habla de Phoenix sale a relucir el fallecimiento de su hermano por una sobredosis en The Viper Room, vivencia que experimentó en primera mano. No tuvo que ser fácil y sin duda aquello marcó un antes y después para el actor. River Phoenix parecía que haría larga carrera en Hollywood, de la mano de su hermano, quien lo adoraba, pero no pudo ser. Malditas drogas.

Esa interpretación como Johnny Cash le valió a Joaquin Phoenix su segunda nominación a los Premios Oscar, en esta ocasión como Mejor Actor. Como melómano duele que no lo ganase, pero estaba por ahí un Philip Seymour Hoffman que nos ofreció un maravilloso Truman Capote. Su tercera nominación llegaría con The Master, película en la que precisamente actúa con Hoffman. En esta película encontramos el epítome de los personajes tipo de Joaquin Phoenix: un veterano de guerra alcohólico, obsesionado con el sexo, inadaptado social y con estrés postraumático. ¿Necesitas algo más? Lleva el kit completo del drama hollywodiense escrito ya en la frente. Y ahí tenemos a Phoenix, clavando su trabajo una vez más.

El actor nos muestra por qué resulta imposible pedir el regreso a la normalidad a una persona a la que previamente le has pedido, exigido, que esté dispuesta a terminar con su vida con un arma en la mano. Por una bandera. No sabe a qué atenerse. Perdido. Meláncolico. Abandonado a su suerte. Joaquin Phoenix construye uno de los mejores papeles de su carrera, nos regala un trabajo que es media película, junto a su relación con Hoffman. Cuesta creer que no ganase un Oscar que fue a parar a las manos de Abraham Lincoln y Daniel Day-Lewis. Algo de deuda había ya en los Premios de Hollywood.

Joaquin Phoenix Películas

Llegaría Her en 2013 y de nuevo un Joaquin Phoenix traumatizado. En esta ocasión nos da un hombre solitario, incapaz de confiar y creer en el amor tras tener el corazón roto, y que termina enamorándose de una inteligencia artificial con voz femenina. El miedo es lo que mueve al personaje de Phoenix, como ocurriera en por ejemplo Gladiator o la misma The Master. Miedo en este caso a sentirse solo para siempre. Personalmente Her me encanta y creo que Phoenix está cautivador, pero si está en este texto no es por estos hechos. En Her Joaquin Phoenix muestra una melancolía que por momentos desgarra y, cuando su protagonista sonríe y retoma la felicidad, hay algo en sus ojos, sí, sus ojos, que sigue dejando un halo de tristeza.

En You were never really here Phoenix retoma a un veterano de guerra, en este caso además agente del FBI. Atormentado, oscuro, taciturno, enigmático. Algo extraño hay en ese Joe al que da vida en un film que sin duda sostiene y sube de nivel el excelente actor americano. El abuso, la corrupción, los traumas causados, son temas de una película que transmite emociones duras. El viaje a través de estos papeles clave del actor no termina aquí, porque no podemos dejar fuera la obra que por fin le da el merecido Oscar a Mejor Actor y que tanto gustó en 2019.

Sí, hablamos del Joker de Joaquin Phoenix. No pienso esconderme en el hecho de que la crítica de Revancha la hiciera mi compañero Imanol López, a mí no me convenció la película. Me pareció un fatuo ejercicio de un director con ínfulas que decidió tratar de gilipollas a todo espectador que se pusiera ante su película. Por decirlo breve. Eso que vaya por delante. Pero Joaquin Phoenix merecía, merece, todo reconocimiento que se le de. Su Joker, su personaje protagonista, es un hombre nada sencillo de construir y llevar a cabo. Si la película se sostiene, si avanza, si gana presencia en los espectadores es precisamente por un descomunal Joaquin Phoenix que encandila, cautiva, atosiga y abruma con su actuación.

Un personaje, Arthur Fleck, lleno de problemas personales y traumas pasados que han construido una personalidad compleja, difícil de sobrellevar hasta para consigo mismo, y que tiene un difícil sobrevivir en el día a día. Está completamente alejado de la realidad, es un outsider, alguien fuera de la sociedad, y no hay reinserción posible. Sobrevivir, no volverse loco del todo… hasta que ocurre. Ese descenso a los infiernos solo parece posible de ocurrir tan fielmente en los tristes y melancólicos ojos de Joaquin Phoenix. Una delicia de personaje, un trabajo maravilloso para un actor único.

Joaquin Phoenix, el hombre de los ojos tristes, el hombre de los ojos melancólicos. El actor que con estos personajes traumados ha construido una filmografía llena de matices, bella, sí, a su manera, bella. Consciente. Real.